Cuatro presos de diferentes centros penitenciarios están siendo investigados por sus actividades vinculadas con organizaciones yihadistas. Los internos se dedicaban a la captación y adoctrinamiento de otros presos bajo los preceptos extremistas. Se trata de cuatro ciudadanos de origen sirio con edades comprendidas entre los 26 y los 42 años que se encontraban presos en cárceles de Madrid, Galicia y Toledo.

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En concreto, se les achaca la participación en delitos de financiación del terrorismo, tráfico de armas, tráfico ilegal de personas y adoctrinamiento terrorista. Los investigadores han detectado la existencia de un entramado de empresas dedicadas al transporte de mercancías por vía marítima que contaba con embarcaciones registradas en navieras de Siria y Turquía y que servían como tapadera de las actividades ilegales de la organización criminal.

Los cuatro investigados -que capitaneaban las embarcaciones- se encontraban en prisión por diversas causas relacionadas con el yihadismo y ahora se les imputa la participación en este trama. Transportaban droga hasta Libia, con la que financiaban a organizaciones terroristas. A uno de ellos, además, se le investiga por un supuesto delito relacionado con el adoctrinamiento y la captación de terroristas.

"Asimismo, estas embarcaciones se dedicaron al tráfico de inmigrantes desde Siria y Libia hasta las costas de Europa, principalmente Grecia, Italia, Chipre y Malta, sirviendo también este tráfico de personas para financiar actividades terroristas, como demuestran varías informaciones surgidas tras las pesquisas", ha señalado el Ministerio de Interior a través de un comunicado.

La operación, efectuada por agentes de la Policía Nacional en colaboración con Instituciones Penitenciarias, se ha centrado en una trama encabezada por cuatro presos de las cárceles de Madrid III (Valdemoro), Madrid VI (Aranjuez), Ocaña I (Toledo) y Teixeiro (La Coruña). Se ha llevado a cabo bajo supervisión del Juzgado Central de Instrucción número 6 y ha sido coordinada por la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Fuentes de seguridad consultadas por EL ESPAÑOL ponen de manifiesto el trabajo desempeñado por los funcionarios de prisiones en materia de prevención de radicalización yihadista.

La operación Escribano

El pasado mes de octubre, el Servicio de Información de la Guardia Civil, en colaboración con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) explotaron una operación que culminó con la desarticulación del frente de cárceles del Estado Islámico, que se dedicaba a la captación de yihadistas en las cárceles españolas.

A aquella intervención se le llamó operación Escribano, puesto que los detenidos se comunicaban entre sí mediante cartas. En total, se identificó y se tomó declaración a 25 internos repartidos en diferentes centros penitenciarios.

En las cárceles españolas hay cerca de 250 internos cumpliendo condenas por sus vínculos con el yihadismo. El Ministerio de Interior mantiene desde junio de 2015 el nivel 4 de alerta terrorista.