Y la Navidad obró el milagro. Cada miércoles por la mañana se atizan duramente. "Ha sido una performance, ¿no?", llegó a preguntar hace poco la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, a la portavoz del PP en el Congreso, Dolores Montserrat, tras una de sus preguntas.

Cualquier ciudadano que se conecte a las sesiones de control al Gobierno, a veces más propias de un circo romano que de un Parlamento, podrá comprobar cómo la tensión sube cuando a la arena saltan, micrófono en mano, las dos números dos del Gobierno y la oposición.

Es un debate cuerpo a cuerpo. Ambas se preparan con antelación y cualquier error puede ser fatal. ¿La consecuencia? Ser retratadas por los periodistas, que afilan sus garras en forma de bolígrafo o dedo sobre el teclado, y exponerse además a un abucheo de los partidos de la bancada contraria. 

Pero este martes, horas antes de un nuevo y árido careo (aquí la prueba), Calvo y Montserrat se fundieron en un abrazo a modo de tregua navideña en medio de las hostilidades. La ocasión fue la entrega de los premios de la Asociación de los Periodistas Parlamentarios (APP), que se celebra en una cena de gala anual a la que acuden numerosos políticos, asesores parlamentarios e informadores. 

En juego están varios premios con los que los periodistas quieren distinguir al mejor diputado, senador o eurodiputado, al mejor orador, al diputado revelación, al más activo, al que mejor se lleva con la prensa o al que mejor usa las redes sociales. Pero hay algunas categorías llenas de ironía, como la de la pregunta del millón, generalmente la más ingeniosa o estrafalaria, o el azote al Gobierno, el que hace una oposición más implacable. El formato, que recuerda a la cena de corresponsales de la Casa Blanca, suele servir como fiesta de Navidad en la que algunos periodistas y políticos dejan de actuar por unas horas como periodistas y políticos. O lo intentan. O hacen como que lo intentan. 

Calvo fue galardonada con el Azote a la Oposición precisamente por su vehemencia a la hora de tratar de desacreditar a los adversarios del Gobierno, entre los que Montserrat hace méritos. "No hay azote sin Dolors", se dijo durante la presentación, que corrió a cargo de May Mariño, de la agencia Servimedia, y el periodista que firma este artículo. 

Al recogerlo, Calvo agradeció el galardón y presentó su cara más amable, muy alejada de los enfrentamientos con Montserrat, en los que se muestra firme, a veces desafiante y mordaz, para azotar sin piedad a la portavoz del PP.

"Me gustaría tener un premio que no fuera azote, que fuera un poco más amoroso. Pero eso es lo que tengo y me conformo. Y sí, es Navidad. Y yo por eso se lo quiero dedicar y compartir con Dolors, Dolors Montserrat", dijo Calvo, provocando un aplauso. Mientras Calvo se dirigía de vuelta a su mesa, con el galardón bajo el brazo, por detrás se acercó Montserrat para darle dos besos y posar para una insólita foto conjunta. 

Momentos de distensión como estos son, en realidad, mucho más habituales en el Congreso de lo que parece. Y no sólo en Navidad. No es extraño que, tras grandes embestidas desde la tribuna del hemiciclo, el político que emplea un tono durísimo se dirija en privado a su víctima para hacerle alguna broma, aclararle que no es algo personal o incluso bromear sobre quién ha estado mejor.

Una de esas muestras fue en público hace unos días, cuando Alberto Rodríguez (Unidos Podemos) despidió a un diputado del PP que dejaba la cámara, agradeciéndole que fuese una "buena persona". A veces, a pesar de lo que parece, hay empatía por detrás de los ataques frente a las cámaras. 

Calvo y Montserrat, en realidad, no tratan mucho. Coincidieron una legislatura como diputadas (2008-2011), pero la hoy vicepresidenta era miembro de la Mesa del Congreso, el órgano de Gobierno, y venía de ser ministra, mientras que Montserrat era una diputada rasa, mucho antes de ser ministra de Sanidad y ahora portavoz bajo el liderazgo de Pablo Casado en el PP. 

"Después de las tensiones que mantienen ambas, a Dolors le salió el gesto", explican desde el equipo de la popular en referencia al abrazo. "Fue un gesto humano", añaden, a pesar de que a las dos políticas no les une una relación estrecha. La interlocutora habitual de Montserrat es Adriana Lastra, su homóloga en el PSOE, que por otra parte fue premiada en la categoría "Peor relación con la prensa". No estuvo presente para recibir su premio. 

Montserrat estudia desde las seis de la mañana

Montserrat se prepara concienzudamente las intervenciones, aunque en alguna ocasión la memoria le ha jugado una mala pasada, especialmente por el elevado número de elementos que siempre intenta introducir para desgastar al Gobierno. Los miércoles se levanta pronto, en algún momento a partir de las seis de la mañana, para practicar un buen rato antes de hablar con su familia cuando se despierta en Cataluña, donde también ella reside.

En Calvo tiene una rival dura de roer, no sólo por su experiencia sino por su aplomo, que se trasforma a veces en un aire impetuoso y hasta duro en el que tampoco falta la ironía. A su lado, el presidente el Gobierno se lo suele pasar bien, soltando más de una carcajada cuando su número dos da en el clavo. 

Pablo Casado, el presidente del PP, fue premiado como Azote del Gobierno, mientras que Ana Oramas (Coalición Canaria) se llevó el galardón a la mejor oradora, que agradeció rememorando la frase de Estanislao Figueras, primer presidente de la primera República: "Estoy hasta los cojones de nosotros mismos". María Jesús Montero, ministra de Hacienda, se estrenó en Madrid con la estatuilla a la Mejor Relación con la Prensa. Ione Belarra (Unidos Podemos) se llevó el de Diputada Revelación tras sustituir a Pablo Iglesias e Irene Montero como portavoz. De todos los galardones, cinco fueron para miembros del PSOE o el Gobierno, tres para el PP, dos para Unidos Podemos, uno para Ciudadanos y otro para Coalición Canaria. 

La presidenta del Congreso, Ana Pastor, cerró el acto. "Este año ha sido el colmo, todo al revés", dijo, haciendo referencia al baile de escaños producido por los cambios en los partidos, que ha hecho que los diputados que se sentasen más abajo ahora estén arriba y viceversa. "Mariano volvió al registro", recordó en referencia a Rajoy. "Está encantado. No os echa nada de menos", aseguró. Pastor confesó que "el acto más importante que ha habido en todo el año" en el Congreso fue la visita de Richard Gere y también dijo al ministro de Ciencia, Pedro Duque, que la política es mucho más complicada que el espacio. "La política no es saber mucho, es saber contarlo", según Pastor.

La presidenta de la Asociación de los Periodistas Parlamentarios, Anabel Díez, aseguró que "no ha sido un buen año para el periodismo" por los 80 muertos, 340 encarcelados y 60 secuestrados en todo el mundo, pero también en Europa y en contextos ajenos a la guerra. Díez también ha compartido la preocupación porque recientemente un juez haya requisado equipos informáticos y telefónicos a una periodista de Europa Press en Baleares. El magistrado quiere conocer la fuente de la información exclusiva, lo que ha generado numerosas protestas en el gremio periodístico. 

En el recuerdo estuvieron dos periodistas fallecidos en los últimos meses, Gonzalo López Alba y Montse Oliva. Esta última da, desde esta edición, nombre al premio al mejor periodista del año, que este año recayó en Enrique Rodríguez de la Rubia, de la agencia Efe

La pregunta del año fue la del diputado del PP Carlos Floriano, con un estilo diferente al de Montserrat para hacer oposición. "Los españoles hemos podido ver en la cuenta de Twitter de La Moncloa varias fotos del presidente Sánchez… en la misma página oficial se puede observar al presidente con un colaborador, revisando dentro del avión unos documentos con las gafas oscuras de sol puestas. ¿Son gafas graduadas?", fue la pregunta escrita que, según él, aún no ha obtenido respuesta.