Pablo Casado ha zanjado cuatro días de especulaciones, versiones contradictorias y dudas sobre la propuesta de la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, de invitar a Quim Torra a exponer su proyecto para Cataluña en un debate en la Cámara Baja. 

El presidente del PP ha advertido de que su partido no va a aceptar "ningún tipo de diálogo con los que quieren romper España", pero no ha descartado la posibilidad de un debate con el president de la Generalitat a menos que concluya con una votación que sirva para evidenciar la soledad en el hemiciclo de las tesis independentistas.

"Es exactamente lo mismo que le dijimos a él, a Puigdemont, a Mas y a Ibarretxe. Cualquier presidente autonómico puede venir a las Cortes a presentar una proposición de ley de su respectivo parlamento autonómico y para que esa proposición de ley sea votada por los representantes de todos los españoles en sesión plenaria", ha dicho este jueves en los pasillos del Congreso.

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Una manera de hacer descarrilar el procés

"En vez de hacer algarada callejera", Torra debería acudir al Congreso con "la ley que quiera" para ser debatida "en sesión plenaria, con votación y de forma reglamentaria. Digo más. Creo que se se resolverían muchas cuestiones si así lo hubieran hecho. El plan Ibarretxe descarriló en las Cortes y el procés descarrilaría en las Cortes", según él. 

Sus declaraciones pretenden poner fin a días de confusión. El lunes, en un desayuno informativo con el propio Casado, Pastor hizo su propuesta, que el PP enmarcó dentro de la iniciativa personal de la tercera autoridad del Estado. Según Génova, Pastor nunca consultó al partido antes de hacerla pública. 

El miércoles, el equipo más cercano de Pastor aseguró que la propuesta era propia, que había recibido algunas críticas del Gobierno y que incluía una negociación sobre el formato del debate, incluyendo la posibilidad de que no acabase con una votación. Ese escenario podría brindar un nuevo altavoz a Torra para hacer amenazas al Estado sin que hubiese una respuesta democrática y contundente en el propio hemiciclo. 

El jueves, Pastor no confirmó la posibilidad de excluir la votación y aseguró estar siempre en contacto con su partido.

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La confusión no sólo incluye a Pastor y su partido sino al Gobierno y al PSOE. Fuentes del Ejecutivo aseguraron este miércoles que Pastor no les consultó, pero otros portavoces dijeron el jueves que sí se puso en contacto con "miembros del Gobierno". 

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