Carles Puigdemont realizó en Escocia su primera intervención internacional desde que la Justicia española retirase la euroorden que le reclamaba para ser juzgado por rebelión y malversación. Fue en el festival Beyond borders de Edimburgo, donde el político huido convirtió a Cataluña en ejemplo -"el caso catalán puede ayudar a otros a resolver el conflicto más importante de nuestro tiempo: la autodeterminación de los pueblos"- e incluso se puso a disposición de Pedro Sánchez para iniciar un diálogo siempre que el presidente del Gobierno ponga "algo concreto sobre la mesa".

Fueron sin embargo otras palabras suyas las que aún reverberan en un ambiente ya de por sí tenso en Cataluña. "La mayoría de los conflictos violentos en el mundo después de la Segunda Guerra Mundial tienen como origen la negación del derecho de autodeterminación", dijo el expresident.

Una frase que se enmarca en un contexto de crispación cada vez mayor, de fractura social en Cataluña y muy cerca de que cualquier acción malinterpretada pueda convertirse en la chispa que haga saltar el caldo de cultivo que hoy por hoy acecha a la sociedad catalana. Situación manifestada en las declaraciones del exdiputado de Junts pel Sí Germà Bel en las que afirma que para controlar la estructuras del Estado hace falta "una milicia armada" aunque también afirma que "la actual dirigencia institucional 'indepe' no es partidaria de esta medida".

Dos frases coincidentes en el tiempo con la supuesta agresión a una mujer en Barcelona, donde al grito de "extranjera de mierda" un independentista le rompió la nariz por tirar a la basura unos lazos amarillos que estaba retirando de la valla exterior del parque de la Ciudadela. Según la agredida, esposa de un miembro de Ciudadanos y rusa de nacimiento pero nacionalizada española, el agresor habría gritado "¡Vete a tu país, no vengas a joder la marrana!", a lo que le contestó "soy más española que tú" antes de recibir un puñetazo que le causó la rotura del tabique nasal.

A diferencia del hombre que arrolló con su coche decenas de cruces amarillas en una de plaza Vic, las discusiones provocadas por esas mismas cruces en las playas de Arenys de Mar o los múltiples altercados producidos por la puesta y retirada de lazos amarillos, esta agresión ha provocado airadas reacciones por ambas partes, aunque mientras desde el espectro soberanista le restan importancia Ciudadanos ha convocado una manifestación de repulsa el próximo miércoles a las 19.00 horas en el Passeig Pujades, frente al Parque de la Ciudadela, lugar de la agresión. Además, la misma Inés Arrimadas ha anunciado en rueda de prensa que la agredida ha trasladado el caso a la Fiscalía para que sea investigado.

Pasos en la escalada de tensiones que el pasado sábado por la noche encontró el último de sus picos con la identificación de Arcadi Espada, uno de los fundadores de Ciudadanos, por pintar una bandera de España sobre un lazo amarillo dentro de una rotonda de Ametlla de Mar (Tarragona) y que el alcalde de la localidad, Jordi Gaseni, de ERC, aprovechó para calificar al periodista y a sus acompañantes de "bichos". Aunque no fue el único, pues en Oliva, Valencia, durante un festival de música un hombre de 75 años acompañado por su nieto de 10 fue agredido por varias personas al criticar una pancarta independentista.