No se pueden utilizar símiles futbolísticos o eurovisivos. No fue un "jugamos como nunca, perdimos como siempre", ya que la estabilidad institucional e imagen exterior de España pasa por un mal momento por la crisis en Cataluña, algo que lastra el ritmo para cualquier competición. Tampoco es uno de esos casos en los que, en medio de la burbuja, sólo la audiencia española creía que tenía la mejor canción.

Que Barcelona sonaba bien lo decían los casi 900 empleados de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) y haber reunido los requisitos técnicos, con un edificio emblemático y listo para ser ocupado en cuestión de semanas. Nadie robó a España el festival. 

España perdió la agencia europea de la peor manera. Se cayó en la primera ronda de votaciones sin pasar a la segunda, a la que sólo llegaron Amsterdam, la ganadora, Milán y Copenhague. Quedó por debajo de Bratislava, una ciudad con peores infraestructuras y en principio menos apoyos.  El reparto de culpas no se hizo esperar. El independentismo culpó al "Estado español". El Gobierno hizo lo propio con el independentismo.

Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, señaló a los que cree culpables, en realidad todos menos su espacio político, y a continuación pidió que nadie repartiese responsabilidades. "Ni la DUI [declaración unilateral de independencia] ni el 155 han ayudado, pero menos ayudará que ahora unos se acusen a los otros". Colau no se desplazó a Bruselas a defender la candidatura, donde sí estuvo la ministra de Sanidad y Servicios Socialies, Dolors Montserrat, que además es también de Barcelona. 

Dirigentes independentistas no tardaron en acusar al Gobierno de la pérdida de esta oportunidad económica y de imagen para Barcelona. 

El "Estado sentencia" a Barcelona

El expresident de la Generalitat y candidato a la reelección desde Bruselas, Carles Puigdemont, atribuyó que Barcelona sucumbiese al "éxito del 155: encarcelar a líderes civiles y la mitad del Gobierno legítimo, forzar el exilio de la otra mitad, erradicar el autogobierno y ahora ya podemos sumar empobrecer el territorio. Hasta el 1 de octubre, Barcelona era la favorita. Con violencia, retroceso democrático y el 155, el Estado la ha sentenciado", tuiteó en un día en el que la mayoría de sus mensajes se consagraron al franquismo en el 42 aniversario de la muerte del dictador. 

"El Estado español es un cero a la izquierda en la UE", escribió por su parte el eurodiputado del PDeCAT Ramon Tremosa. "Hoy se ha vuelto a demostrar al ser incapaz de ganar para Barcelona la sede de la EMA", dijo, desvinculando del esfuerzo a las otras instituciones participantes en la candidatura, Ayuntamiento y Generalitat.

En una comparecencia en Bruselas recogida por la Cadena Ser, el exconseller Toni Comín atribuyó el fiasco a la "represión, autoritarismo, falta de calidad democrática del Estado español y la corrupción". Al encuentro con los medios sólo se invitó a medios catalanes, según la emisora de radio. 

El Gobierno se defiende

El Gobierno, por su parte, culpó al independentismo. Según Dolors Montserrat, es un "daño directo" del procés. El titular de Exteriores, Alfonso Dastis, esperó que "esta sea la última víctima del procés".  "El golpe separatista deje a los barceloneses y a España sin esta sede europea", dijo Rivera. 

Será difícil calibrar correctamente quién tiene más razón, pero parece evidente que la crisis institucional en Cataluña, que copa portadas de la prensa internacional, ha tenido que ver.

Puigdemont y cuatro exconsellers permanecen en Bruselas denunciando que España se comporta como una dictadura y criticando a los países de la Unión Europea por su complicidad, según ha asegurado el expresident, con "el fascismo español". Sus tuits de este lunes, como todas sus manifestaciones de hace semanas, no han ayudado precisamente a mejorar la imagen del país candidato. 

El factor Puigdemont

Los cinco exdirigentes de la Generalitat se consideran en el "exilio" y han ido a Bruselas como "Gobierno legítimo" para tratar de mostrar que en España la justicia responde a criterios políticos y para internacionalizar "el conflicto", según ellos. Sin embargo, nadie les ha abierto las puertas, ni del Consejo de la UE donde este lunes se decidió dejar a Barcelona sin la agencia, y tampoco del Parlamento Europeo, la Comisión o los parlamentos belgas.

Fuentes de la candidatura recuerdan que la UE ha estado en todo momento con el respeto a la ley y la Constitución, con declaraciones públicas al máximo nivel, por lo que culpan al independentismo de situarse fuera y, con ello, perjudicarse a sí mismos, al conjunto de España y a Barcelona.

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