Abadía Retuerta, enclave turístico y vitivinícola situado en el valle del Duero, ha obtenido la certificación internacional B Corp, un reconocimiento que distingue a las empresas que combinan rentabilidad económica con impacto social y ambiental positivo.
La compañía ha superado la evaluación de impacto de la organización B Lab, basada en exigentes estándares de sostenibilidad, gobernanza y ética empresarial, y se incorpora así a un movimiento global formado por más de 8.000 empresas en 93 países, del que solo alrededor del 3% de las candidatas logra certificarse.
El reconocimiento formaliza un modelo de negocio que, según la empresa, forma parte de su identidad desde su origen: recuperar un territorio histórico, natural y cultural para conservarlo y transferirlo en mejores condiciones a las próximas generaciones.
La finca, de más de 700 hectáreas, se concibe como un ecosistema integral en el que se combinan actividad hotelera, producción vitivinícola y gestión ambiental.
"En Abadía Retuerta, cada decisión nace del respeto por la tierra, las personas y el legado que construimos juntos", afirma Enrique Valero, consejero delegado de la compañía.
El directivo subraya que el proyecto se sustenta en la agricultura regenerativa, el uso de electricidad 100% renovable, la regeneración total del agua y un compromiso social reflejado en una plantilla compuesta en más de un 80% por talento local.
Gestión ambiental y producción
El viñedo, de 193 hectáreas, cuenta con certificación ecológica y se complementa con un huerto de 6.400 metros cuadrados que reúne más de 150 variedades de alimentos destinados a la oferta gastronómica de kilómetro cero del complejo.
La gestión del territorio incluye medidas de restauración ecológica: en los últimos años se han plantado más de 65.000 árboles, entre ellos frutales y especies autóctonas como pinos y encinas.
Actualmente, 90 hectáreas se encuentran en proceso de conversión a bosque, una actuación que la empresa prevé que reduzca en un 55% su consumo total de agua.
Abadía Retuerta instalaciones.
El agua utilizada en el hotel es depurada y reutilizada para el riego de jardines, mientras que el abastecimiento energético procede íntegramente de fuentes renovables.
Estas medidas, junto con la optimización de procesos, han permitido reducir un 87% las emisiones totales de CO₂ entre 2018 y 2024 y un 99% por trabajador en el mismo periodo.
Además, la instalación de una nueva planta fotovoltaica permitirá autogenerar el 45% del consumo eléctrico del hotel y la bodega; desde 2019, esta última ya produce aproximadamente un 25% de su energía mediante energía solar.
Impacto social y economía local
El modelo de sostenibilidad incorpora también un componente social. Más del 32% de los proveedores son locales y la compañía mantiene programas de formación continua, políticas de igualdad implantadas desde 2016 y proyectos comunitarios como la Vendimia Solidaria, orientada a la inclusión laboral y al apoyo económico a entidades sociales del entorno.
La certificación B Corp evalúa cerca de 200 indicadores relacionados con gobernanza, acción climática, condiciones laborales, derechos humanos, economía circular y diversidad.
Para Valero, la obtención del sello no constituye un objetivo final, sino "la reafirmación de un modelo de negocio profundamente integrado en nuestra forma de actuar" y un punto de partida para seguir midiendo y mejorando el impacto.
La empresa defiende una concepción del lujo vinculada al legado y la responsabilidad ambiental. "El verdadero lujo está en devolver a la naturaleza y a la comunidad más de lo que tomamos prestado de ellas", concluye el consejero delegado.
