Murcia

El plan de defensa de avenidas que realizó la Confederación Hidrográfica del Segura en los años ochenta provocó que el río Segura, a su paso por el término de Murcia, perdiese los meandros de Chico de Vivillo, Molino de Funes, Molino de la Rosquilla, y la Rambla de la Ventosa. Cuatro décadas después, el Ayuntamiento de la capital se ha propuesto recuperarlos a través de un ambicioso proyecto con múltiples beneficios para su ecosistema.

Esta actuación se extenderá a lo largo de catorce kilómetros y medio, en la zona oeste de la capital. "El Ayuntamiento comienza una revolucionaria estrategia de actuaciones que supondrán la transformación del entorno del río Segura con la recuperación integral de los meandros", tal y como ha resaltado el alcalde murciano, el socialista José Antonio Serrano, sobre un proyecto, cuyo diseño ha contado con la colaboración de la Universidad de Murcia, de la Universidad Politécnica de Cartagena y de la Confederación Hidrográfica del Segura.

"Este proyecto permitirá al río disponer de un lecho fluvial más amplio y diverso, favoreciendo el desarrollo de sus dinámicas fluviales naturales, con la creación de islas, rápidos y pozas, que elevan la calidad del agua y también el funcionamiento de sus ecosistemas", según ha resaltado Serrano. Esta estrategia se moverá en tres ejes de actuación. El primero, en torno a la recuperación del bosque de ribera del río Segura; el segundo, en adoptar medidas contra las inundaciones, y el tercero, en habilitar nuevos espacios lúdicos a la vera del cauce del afluente.

Las propuestas serán de "carácter integral" para velar por los valores ambientales y funcionales del cauce, así como de los márgenes y de las zonas agrícolas colindantes. Todo ello, sin olvidar la apertura del río al ocio saludable de los ciudadanos murcianos y a una de las señas de identidad de la capital del Segura: "Se visibilizará la importancia de la red de riego del sistema tradicional de nuestra huerta".

Ubicación de los meandros en los que prevé actuar el Ayuntamiento de Murcia.

Para el diseño de los cuatro proyectos que intervendrán en la recuperación de los meandros de Chico de Vivillo, Molino de Funes, Molino de la Rosquilla, y la Rambla de la Ventosa, se han aplicado criterios de recuperación naturalizada.

También se ha llevado a cabo un estudio básico de inundabilidad, con indicadores de evaluación de función ecológica, ecosistémicos y de bienestar humano. El objetivo es combatir uno de los problemas históricos que arrastra la capital: los efectos que tienen las avenidas anegando diversos puntos del término. Para atajar el riesgo de inundación, los estudios hidráulicos de esta estrategia apuestan por romper los cursos rectilíneos a través de la recuperación de los citados meandros.

De esta forma se quiere remediar lo que ocurrió con el plan de defensa de avenidas de la CHS, que en los años ochenta rectificó los meandros, lo que provocó que estas formaciones naturales que crea el propio río, al ser modificadas, contribuyesen a que el agua alcanzase más velocidad. Tal situación aumenta el riesgo de desbordamientos e inundaciones en zonas como Murcia, donde son habituales las lluvias de carácter torrencial y la gota fría (DANA).

"Esto premitirá un proceso de laminado y distribución del agua, para restar potencia a la avenida en su entrada a Murcia", tal y como ha indicado el edil de Urbanismo y Transición Ecológica, Andrés Guerrero.

"Se trata de una fuerte estrategia innovadora para abordar la intervención territorial y la recuperación de un entorno fluvial de gran relevancia social y patrimonial", según ha resaltado el regidor Serrano, sobre la vinculación del río Segura con la huerta de Murcia. Algo que no todos entienden, a la vista de que este afluente, en las últimas fechas, ha sufrido varios episodios de vertidos, traducidos en una extraña espuma que aparece en su caudal cuando llueve torrencialmente.

Tales episodios han motivado denuncias ante el Seprona y la CHS. El último vertido se produjo el 4 de marzo y la Asociación para la Conservación de la Huerta de Murcia (Huermur) anunció en Twitter que emprendería aciones: "Hoy llueve en Murcia, y ya tenemos el río Segura lleno de espuma, con olor a detergente. Vamos a presentar de inmediato una denuncia en la Confederación Hidrográfica del Segura, en la Consejería de Medio Ambiente y en el Ayuntamiento para que se investigue todo esto, y se ponga fin a esta vergüenza".

Huermur difundió varias imágenes como esta en Twitter para denunciar el último episodio de vertidos al río Segura.

El proyecto se presenta como un revulsivo para la biodiversidad del río Segura y eso, a la postre, es el mejor tratamiento para contrarrestar los efectos que tienen episodios de vertidos como el ocurrido el 4 de marzo. El concejal Andrés Guerrero avanza que la primera de las actuaciones se llevará a cabo sobre 80.500 metros cuadrados del meandro Chico de Vivillo: "Los terrenos son de disposición pública, con lo cual los trabajos se pueden iniciar prácticamente de forma inmediata".

Fundación Biodiversidad

El objetivo de la intervención planteada en el meandro Chico de Vivillo es la ampliación del cauce del Segura, sobre el antiguo codo que realizaba el río. Esta actuación permitirá recuperar parte de la sinuosidad perdida, algo que combatirá las avenidas y redundará en la generación de nuevos hábitats dentro de un espacio marcado por la presencia de cultivos de cítricos, frutales y hortalizas, en estado de semiabandono.

"En este meandro se realizará una inversión cercana a los 2.100.000 euros, que se solicitarán dentro de la convocatoria de la Fundación Biodiversidad, financiada por los fondos Next Generation de la Unión Europea, que permite solicitudes de inversiones para proyectos de hasta 4 millones de euros", según precisa el edil Guerrero.

Esta actuación afectará a la margen derecha del río, ampliando su lecho fluvial. Además, se generará una curva en el cauce del Segura que se aprovechará para acondicionar una playa fluvial a la que podrán acceder los vecinos para disfrutar del ocio en un entorno natural.

El proceso de revegetación se realizará en las riberas -inundada, húmeda y seca- mediante una selección de especies que contribuyan a generar un bosque de ribera, de altos valores ambientales. Uno de los principales problemas que presenta la estrategia es la titularidad de los terrenos próximos al cauce del río Segura, de modo que el Ayuntamiento de Murcia, en los que sean de propiedad privada, solo podrá recomendar a sus dueños que desarrollen acciones para consolidar los taludes que delimitan la terraza fluvial, con el objetivo de combatir las avenidas.

Noticias relacionadas