El precio de los combustibles se ha disparado, especialmente el diésel, que toca su valor máximo en este 2026, en plena operación salida del día festivo de la Asunción (15 de agosto) que supondrá 5,6 millones de desplazamientos en España y más de 800.000 solo en Castilla-La Mancha, según la Dirección General de Tráfico (DGT).
Aquellos que preparen su vehículo para viajar a la costa o a la montaña verán una merma en su bolsillo. Llenar un depósito medio de 55 litros cuesta actualmente unos 93,61 euros para vehículos de gasolina y 100,15 euros para los de diésel.
En la provincia de Toledo, las estaciones de servicio Navamuel, presentes en municipios como Guadamur, Burguillos de Toledo, Cobisa, Ajofrín y Pulgar, viven estos días un tsunami de clientes que quieren llenar el depósito con motivo de su viaje de vacaciones o "por miedo" a futuras subidas.
Gasolinera Navamuel en Guadamur (Toledo).
César Navamuel, uno de los tres hermanos fundadores que lleva 40 años en el sector, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha y asegura que este tipo de subida de precios no beneficia a las gasolineras: "Cuanto más caro está el diésel o la gasolina, es mucho peor para nosotros", subraya.
César explica que ese "margen por litro", con el que trabajan distribuidores como ellos, se reduce por el encarecimiento del crudo. Pese a su dilatada experiencia, confiesa que entender cómo se fijan los precios de la gasolina es cada vez más complejo porque hay "muchísima especulación", resume.
Esto no es nuevo para él: "hemos pasado por muchas guerras y crisis como la Filomena". Durante esas cuatro décadas, César y sus dos hermanos han levantado una red de gasolineras que comenzó en Pulgar y que ahora se expande por otros cuatro municipios toledanos.
Además, ofrecen un servicio de distribución de combustible y biomasa en la zona. Múltiples factores intervienen en el precio del petróleo, según el propietario de las estaciones de servicio Navamuel. "Los conflictos bélicos influyen mucho, pero también las propias existencias que tenga cada país, eso repercute", apunta.
Camiones de la empresa Navamuel con los que distribuyen combustible en la provincia de Toledo.
"Sabemos que hay una dependencia muy grande de estos países, pero hay otros productores. Ahora en España nos estamos abasteciendo de Estados Unidos y Brasil", añade.
A esta escalada de precios se le suma un factor psicológico que considera determinante: el miedo. "Ese alarmismo hace que la gente demande más combustible y el que se dedica a especular se frota las manos", sostiene.
La respuesta del empresario es firme: "Si tienes necesidad, vale, pero si tienes posibilidad de aguantar, yo creo que es una barbaridad pagar los precios que se están abonando cuando se puede esperar un poco". Por ello, pide cautela a los consumidores porque "siempre son los que pagan las consecuencias".
