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Laura es una de esas jóvenes que ha decidido buscar una mejor vida fuera de España. Por circunstancias profesionales y personales, esta profesora toledana de infantil y primaria de 34 años ha establecido su nuevo hogar a 8.000 kilómetros de su pueblo natal: Los Yébenes (Toledo).

Desde Mascate, la capital de Omán, atiende por teléfono a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. "Salir de España me ha ayudado mucho. Me gustaría quedarme aquí unos años más", confiesa Laura pese a los miles de kilómetros que la separan de su familia y su infancia.

Un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el año 2022, cifra en 140.580 los españoles menores de 35 años que emigraron ese año, de los cuales un 57 por ciento tenía estudios superiores. De esta problemática no se libra Castilla-La Mancha que en 2024 fue catalogada por la Comisión Europea como una de las tres regiones españolas más afectadas por el éxodo juvenil.

Laura en un paraje de Omán.

Tras disfrutar de un Erasmus en Grecia, le picó "el gusanillo" y se mudó a Irlanda con el objetivo de aprender inglés. Lo que iba a ser un año de estancia se convirtió en seis. "No tenía pensado quedarme a buscar trabajo allí, fue un poco imprevisto. Una cosa llevó a la otra", admite.

Empezó como voluntaria en una guardería en la ciudad de Cork y gracias a su esfuerzo e interés por la educación especial consiguió un puesto fijo como asistente para niños con necesidades en el colegio Carrigaline Educate Together. A pesar de que le apasionaba, ella quería ser maestra titular y para ello necesitaba un certificado de alto nivel del idioma local, el irlandés.

Laura con una de sus alumnas.

Esa barrera burocrática la llevó de vuelta a España y estuvo trabajando un año en un colegio internacional de Barcelona. Tras facilitar su currículum a una agencia de reclutamiento, recibió una oferta que lo cambió todo: una vacante para el centro educativo internacional Al Maha Private School en Omán.

El paquete de bienvenida era demasiado atractivo para rechazarlo: alojamiento, seguro médico y vuelos anuales a casa, todo pagado. Todo ello, unido a un salario lamentablemente poco común en España: "Cobro alrededor de 2.600 euros", confiesa.

Un maestro de primaria en España percibe un salario bruto medio de unos 2.300 euros, al que hay que descontar IRPF y cotizaciones.

Un lago de Omán.

Sin embargo, Laura afirma rotundamente que "no pago impuestos" y que la legislación no aplica un impuesto sobre la renta a los salarios aunque el gobierno omaní estudia introducirlo para las rentas altas a partir de 2028. De manera que esos 2.600 euros son netos.

Cuando llegó a este país árabe, Laura aterrizó con muchos de los típicos prejuicios occidentales sobre este tipo de culturas, especialmente aquellos relacionados con el machismo. La realidad que se topó fue muy distinta según detalla. "Es un país muy seguro y la sociedad es respetuosa y amable".

Le sorprendió que las normas en la vestimenta en lugares públicos como cubrirse hombros y rodillas se aplicaran tanto a hombres como a mujeres. En este sentido destaca el respeto hacia la mujer que se tiene en este país: "Para ellos es la pieza fundamental de la familia", subraya.

Las raíces de Laura en este país de Oriente Medio van más allá, ya que ha forjado una relación amorosa con un omaní. "Estamos planeando casarnos y me parece un país con mucha seguridad para empezar a criar a mis hijos. Sabes que nadie te va a robar", apunta.

Laura en su primera aventura en Irlanda.

Omán también tiene sus cosas negativas. El sistema sanitario es una de las grandes diferencias con España. A pesar de contar con un seguro médico, Laura detalla que ha tenido que enfrentarse a la posibilidad de pagar con su bolsillo parte de una operación de hernia.

"Aquí como no tengas el dinero, te mueres. En España tienes una urgencia, te operan y no pagas", sentencia.

Con lo bueno y con lo malo, Laura recomienda la experiencia a todo el mundo. "Creo que soy mejor persona por el simple hecho de haber salido fuera", asegura.

Incide en que el hecho de vivir en el extranjero le ha ayudado a abrir la mente y a ser más tolerante. Por ahora sus planes pasan por quedarse en Omán, casarse con su pareja - un chico omaní - y formar una familia, aunque no descarta volver a su tierra, Los Yébenes (Toledo) en un futuro.