El 23 de enero de 1979, Toledo despertaba a la libertad tras el franquismo. El 3 de abril de ese año se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas en el país. Tras ellas se constituyó una Corporación que se encontró con las arcas municipales vacías y los barrios en precario. Este viernes, casi medio siglo después, en el acto de Honores y Distinciones por San Ildefonso, la ciudad salda una deuda histórica.
En el acto por el Día del Patrón, previsto en el Teatro de Rojas, se formaliza el nombramiento como concejalas honorarias a María Teresa Fernández, María Isabel Buendía y la fallecida Concepción Partearroyo, las tres de la UCD, como las primeras mujeres concejalas del Ayuntamiento de Toledo. Asimismo, se otorga el título de Hijo Predilecto, a título póstumo, a Luis Alfredo Béjar, edil del PCE de aquella primera Corporación municipal constituida tras unos comicios que ganó la UCD con 11 escaños, frente a los 7 del PSOE, 5 del PCE, uno de la Coalición Democrática y otro de Fuerza Nueva.
Aquel Toledo de 50.000 habitantes dista mucho de la actual ciudad de 88.000 vecinos. Hoy, bajo el gobierno de coalición de PP y Vox que cerró 16 años de mandatos del PSOE, la ciudad recupera la memoria de una etapa donde la política era pura vocación y ánimo de consenso; con la capacidad de ceder propia de quienes habían vivido asfixiados por la dictadura.
Juan Ignacio de Mesa, primer alcalde democrático por la UDC, recuerda en una conversación con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha que la asfixia también era financiera en el Consistorio. "Teníamos tanta deuda como presupuesto ordinario, no había de dónde tirar. Éramos los pobres de la familia". Sin concejales liberados, la política se hacía tras la jornada laboral. "No había sueldos. Todo el mundo trabajaba en su actividad profesional y nos reuníamos cuando podíamos", rememora el exalcalde.
María Teresa Fernández, histórica maestra del colegio Alfonso VI y concejala de Educación, reivindica a sus 90 años la capacidad sobre el género y se muestra "emocionada" por la distinción. "Juan Ignacio se adelantó a la paridad; él pensó que el género no nos distingue, sino la capacidad. No fuimos de florero, fuimos a trabajar como todos y lo hicimos muy bien y con dedicación", señala con lucidez a este medio.
Portada del programa electoral de UCD.
Su gestión trajo cinco colegios nuevos a la ciudad, que necesitaba ampliar su estructura educativa tras los efectos del baby boom. También nació el Conservatorio de Música que ahora es un "referente en la ciudad". "A los tres meses de llegar, presenté la moción. Empezó a funcionar con un millón de pesetas de la Caja de Ahorros de Toledo, la Diputación y el Ayuntamiento, y hoy es un Conservatorio Superior", recuerda orgullosa.
María Isabel Buendía, de 87 años y conocida por todos como Maribel, levantó la Concejalía de Servicios Sociales de la nada. "No había ni una asistente social, pero contratamos a una y nos pusimos a trabajar mano a mano". Sin presupuesto, recurrió a la creatividad para apoyar a una entidad ahora decana como Apanas. "Organicé una subasta de obras de arte donadas por artesanos y pintores de Toledo. Recaudamos más de medio millón de pesetas para los necesitados".
Recuerda la labor altruista y de servicio público de estos 25 concejales. "Nunca cobramos un duro, fue por amor al arte", cuenta. La oferta para iniciar su andadura política le llegó a través de su marido; ella tenía entonces 40 años y siete hijos. "Mi marido al principio se asustó, pensó que no haría caso, pero yo le confirmé que sí iría a la reunión y ahí empezó todo".
El reconocimiento a Luis Alfredo Béjar destaca su figura como escritor, docente y concejal del PCE. Béjar dirigió la cultura toledana desde la oposición, un hito de generosidad política impensable en estos momentos. De Mesa se emociona al recordarlo: "Ideológicamente no éramos iguales, pero era gente muy válida y elegante". Su hijo, Miguel Béjar, recuerda su "coraza de dureza" como profesor de Lengua y Literatura en el instituto El Greco, pero también la calidez de un hombre culto y comprometido. "Mucha gente ama la literatura gracias a él", reflexiona.
Luis Alfredo Béjar, conocido simplemente como 'el Béjar' en el instituto El Greco de Toledo, donde impartía clases de Lengua y Literatura.
La lealtad de Concha
Concepción Partearroyo, Concha, enfermera, fue concejala con 35 años y murió a los 61. Fue también la primera mujer en presidir un Pleno, recuerdan sus familiares, cuando Juan Ignacio de Mesa se ausentó en representación de Toledo. Sus allegados revelan que "no lo dudó" cuando tocó dar un paso al frente, pero "priorizó su profesión" cuando la carga municipal fue excesiva.
Con todo, su lealtad fue "inquebrantable" el día del golpe de Estado de Tejero. "Pasó lo del 23-F y ella, aunque ya había dimitido antes por enfermedad, acudió al Ayuntamiento por su enorme sentido de la responsabilidad", relata De Mesa.
Pese a las distancias entre el PCE, el PSOE, la UCD, Alianza Popular o Fuerza Nueva, la sintonía entre los concejales era real. "Teníamos diferencias, pero terminábamos tomándonos un vinito en el bar de Aurelio al acabar el Pleno", cuenta Maribel Buendía. Juan Ignacio de Mesa concluye destacando que "aquella Corporación entendió que el diálogo era obligatorio. Había que tener los oídos abiertos para escuchar y crecer".
