El Polígono industrial de Santa María de Benquerencia, en Toledo capital, concebido en la década de 1970 para aliviar la saturación de Madrid, atraviesa una etapa entre la crisis y la transición. Actualmente, la zona cuenta con más de 50 naves y locales en venta, una cifra que la Asociación de empresarios, integrada en Fedeto, sigue con atención.
Aunque no califican la situación de "alarmante", sí apuntan a factores estructurales que dificultan la rotación de estos inmuebles. "Nos preocupa", indica Ángel García, presidente del colectivo en una conversación con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.
Explica que la falta de relevo generacional dificulta la supervivencia y la pujanza de la zona. "Empresa que se cierra por jubilación, empresa que no abre", lamenta.
A esto se suman las "trabas burocráticas" y la "carga fiscal" para el pequeño y mediano empresario, que complican la apertura de nuevos negocios.
Según los empresarios, el actual modelo del Polígono revela que "el 90% de las empresas instaladas son comerciales y no industriales", lo que genera una demanda de espacios más pequeños y versátiles que las grandes naves de antaño.
Foto aérea del barrio del Polígono de los años 80 con los primeros bloques de la zona residencial y el Polígono industrial al fondo.
Un planeamiento de 1986
La principal demanda del sector desde hace dos legislaturas es la aprobación del nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM). La normativa actual data de 1986, tras la anulación por parte del Tribunal Supremo en 2018 del plan aprobado en 2007. «Es difícil que las empresas interesadas en Toledo tengan garantías; no es algo nuevo, llevamos años diciéndolo», sostienen.
Este documento, propio del siglo pasado, dificulta además la segregación de grandes naves en locales menores, impidiendo que el espacio se adapte a las necesidades actuales del mercado. Así, en naves de 1.000 metros cuadrados podrían instalarse dos empresas medianas, evitando un desembolso tan elevado.
En estos momentos, la oferta disponible en portales como Idealista muestra una gran variedad de precios y dimensiones. Hay grandes instalaciones con industrias de casi 2.000 metros cuadrados por 1,3 millones de euros, locales en la calle Jarama, arteria principal del Polígono, donde los precios rondan los 650.000 euros para naves de unos 1.000 metros e inmuebles más pequeños por unos 250.000 euros en la calle Río Mundo.
También hay oportunidades mixtas, como complejos que incluyen vivienda superior por 400.000 euros, aprovechando la cercanía del nuevo Hospital Universitario de Toledo como "motor de inversión", según indica el anuncio.
La flexibilización del urbanismo se perfila, por tanto, como la "herramienta" para que este ya histórico núcleo industrial recupere su actividad económica y el interés de los compradores.
Para finales de la siguiente legislatura
El alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, presentó el pasado 30 de diciembre el documento inicial del futuro POM, que marcará las líneas estratégicas urbanísticas para el futuro de la ciudad con una vigencia prevista de 20 años. Atendiendo a los plazos oficiales, no estará aprobado de manera definitiva previsiblemente hasta finales de la siguiente legislatura.
El documento contempla 16.000 nuevas viviendas en los futuros desarrollos urbanísticos y también la creación de nuevas zonas industriales, algunas de ellas ya en tramitación, como lo que será el 'nuevo polígono industrial' con 700.000 metros cuadrados enfocados en la logística.
