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Corea, un rincón del barrio toledano de Palomarejos, ha vuelto a situar en el centro del debate la degradación urbana de esta área de la capital. La polémica, impulsada por una denuncia social en el perfil público 'Toledo Denuncia', ha escalado hasta el Ayuntamiento, donde el concejal de Planeamiento Urbanístico, Florentino Delgado, ha lanzado una propuesta sin paliativos: demoler la zona.

La respuesta llegó este miércoles. Durante un acto sobre el nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM) organizado por el Colegio de Arquitectos, el concejal fue categórico al diagnosticar el futuro urbanístico de la barriada. La declaración fue rotunda: "Yo tiraría Corea y echaría abajo el Virgen de la Salud para volver a levantarlo", sentenció Delgado.

No obstante, el edil limitó inmediatamente esta visión a la "crudeza presupuestaria", subrayando que el principal obstáculo es la “falta de dinero”. Pese a ello, reafirmó la urgencia de aplicar un "nuevo enfoque y concepto" urbanístico en este entorno.

La zona de Corea es conocida por su arquitectura social de los años 50, coetánea a la guerra de la que toma su nombre. Se trata de un núcleo de "infravivienda" caracterizado por 27 bloques levantados en su momento por la Delegación Nacional de Sindicatos.

Las viviendas son minúsculas, con "pequeñísimos pisos de apenas 40 metros cuadrados". Las estructuras internas tienen escaleras estrechas y pisos que se ventilan a través de "ventanas pequeñas, por no decir ventanucos". En las terrazas, la ropa tendida en cuerdas se convierte en un símbolo.

Estado de los bloques, con pequeñas ventanas y balcones y cableado colgando. 'Toledo Denuncia'

Calles como Joaquín de Lamadrid, Pablo Neruda, Rigoberta Menchú, Clara Campoamor y Nelson Mandela dan nombre a los bloques, figuras representativas de la defensa de los derechos humanos y la justicia social.

Un "gueto"

Este entorno funciona como un "gueto" que alberga a dos grupos vulnerables: población anciana, muchos de ellos los vecinos originales, e inmigrantes. "Muchos son de edad avanzada y están atrapados en sus mini-pisos sin ascensor, sin poder bajar a la calle muchos de ellos".

La controversia se ha originado con la publicación del perfil 'Toledo Denuncia', que expuso la degradación crónica y cargó contra la inacción política, acusando a los responsables de "marear la perdiz y dar titulares en la prensa", un reproche que extendió a la Asociación de Vecinos por su "pasividad".

Es una zona "con vida a la que hay que dar una solución" y "en nuestro criterio el barrio entero es solo para derribo", sostienen en redes.

El colectivo exige un plan de demoliciones "por fases" que garantice el realojo de los residentes. El mecanismo propuesto es claro: “el vecino pone su vivienda y recibe otra a cambio, con los estándares actuales; ascensores, calefacción, garajes y trasteros”.

Un "ejemplo" para otros barrios

Para la plataforma, la solución a este barrio podría sentar un precedente ejemplar para otros puntos vulnerables de la ciudad, como la zona antigua del Polígono o los pisos de la calle Las Vírgenes en Santa Bárbara, que también sufren la falta de servicios como ascensores y, en muchos casos, calefacción.

Para financiar el proyecto, sugieren la búsqueda de fondos de la Unión Europea y los gobiernos central y autonómico. Una vía de ingresos pasaría por elevar una o dos plantas los nuevos bloques, que actualmente tienen solo tres alturas. Esos pisos adicionales se destinarían "a venta regulada o alquiler social".

El grupo interpela al Ayuntamiento: "Ya está bien de esperar ideas 'creativas' y den soluciones que sean para hacer casas dignas". La necesidad de una intervención drástica, que devuelva la dignidad habitacional a los vecinos, parece ser la vía que une a denunciantes y al concejal.