El Ayuntamiento de Atienza (Guadalajara) ha emitido un bando en el que confirma que el agua de su red municipal es apta para el consumo humano casi un mes después de detectarse que estaba contaminada por arsénico.
Según explica el bando firmado por el alcalde, Pedro Loranca, a sus vecinos, las últimas analíticas efectuadas en el depósito y en dos puntos de la red, muestran que "los niveles están dentro de la normalidad", por lo que vuelve a autorizarse su consumo.
Como les venimos informando en EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, el pasado 26 de diciembre, el Consistorio emitía otra comunicación a sus vecinos en el que alertaba de que el agua de la red municipal no era "apta para el consumo humano".
Tres días después, los servicios municipales confirmaban que se habían detectado las altas acumulaciones de arsénico que provenían de uno de los dos puntos de captación que abastecen la red municipal, concretamente un pozo. El otro punto, un manantial, no presentaba problemas.
Esta situación se había producido porque la bomba que se utilizaba en el pozo se había extraviado en su interior y optaron por utilizar otro pozo antiguo mientras que solucionaba el problema. Esta nueva fuente de captación es la que presentaba unos niveles de arsénico muy altos.
En este tiempo, los servicios municipales han tenido que vaciar el depósito donde se almacena el agua de la red municipal y llenarlo solo con agua procedente del manantial. Así, las mediciones han ido sucediéndose hasta que han arrojado niveles aptos para el consumo humano.
Casi un mes sin agua potable
Esta situación ha provocado alteraciones en el día a día de Atienza, un municipio de 400 habitantes con patrimonio medieval que tiene numerosos alojamientos y establecimientos dedicados al turismo rural.
De hecho, estas semanas la Diputación de Guadalajara ha abastecido el municipio con más de 26.000 litros de agua según señalaban a Efe fuentes de la institución provincial.
Por otra parte, esta misma semana el Ayuntamiento ha procedido al rescate de la bomba que se extravió en el pozo el pasado mes de septiembre y trabaja en buscar una solución definitiva y a largo plazo, que pasa por la instalación de una nueva bomba.
La contaminación por arsénico, impedía a los habitantes de Atienza usar el agua para beber, cocinar y lavarse los dientes, ya que al tratarse de contaminación mineralógica, no servía de nada hervirla porque el punto de ebullición del arsénico es muy superior al del agua.
Los únicos usos que estaban permitidos eran para lavar la vajilla, lavar la ropa y para aseo personal, ya que el arsénico no se adentra en el organismo a través de la piel.
