Encontrar alojamiento para dormir la noche previa a las oposiciones al Cuerpo de Maestros en Castilla-La Mancha se ha convertido en una misión casi imposible y, en muchos casos, prohibitivamente cara.
La concentración de tribunales por especialidades en una sola provincia ha disparado los precios hasta cifras desorbitadas y amenaza con dejar sin plazas hoteleras a centenares de aspirantes que se examinarán previsiblemente el próximo sábado 20 de junio.
El impacto es aún mayor si se tiene en cuenta el elevado número de aspirantes que suele concurrir a estas convocatorias. En las oposiciones de 2024, para cubrir 1.133 plazas de maestros, acudieron a los exámenes el 85 por ciento de los 10.592 inscritos, un total de 9.056 aspirantes.
Falta de tribunales
Así lo ha denunciado la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), primer sindicato en la Mesa General de Función Pública de Castilla-La Mancha, que lamenta que la Junta de Comunidades no haya habilitado tribunales de todas las especialidades en todas las provincias.
El problema es especialmente grave en Albacete, donde se celebrará la prueba de Primaria. Ante la falta de oferta hotelera, los precios por alquilar un apartamento "pueden superar los 900 euros" y, según alerta CSIF, incluso se llega a ofertar una autocaravana para poder pernoctar la noche previa al examen.
En Toledo, sede de la prueba de Educación Infantil y con mayor capacidad hotelera, la situación tampoco es mucho mejor. La media de los precios supera los 250 euros por noche, con una ocupación que roza el lleno total desde hace semanas.
Las pruebas de Educación Física y Audición y Lenguaje se celebrarán en Cuenca; las de Pedagogía Terapéutica y Francés, en Guadalajara; y las de Inglés y Música, en Ciudad Real. En las tres capitales "apenas quedan plazas", lo que obliga a muchos aspirantes a buscar alojamiento en municipios alejados o incluso a plantearse desplazarse el mismo día del examen.
Riesgo añadido
CSIF advierte de que esta alternativa supone un riesgo añadido para los opositores, que deben afrontar largos desplazamientos en una jornada ya de por sí marcada por la tensión y la exigencia de una prueba clave para su futuro profesional.
El sindicato subraya que la concentración de sedes en una sola provincia genera una demanda de alojamiento muy superior a la capacidad hotelera disponible. Como consecuencia, los establecimientos cuelgan el cartel de completo con meses de antelación y los precios se disparan muy por encima de lo habitual, trasladando el problema directamente a los aspirantes.
Esta situación supone una importante carga económica y organizativa para miles de opositores, muchos de los cuales se ven obligados a asumir precios que CSIF califica de abusivos o a dormir a decenas de kilómetros de la sede del examen, incrementando el estrés y la dificultad de afrontar la prueba.
