El mercado de fichajes de invierno encara su última semana. El Real Madrid no realizará ninguna incorporación y la idea es que tampoco haya más salidas después de la cesión cerrada de Odegaard al Arsenal. Isco, uno de los jugadores que quería abandonar el equipo merengue si llegaba una buena oferta, seguirá de momento en el club blanco a la espera de resolver su futuro.

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El malagueño no ha tenido un año fácil. Isco no se ha terminado de ganar la confianza de Zidane y el centro del campo al que aspira, con un tridente tan afianzado como el que conforman Casemiro, Modric y Kroos, tiene competidores como Fede Valverde, que cuando el físico se lo ha permitido ha rendido a un gran nivel. Con todo ello, Isco ha quedado relegado a un segundo plano y a apariciones puntuales en el tramo final de cada partido.

Menos de 500 minutos y 14 presencias en lo que va de temporada son los datos que acumula al centrocampista. En los últimos cinco partidos de Liga, de hecho, no llega a los 45 minutos de juego en total. En la Supercopa se quedó en el banquillo y su actuación en el encuentro ante el Alcoyano tampoco le beneficia.

Isco conduce el balón ante el marcaje de Lucas Vázquez

Sin embargo, la conjura de Zidane es clara. El francés mostró su estrategia cuando le preguntaron con Jovic, pero la idea era extrapolable a cualquier otro jugador. "No ha jugado mucho últimamente, pero voy a contar con todos. Un minuto puede cambiar la perspectiva y muchas cosas para un jugador. Todos tienen que estar listos porque lo vamos a necesitar. La temporada es larga, son muchos partidos. A seguir".

Ese es el camino que le queda a Isco. Y más teniendo en cuenta que, en caso de querer salir, debe atraer ofertas con buenos términos económicos para iniciar una nueva etapa lejos de la capital. El Everton de Ancelotti fue el último en seguir de cerca su situación, pero sin realizar ningún movimiento para incorporarlo.

Sin Copa

La Copa del Rey era la oportunidad perfecta para que todos aquellos jugadores con menos peso en el equipo de Zidane pudieran disfrutar de más oportunidades. Sin embargo, la primera que tenían ante el Alcoyano se acabó convirtiendo también en la última. El equipo merengue sufrió uno de los mayores batacazos de la era Zidane y nombres como Isco, necesitados de minutos, acabaron señalados.

El malagueño salió de titular y jugó 98 minutos de partido. Tiempo suficiente para dar un paso al frente ante un equipo de Segunda División B. Pese a ello, el centrocampista no se echó el equipo a la espalda y, además, sus imágenes entre risas cuando el partido no iba nada bien no le han dejado en una buena situación. 

Sin la Copa, Isco solo tiene dos opciones: La Liga o la Champions League. Y especialmente duro será el reto de la competición europea. En lo que va de temporada, el ex del Málaga solo ha jugado un partido de la Champions League con el Real Madrid. En el resto de ocasiones se quedó en el banquillo. El único duelo en el que jugó -solo 13 minutos-, el equipo blanco cayó por 2-0 ante el Shakhtar.

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