Samsung Galaxy S8, primeras impresiones del que es, posiblemente, el móvil del año

Samsung Galaxy S8, primeras impresiones del que es, posiblemente, el móvil del año

Análisis

Samsung Galaxy S8, primeras impresiones del que es, posiblemente, el móvil del año

29 marzo, 2017 19:41

Tras probar el Samsung Galaxy S8 te dejamos nuestras primeras impresiones: un cambio enorme para la gama que le sienta de fábula.

Reconozco que sentía bastante expectación por el móvil que Samsung ha presentado hoy. Es lógico: después de tantos meses de filtraciones y rumores, y a pesar de que también he sufrido el agotamiento por su insistencia, tocaba tenerlo en la mano y palparlo como se merecía. Así lo he hecho. Y…

Impresiona a primera vista, no parece un Samsung Galaxy

Es la primera sensación que tuve: me pareció una ruptura clara con anteriores modelos de la gama. Ruptura a mejor, al menos desde mi punto de vista. Pantalla enorme que aprovecha casi todo el frontal, ausencia de botones físicos de navegación, dimensiones muy comedidas incluso en el Samsung Galaxy S8+… Creo que ha sido la mejor evolución. Casi revolución.

El Samsung Galaxy S8 es precioso, ya lo transmiten las fotos: no pierde una vez te enfrentas a él. Los materiales son los habituales: aluminio y cristal con colores que varían dependiendo de la luz, algo que llevamos viendo desde el Samsung Galaxy S6. Sigue manteniéndose firme en la mano, se ve muy sólido y, sobre todo, muy compacto.

Sorprende lo bien acabado que está y lo reducido que es su tamaño a pesar de la pantalla

En cuestión de diseño, los cambios en el frontal marcan la esencia del móvil. Llevaba tiempo deseando la erradicación de los botones físicos, especialmente del Home con pulsación, y he de decir que Samsung ha hecho muy buen trabajo en este punto. El Samsung Galaxy S8 se maneja de fábula incluso con una mano. El el S8+, que es sensiblemente más grande, no entorpece su uso con una extremidad a pesar de las 6,2 pulgadas de pantalla. Aunque no es tan ágil, es evidente.

Las curvas del teléfono, tanto en la cara delantera como en la trasera, me recuerdan al Samsung Galaxy Note 7. Por detrás sí cambia con respecto a anteriores Galaxy: el sensor de huellas tan próximo a la cámara ha resultado ser poco intuitivo. Me falta costumbre y vengo de móviles con dicho sensor en el centro, detalles que se suman a la sensación que he tenido de falta de naturalidad. No obstante, el desbloqueo de la pantalla es rápido.

La evolución es notable con respecto al Samsung Galaxy S7, creo que es lo que más destacaría del nuevo modelo. A nivel de prestaciones no hay demasiada sorpresa: con esta categoría solo puede pedirse lo mejor. Cumple.

El Samsung Galaxy S8 vuela en todas las condiciones

Como decía, no es una sorpresa. A la espera de poder probarlo durante varias semanas para sacarle las cosquillas, lo que me ha mostrado el S8 es rapidez y resolución. Cero lags, apertura casi inmediata de apps (animaciones por defecto algo lentas), juegos que fluyen como el agua… Y una pantalla vibrante que transmite calidad.

Los bordes Edge, de los que ahora no podemos escapar (dos modelos con pantalla curva, creo que es un error), mantienen la misma esencia que en anteriores modelos. Samsung sigue sin sacarle verdadero provecho a pesar de que mantiene opciones como los contactos en el borde, pero el Galaxy S8 luce espectacular con ellos. El detalle de las esquinas redondeadas también me parece positivo, igual que en el LG G6. Pura estética con la que el móvil adquiere carisma, pero no utilidad.

Las curvas y la pantalla con esquinas redondeadas consiguen que el móvil se luzca a la vista

No se puede probar en profundidad la potencia de un móvil en tan poco tiempo, pero sí apreciar su funcionamiento genérico. Es excelente, el Exynos 9935 (habrá versión con Qualcomm Snapdragon 835) tira que es gusto. También en los benchmarks, que logré pasarle alguno.

Prescindir de los botones físicos ha sido una buena decisión. Por contra, Samsung continúa apostando por una capa pesada que se aleja aún más de los estándares de Android. Esto va a gustos, no me desagrada, pero sí que encuentro exagerado el exceso de aplicaciones y servicios que trae el Samsung Galaxy S8. Desde la personalización de la capa a Samsung Pay, el nuevo Samsung Connect o la joya de la corona: Bixby.

El Samsung Galaxy S8 posee un botón dedicado para su asistente virtual, Bixby. Con una pulsación accederemos a nuestro espacio personal con todo lo que el móvil estima importante para nosotros. Bixby aprende del uso que le demos al Samsung Galaxy S8, por lo que variará dependiendo del usuario. Esto con una pulsación simple, que manteniendo apretado el botón del asistente activaremos el control por voz.

No pude activar Bixby en los stands del evento, por lo que tendré que esperar al análisis para probarlo a fondo. En la búsqueda y reconocimiento de imágenes sí: una foto y nos dirá qué hay en la imagen. promete.

Apunta a ser una de las mejores cámaras de 2017

Es uno de los aspectos que menos se puede juzgar en el recinto cerrado de una presentación. Aún así, mi valoración es positiva. En el S7 ya estaba a un magnífico nivel, era complicado superarla. Por las pruebas que he realizado diría que el detalle y la fotografía a baja iluminación son mejores, pero faltaría una buena prueba de campo.

El enfoque sigue siendo rapidísimo, también el guardado de la imagen. Incluye interfaz de cámara profesional y multitud de modos creativos con los que sacarle más jugo a las capacidades fotográficas. Con el apoyo de Bixby para el reconocimiento del entorno.

Un móvil que convencerá hasta a quienes no gustan de los Samsung Galaxy

Samsung es de esas compañías que profesan tanta admiración como animadversión. Dado su volumen y competencia, resulta lógico. Igual que por su bagaje en Android: no se puede decir que sus móviles se ajusten a los cánones de este sistema. Razones más que suficientes para no congeniar con la marca, pero que se diluyen nada más tener el Samsung Galaxy S8 en la mano.

Bonito, manejable, elegante, metálico, compacto, sólido… Podría añadir múltiples adjetivos, también el que más lastrará su éxito durante las primeras semanas: el Samsung Galaxy S8 es caro. Da todo lo que puede esperarse en un smartphone del más alto nivel, pero el precio consigue alejarlo de gran parte del público objetivo.

Este análisis previo no es más que una toma de contacto. Resulta imposible establecer una relación con el móvil tras el poco tiempo que he pasado con él, pero, igual que ocurre con los amigos, las primeras impresiones acaban prevaleciendo. Por mi parte, querría tener al Samsung Galaxy S8 formando parte de mis mejores colegas. Y es que basta estar un rato a solas con él para darte cuenta de que la amistad a primera vista existe. Si hay amor habrá que descubrirlo en la review a fondo.

Veremos cómo progresa a lo largo del año. Queda mucho 2017, pero el Samsung Galaxy S8 parte ya como el candidato perfecto a número uno en Android. Objetivamente, ha hecho todos los méritos.