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Hace ya 23 años, un equipo liderado por el forense José Antonio Lorente, catedrático de Medicina Forense de la Universidad de Granada (UGR), exhumó el sepulcro de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla, de la que extrajo fragmentos de huesos para un análisis genético que dilucidaría, finalmente, la procedencia del almirante. Una investigación que fue seguida por el equipo de rodaje de un documental, en el que se anunciarían las conclusiones.

Dicho documental, apoyándose en unos resultados de Lorente y su equipo que no eran públicos, defendió la hipótesis de que Colón era en realidad parte de una familia de tejedores judíos conversos de Valencia, a la vez que rechazaba el discurso oficial, a saber: que era hijo de un lanero genovés. Sin embargo, el reportaje, emitido por La 1 en 2024, fue duramente criticado porque Lorente no ofreció al público los resultados, de los que a día de hoy todavía no se sabe nada.

Visto que la genética (aparentemente) no está preparada todavía para aportar datos fehacientes, no queda otra que recurrir a la lógica. Eso es lo que parece plantear Carlos García-Delgado al bautizar su libro en el que indaga sobre las raíces del navegante El origen de Colón más allá del ADN (La foradada, 2026).

Arquitecto de profesión, afirma que "como buen hombre de ciencias" se apoya en el método científico para sacar a la luz evidencias que "parece que la historia oficial se niega a asumir". Algo para lo que necesita poco más de 100 páginas: "En la ciencia la brevedad es fundamental. Me he limitado a poner en evidencia las incoherencias entre los hechos que analizo y la llamada 'tesis genovesa'".

"Quiero matizar la diferencia entre un científico y un creyente. Normalmente al segundo no se le convence fácilmente, ni siquiera con argumentos lógicos. En el caso de que se le pueda demostrar que está en un error, siempre elige la creencia. Un científico de verdad agradece que le señales que está equivocado. Su objetivo no es defender a ultranza su tesis, sino llegar a la verdad de las cosas. Un científico no debe entablar una discusión con un creyente, porque no tiene ninguna opción. Yo soy científico, y he aquí mi análisis científico", ha manifestado durante la presentación de su libro.

El ensayo desarrolla dos tesis principales para dilucidar el origen de Colón. La primera y principal —apunta García-Delgado— es que Colón no era hijo de un lanero y, por tanto, de casta humilde. "Lo confirman hechos que no discuten ni los partidarios de la tesis genovista, analizarlos con razonamientos puramente lógicos y llegar a la conclusión de que cada uno de estos hechos significa una incoherencia de la tesis genovesa".

Para el arquitecto, el hecho de que Colón se case con la hija de un noble portugués ya es algo particularmente llamativo, aunque no demuestra nada por sí solo. "Es extraño que alguien de procedencia tan humilde acabe casado con una persona de tan alta cuna, pero bueno, cosas del amor", bromea.

No obstante, y esto sí que resulta especialmente llamativo para García-Delgado, "en menos de un año después de enviudar, Colón estaba viviendo en el palacio del duque de Medinaceli. Allí se pasa dos años. En 1487 empieza a recibir una retribución monetaria de los Reyes Católicos. Con esto llegamos a 1492, aquí está el nudo, pero no en el Descubrimiento, sino en las Capitulaciones de Santa Fe. Ya rendida Granada reciben el contrato para comenzar la expedición. Los reyes están dispuestos a negociar las condiciones en este momento".

Para el autor de El origen de Colón más allá del ADN es inaudito que un extranjero de un estamento bajo llegue tan fácilmente a caer en suerte a personajes de tanta importancia. Pero aún hay más: "En el documento de las Capitulaciones de Santa Fe, ya en la primera línea le llaman de 'don'. En el siglo XV este tratamiento estaba reservado a la nobleza y a las autoridades eclesiásticas. Desde luego no al hijo de un lanero genovés que, además, no había descubierto nada, no tenía ningún mérito". Con esto, afirma: "Es una incoherencia enorme, ese tratamiento solo es para la nobleza. Y no solo eso: le nombran almirante, gobernador general y virrey. ¿El hijo de un lanero sin ningún mérito recibe esos títulos reservados a la alta nobleza? Ustedes verán. Es una incoherencia antinatural".

Otra incoherencia es que este nombramiento fue impuesto por el mismo Colón. "Fue una exigencia, ¿por parte de un hijo de lanero?". Las peticiones de Colón llegaron a tal extremo que los reyes se negaron. "Entonces Colón entró en cólera y se marchó, amenazando que iba a proponer su proyecto al rey de Francia. Más tarde rectificaron y lo mandaron a buscar".

Un mes después de firmar el contrato, antes de que zarpara la expedición, vuelve a suceder algo insólito. El hijo de Colón, Diego, es nombrado paje del príncipe heredero, Juan. "Cualquier noble hubiera estado encantado de que su hijo hubiera tenido el honor de ser paje del heredero". Con ello, dice el escritor, se refuerza la teoría de que el almirante era, en realidad, de ascendencia noble.

El segundo pilar en el que se sostiene el argumento de García-Delgado es, precisamente, la imposibilidad de que alguien no castellano hubiera recibido estos honores en la Castilla de entonces. Con esto se refiere a dos documentos: En las Cortes de Toledo de 1480, los Reyes Católicos, ratificando lo ya aprobado en las Cortes de Madrigal de 1476, prohibieron que los extranjeros, incluso estando naturalizados, pudieran acceder a cargos públicos en Castilla.

De ello, en principio, no solo se deduciría que Colón no era genovés, sino que obligaría a que fuera originario de Castilla. Sin embargo, está bien documentado que el almirante, aunque tenía un control correcto del castellano, no era nativo. "La solución de esta contradicción está en la Concordia de Segovia. Con ellas se ofrecían las mismas prerrogativas a Fernando en el Reino de Castilla que las que tenía Isabel. Este acuerdo establece una relación especial entre las dos coronas. La única explicación de que a un extranjero de Castilla le den cargos públicos es que este extranjero fuera natural de la Corona de Aragón".

Con ello, el arquitecto afirma: "El origen de Colón hay que determinarlo en el ámbito de la Corona de Aragón en esta época: el reino de Cerdeña, el de Sicilia, el de Valencia, el de Mallorca y el principado de Cataluña".

A ello, se le suman otros motivos de peso para rechazar que el navegante fuera genovés: "No tiene cartas escritas en italiano, y en las que lo intenta comete muchos errores, con lo que también habría que rechazar que fuera siciliano o sardo".

Así, García-Delgado insiste: "Dejemos de fabular. La afirmación de que Colón era genovés debe ser sustituida por esta otra: no sabemos de donde era Colón, pero sabemos que no era ni genovés, ni hijo de lanero. Sabemos que su origen era de la Corona de Aragón, eso sí que lo podemos confirmar".

De todas las regiones de la antigua Corona de Aragón, el arquitecto se inclina por el Reino de Mallorca. Se alinea con lo que defiende Gabriel Verd Martorell en su libro Cristóbal Colón y la revelación del enigma: que el almirante era un hijo ilegítimo del duque de Viana.

Ambos autores coinciden en argumentos como que Colón, durante su tercer viaje al Nuevo Mundo, bautizó en la costa de Venezuela en 1498 la isla Margarita con el nombre de su madre y lo escribió en mallorquín Margalida, o que el apellido del navegante es en realidad una castellanización de "Colom", habitual en el Levante.