James Bond no necesita presentación. De una manera un tanto increíble, ha sido capaz de reinventarse en cada generación y mantener su tirón comercial a pesar de los atavismos intrínsecos al personaje.

Aunque su paso por el mundo de los videojuegos ha sido ciertamente fructífero, ninguna entrega consiguió eclipsar el recibimiento laudatorio de GoldenEye en 1997, el legendario título de Rare que fue mucho más allá de la licencia para cimentar el género de los FPS en consola, abriendo un camino tan innovador como influyente. En estos casi treinta años que han transcurrido desde entonces, el espía ha pasado más de la mitad a la sombra, entre títulos perniciosos y una posterior ausencia prolongada.

IO Interactive, responsables de Hitman, ha puesto todo de su parte para cambiar la situación, incluyendo la apertura de un nuevo estudio en Barcelona hace 5 años que ha soportado sobre sus hombros una parte nada desdeñable de la gigantesca producción. El objetivo desde un principio ha sido labrar un camino específico para el James Bond videolúdico al margen de sus aventuras cinematográficas que se pueda sostener por sí mismo.

Para ello ha reclutado a un reparto muy solvente (con cameo de Lenny Kravitz incluido) y ha convencido a Lana del Rey para obsequiar su voz al tema principal, lo que incidentalmente lo ha convertido en una de las mejores canciones de la saga. Con su intachable hoja de servicios en Hitman, el maridaje se antoja perfecto. ¿Puede 007 First Light devolver a James Bond al lugar preeminente que se merece?

Después de una operación accidentada en Islandia, James Bond, un tripulante del helicóptero de infiltración, consigue salvar los muebles en una situación con rehenes de por medio. Su desempeño llama la atención de M, que decide reclutar para el renacido programa 00 y lo manda a Malta para afinar sus habilidades en un duro programa de entrenamiento.

Después de meses de pruebas y hacer buenas migas con sus compañeros de promoción, es despachado junto a ellos a un torneo de ajedrez en las montañas de Eslovaquia para asegurar un acuerdo con 009, uno de los agentes del anterior programa que traicionó a sus compañeros con consecuencias funestas. Sin embargo, durante el evento multitudinario se da una caza de gato y ratón a varias bandas que pone de manifiesto que las cosas no son lo que parecen, poniendo al joven Bond entre la espada y la pared.

Aunque hay una genealogía clara entre 007 First Light y la última trilogía de Hitman (2016-2021), también hay diferencias sustanciales que hacen de esta aventura su propio juego. La más obvia es que sus protagonistas no podrían ser más diferentes. Mientras que el Agente 47 es una hoja en blanco, tan discreto como camaleónico, James Bond es mucho más dicharachero, procaz y encantador a partes iguales.

Un fotograma del videojuego '007 First Light'

En ese sentido, el estudio ha acertado de pleno otorgando el papel a Patrick Gibson, un joven actor irlandés (más conocido por interpretar al asesino Dexter en la precuela) que hace suyo el personaje con una naturalidad encomiable, navegando una línea estrecha y traicionera entre un narcisismo enervante y un virtuosismo heroico.

Si Hitman era una colección de grandes puzzles a resolver, aquí estamos ante un título mucho más locuaz, con un acabado más cinematográfico, personajes complejos y bien perfilados y una trama muchísimo más enrevesada que en última instancia tiene cosas relevantes que decir sobre el papel que la IA está destinada a jugar en los servicios de inteligencia.

Un fotograma del videojuego '007 First Light'

De hecho, sus conclusiones no pueden ser más relevantes, y se juntan a la reciente encíclica del papa León XIV para pedir que los humanos tengan siempre una mano en el volante de los sistemas armamentísticos, y el abismo al que nos enfrentamos si optamos por subcontratar nuestra seguridad a los algoritmos en nombre de la eficiencia.

Sin embargo, las diferencias no se quedan ahí. James Bond es un personaje más versátil, por lo que además de infiltrarse en eventos de la alta sociedad, no le hace ascos a conducir a toda velocidad, batirse en brutales peleas cuerpo a cuerpo o, cuando todo salta por los aires, enfrascarse en tiroteos explosivos contra docenas de mercenarios armados hasta las cejas. Lamentablemente, lo que gana en variedad mecánica, lo pierde en profundidad.

El juego exhibe un claro tratamiento de blockbuster, un juego enfocado a las masas que se decantan más por la acción visceral que por el meticuloso análisis de los escenarios para pergeñar el golpe perfecto. 007 First Light es un juego más inmediato, más brioso en su propulsión narrativa, más concernido con cumplir con la fantasía que implica el personaje, incluyendo los gadgets estrambóticos de Q, las localizaciones lujosas y las mujeres despampanantes.

El cambio de prioridades podría haber sido exitoso si se hubiera puesto el mismo esmero en todas estas nuevas facetas, pero no ha sido así. La conducción es tosca y funcional, los tiroteos caóticos y arbitrarios y el combate cuerpo a cuerpo tan farragoso como frustrante. Ninguna de estas secuencias está al nivel de su brillante infiltración. Los tiroteos de hecho recuerdan demasiado a Uncharted, un modelo que en 2026 se antoja rutinario.

Un fotograma del videojuego '007 First Light'

La escasa munición y las coberturas destructibles obligan a Bond a moverse constantemente, usando las armas de los mercenarios contra ellos en una danza alocada y desesperada que hace gala de una dificultad un tanto impropia en estos menesteres. En la segunda mitad, con todos los gadgets desbloqueados, las cosas mejoran una barbaridad, pero siempre permanece esa sensación de exceso

007 First Light detalla los orígenes de James Bond en los servicios de inteligencia con un relato electrizante y unos personajes icónicos. En el aspecto jugable, todo lo que extrae de la fórmula Hitman es sin duda el aspecto más depurado y más conseguido de todo el juego. Cada vez que se desvía de ahí y apuesta por un cambio de tercio, decae el pulso y se vuelve mucho más anodino, menos interesante, aunque casi siempre solvente. Luce unos valores de producción fantásticos que se traducen en unas localizaciones extraordinarias, con un trabajo artístico de primera.

Mención especial merece el castillo eslovaco y el resort de lujo en Vietnam, un enclave paradisiaco que parece sacado de la tercera temporada de The White Lotus. Y también la recta final, un clímax absolutamente brillante, explosivo, sorprendente y arriesgado. Después de dos décadas de capa caída, el retorno de James Bond a los videojuegos es toda una declaración de intenciones, pero revela unas debilidades que parchear antes de la próxima misión. Un nuevo Bond para una nueva época marcada por los desafíos tecnológicos, más peligrosa y más compleja que ninguna otra.

007 First Light

Estudio: IO Interactive

Editora: IO Interactive

Director creativo: Hakan Abrak

País: Dinamarca, España

Plataformas: PC, Xbox Series, PlayStation 5