Sede del diario El País en una imagen de archivo.

Sede del diario El País en una imagen de archivo.

Medios PRENSA

Los accionistas de Prisa coinciden en que El País debe cambiar de director

Los futuros movimientos editoriales pasan por un giro ideológico hacia la izquierda y por la salida de Antonio Caño en el mediano plazo.    

En los accionistas mayoritarios de Prisa existe el convencimiento de que El País, su principal activo mediático, debe realizar un giro hacia la izquierda y recuperar sus raíces históricas. Una estrategia que necesariamente pasa por la sustitución de Antonio Caño como director del diario a medio plazo. Hasta ahora el tema se ha tratado de manera informal, pero se abordará oficialmente en futuros consejos de administración.

No se trata de volver al viejo PSOE de Felipe González, ni echarse en brazos de la nueva izquierda representada por Podemos, pero sí de dar un giro al timón y alejarse del perfil cercano a la derecha ideológica que ha imprimido en la cabecera Caño desde que fue nombrado como director del diario hace cuatro años.

El objetivo es que El País deje de estar sometido a los poderes políticos y empresariales y que se quite el cartel "institucional" que viene cultivando desde hace años, sustituyéndolo por un perfil más independiente.

Motivos comerciales

Estamos hablando de un giro ideológico por motivos comerciales, ya que se trata de volver a contentar a los lectores históricos, pero también a las nuevas generaciones que ven en El País una cabecera aburguesada y cercana al poder, todo lo contrario de los valores que cultivó hace cuarenta años con su nacimiento. Se trata de ganar más lectores, y por tanto de aumentar los ingresos.

Las fuentes del consejo de administración consultadas por EL ESPAÑOL indican que no quieren un giro por motivaciones políticas, ni porque tengan ninguna cercanía ni filiación a algún grupo, sino que quieren sacar el mejor rendimiento comercial al posicionamiento histórico del diario. “Es simplemente una cuestión de negocios”, indican, para recuperar el terreno que han perdido en los últimos años a manos de las cabeceras nativas digitales.

Una decisión respecto de la que hay consenso en los principales grupos representados en el capital. Amber apoya el cambio, pero también el bloque afín al Santander y por tanto los Polanco. Un movimiento que también cuenta con el apoyo de Javier Monzón, vicepresidente no ejecutivo del grupo, que además sería el encargado de poner en marcha estos cambios.

Salida de Antonio Caño

Una estrategia que pasa claramente por la salida de Antonio Caño, director de El País desde 2014 y uno de los hombres más cercanos a Juan Luis Cebrián. Precisamente su cercanía con el el ex presidente ejecutivo es uno de los temas que ponen freno a su recambio.

Juan Luis Cebrián sigue aferrándose a su cargo de presidente de El País ya que el consejo de administración de Prisa todavía no le fuerza a asumir un cargo solo de representación institucional dentro del diario, un movimiento acordado por todos los accionistas.

En esta línea, hay quienes creen dentro del consejo de administración que el recambio de director de El País debe producirse en paralelo a la pérdida de poderes de Cebrián, para que el fundador del diario no entorpezca el desempeño del eventual sucesor de Caño.

Fundación 'El País'

Por otro lado, otros creen que su marcha debe producirse cuanto antes para recuperar el terreno perdido. En cualquier caso, hasta que no se aclare la situación de Juan Luis Cebrián, probablemente el tema no se resuelva y no se pueda avanzar en el recambio del actual director de El País.

Mientras, Caño sigue ejerciendo sus funciones y hace dos semanas anunció un nuevo cambio en el equipo de corresponsales. Una reunión en la que además informó a la redacción de El País que le Fundación Cebrián saldrá adelante en las próximas semanas, pese a que el consejo de administración de Prisa ha vetado este propuesta y la mantiene en el congelador desde hace meses.

Tras su renuncia como presidente ejecutivo, Juan Luis Cebrián propuso en noviembre la creación de la Fundación El País, un órgano que se encargaría de velar por la línea editorial del diario y que incluso podría vetar y nombrar directores del diario. Un órgano para que el que Cebrián se propuso como presidente y que en la práctica quitaría al consejo de administración y al consejero delegado de Prisa, Manuel Mirat, la potestad de nombrar director.