Imagen de archivo de una tienda Ikea.

Imagen de archivo de una tienda Ikea.

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De Zaragoza a Vallecas: el efecto recíproco de la apertura de un Ikea en los núcleos urbanos

Un informe sostiene que sus tiendas contribuyen al desarrollo de parques comerciales en las ciudades.

Ikea tiene 18 tiendas en España y emplea a más de 9.000 personas. Una actividad empresarial y económica que, según un informe elaborado por KPMG y al que ha tenido acceso este periódico, contribuye al desarrollo de parques comerciales en las ciudades.

La cadena sueca de muebles y decoración abrió su primera tienda en España en 1996. Desde entonces, su presencia en el territorio ha ido extendiéndose y la marca ha ido evolucionando desde las macro tiendas hasta las tiendas urbanas o los puntos de recogida con los que cuenta actualmente en Madrid o Pamplona.

El informe subraya que Ikea se ha convertido en un motor de crecimiento para la economía nacional y afirma que "si España hubiera mantenido el mismo ritmo de crecimiento que Ikea" entre los años 2013 y 2018 "hubiera generado una renta adicional equivalente al PIB de la Comunidad Valenciana".

Pero más allá de la economía, la apertura de una tienda Ikea tiene efectos más físicos y palpables. El informe pone tres ejemplos: Ikea Zaragoza, Ikea del Ensanche de Vallecas e Ikea Málaga. Desde KPMG apuntan que con la apertura de tiendas en estas tres localizaciones, la cadena sueca ha contribuido al desarrollo de un parque comercial y también inmobiliario.

En el caso de Zaragoza, Ikea abrió sus puertas en 2007. Cinco años después, se inauguró en el mismo polígono el centro comercial más grande de España, Puerto Venecia cuenta con 200.000 metros cuadrados y unos 19 millones de visitantes al año. Además, se proyectó una urbanización que atrajo nuevos habitantes a la zona.

Vallecas es otro ejemplo: Ikea estableció su tienda también en 2007 y solo un año después abrió las puertas el centro comercial La Gavia. La zona no solo ha crecido a nivel comercial, también lo ha hecho a nivel demográfico. Actualmente el barrio de el Ensanche tiene unos 40.000 habitantes.

El centro comercial Bahía Azul, en Málaga, también abrió sus puertas un año después de que Ikea levantase la persiana en la ciudad andaluza. Según el informe de KPMG, el parque comercial tiene más de un millón de clientes al año.

Efecto recíproco

Expertos consultados por este periódico subrayan que se trata de un efecto recíproco y que no es solo que Ikea atraiga al desarrollo inmobiliario, sino que en otras ocasiones la cadena quien elige sus localizaciones teniendo en cuenta a sus vecinos.

Desde la compañía explican a EL ESPAÑOL que trabajan “activamente para tener un impacto positivo caracterizado por la creación de empleo, la inversión, la contratación de proveedores locales, la generación de interés hacia la decoración en el hogar, la estimulación del sector o incluso como catalizadores para atraer a otras empresas y proyectos en la localización del nuestro”.

Los expertos consultados argumentan que teniendo en cuenta que Ikea necesita grandes superficies para sus tiendas, es lógico que las afueras de las ciudades se vayan desarrollando a medida que la población crece.

En definitiva, no es solo que Ikea haga crecer parques comerciales a su alrededor, sino que a la cadena sueca le interesan localizaciones donde exista espacio suficiente para desarrollar sus establecimientos. Al menos, así era hasta ahora. Y es que la compañía ha empezado a apostar por otro tipo de formatos: tiendas urbanas y puntos de recogida son los últimos elegidos por Ikea.