Un tren Civia de Renfe, uno de los modelos que cuenta con componentes de Sepsa.

Un tren Civia de Renfe, uno de los modelos que cuenta con componentes de Sepsa.

Empresas

Sepsa, histórico proveedor de Renfe, cerca de caer en manos indias y de despedir al 35% de su plantilla

El plan presentado por Medha contempla que salgan de la empresa 80 de los 213 trabajadores.

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El sector ferroviario español sufrió una tormenta perfecta durante la pasada década. La crisis económica cortó de raíz los contratos en España y las empresas de esta industria se vieron obligadas a buscarse las castañas fuera de nuestras fronteras.

Un proceso que ha reforzado notablemente las capacidades de compañías como Talgo o CAF o que incluso empresas como Alstom y Bombardier han sobrellevado sin tener que desmontar sus plantas españolas, pero que dañó muy profundamente el tejido ferroviario español.

Compañías con menos capacidades o a las que la situación les pilló a contrapié, no tuvieron la misma suerte. Es el caso de Sepsa, empresa originaria de la familia Fúster, que fue vendida a la alemana Schaltbau en 2014 y que durante estos años ha visto cómo su situación empeoraba.

La gestión alemana lejos de revertir la situación ahondó más en alguno de los problemas de la compañía. Todo esto ha ha provocado que, cuando llegaron los contratiempos a la empresa Schaltbau, la situación se volviera crítica. Actualmente Sepsa se encuentra en situación de liquidación.

El administrador concursal de la compañía acaba de terminar de redactar su informe en el que recomienda la venta de Sepsa a la empresa Medha. Un grupo indio con sede central en Hyderabad, especializado en el sector del ferrocarril y que tiene líneas de producto similares a la española. 

Según explican desde el sector, esta compañía ha presentado un plan para hacerse con la española debido al gran interés que tiene en alguno de los contratos que Sepsa tiene en Estados Unidos. En el apartado de la presencia en España, según ha podido saber este diario, el plan de Medha pretende prescindir de 80 de los 213 trabajadores en dos fases

Una operación que ha despertado perplejidad dentro del sector ya que, además de la oferta india, empresarios españoles habían presentado una oferta en la que no se contemplaba la reducción de plantilla.

Un lustro lleno de problemas

Sepsa, antigua Albatros, es una empresa con largo recorrido en el sector de fabricación de equipos para el ferrocarril. Fundada en 1990, en 2014 tras atravesar importantes problemas fue vendida por la familia Fúster a su actual dueña alemana.

Su sede central está en Pinto y cuenta con filiales en Estados Unidos y Brasil. Cuenta con 275 trabajadores a nivel mundial, de los que 213 están en Madrid. La compañía posee dos líneas de actividad, electrónica de potencia y sistemas electrónicos embarcados, y tiene instalados más de 35.000 equipos de cada línea de actividad. Sin ir más lejos, la flota de los trenes Civia de Renfe cuenta con componentes realizados por esta compañía. De hecho, esta compañía lleva trabajando para Renfe desde 1990, lo que convierte a Sepsa en uno de los proveedores más antiguos que trabajan con el operador ferroviario. 

Ahora el balón está en el tejado del juez. El proceso dicta que ahora él será el encargado de estudiar el informe realizado por el administrador concursal y aceptarlo o ponerle algún tipo de objeción.

Fuentes jurídicas consultadas por este diario señalan que "sólo en ocasiones contadas" el juez toma decisiones distintas al criterio mostrado por el administrador. Desde los trabajadores de la compañía aún se confía en que se tenga en cuenta la oferta española que permitiría relanzar Sepsa sin perder puestos de trabajo.

En este contexto el sector ferroviario puede perder una pieza que, aunque pequeña, ha jugado un papel importante en la industria española. Justo en un momento en el que el sector comienza a ver la luz al final del túnel después de los años más complejos de su historia.