Dispositivo Iqos  versión 2.4.

Dispositivo Iqos versión 2.4. Carmen Suárez

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El tabaco sin quemar, a examen: tecnología no apta para impacientes

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-¿Puedo fumar aquí dentro?

-Sí, no hay problema.

No, no estoy retrocediendo en el tiempo. Tampoco viajando al futuro: España no ha tumbado la ley antitabaco –en vigor desde enero de 2011-, la norma que prohíbe encenderse un cigarrillo en bares y restaurantes. Y no, no estoy en un país extranjero con una legislación más permisiva que la nuestra. Me encuentro en un bar del centro de Madrid.

La respuesta de cómo es posible que me esté encendiendo un cigarro en un local es mucho más sencilla: estoy probando Iqos, el nuevo dispositivo electrónico del gigante Philip Morris (Marlboro, Chesterfield, L&M) que, dice, se ha marcado como meta crear un mundo donde las cenizas sean algo del pasado. 

La mayor tabacalera del mundo se ha propuesto, aunque pueda sonar paradójico, eliminar el humo que tragan tanto los fumadores como quienes les rodean y, por tanto, están expuestos a los efectos perjudiciales del tabaco. Un desafío, claro está, a largo plazo.

¿Cómo lo quieren hacer? A través de la ciencia. Y con mucha inversión en tecnología. Para ello, Philip Morris ha creado un centro I+D con más de 400 científicos y ha gastado más de 4.000 millones de dólares para dar con una alternativa que permita a los fumadores seguir disfrutando del tabaco de una manera más saludable. O, mejor dicho, menos mala.

Aquí es donde nace Iqos.

Así es Iqos, el tabaco sin combustión

Arranco el experimento: voy a utilizar Iqos durante dos semanas para comprobar si soy capaz de dejar para siempre el tabaco tradicional. Me prometen que tiene un potencial de riesgo reducido –hay estudios médicos que maneja Philip Morris que así lo avalan- y que el sabor es similar, al contrario que ocurre con otros productos sustitutivos, que en realidad ni sustituyen –uno siempre acaba volviendo al cigarrillo de siempre- ni son menos perniciosos. Vamos a ver si está a la altura.

Comienzo a informarme para este particular reto. Leo en varios blogs que Iqos significa, por sus siglas en inglés, I Quit Ordinary Smoking, es decir, Dejo de fumar tabaco convencional, aunque desde Philip Morris me dicen que eso es un bulo que ha corrido como la pólvora por internet. Iqos no es un acrónimo de nada, me aseguran.

Siguiente paso: unboxing. Cuando abres la caja del producto, viene un kit que incluye, además del aparato para fumar, un cargador y unos accesorios para limpiar el producto. Todo ello por un módico precio de 70 euros

A ese desembolso hay que añadirle los 4,85 euros que cuesta el paquete de 20 unidades de tabaco. Son los minicigarrillos que hay que introducir en el dispositivo para calentar y después poder fumar. Entonces dispones de seis minutos, unas catorce caladas, antes de que el cigarro se agote.

El sabor: tabaco, pero no es lo mismo

Gracias a la tecnología Iqos no existe combustión: el dispositivo calienta el cigarrillo sin quemarlo, con lo que no genera ni humo ni deja cenizas, sólo vapor. El lado positivo es que aunque estás consumiendo tabaco –con nicotina e igual de adictivo- no deja olor ni en el pelo ni en la ropa.

¿Y el sabor? Aquí es donde se abre el debate. En un principio, cuando lo probé, me supo distinto. Sí, es tabaco, pero no es lo mismo. A veces me sabía a madera, otras incluso a aceituna… Pero con el uso y el tiempo te vas acostumbrando a esa sensación. Y lo importante es que te sacia igual que un cigarro convencional. 

No es para despistados, impacientes ni románticos

El dispositivo de Philip Morris es todo un gadget más, con lo que eso significa. Si para leer un libro utilizamos un eBook y para escuchar música podemos comprar auriculares sin cable, para fumar ahora tenemos Iqos. Y como sucede con el libro electrónico o los AirPods de Apple, la batería se acaba en el peor momento. Así que, aviso importante para los usuarios de Iqos: carga bien las pilas del dispositivo para no quedarte sin poder fumar cuando más lo desees.

Ten en cuenta que tarda unos 90 minutos en cargarse completamente y que lo puedes utilizar unas 20 veces (con un paquete de tabaco). Y no hay que olvidarse de limpiar de vez en cuando el dispositivo con un cepillo porque a veces quedan restos de la unidad de tabaco en el cabezal. 

El cargador y un cigarrillo de Iqos.

El cargador y un cigarrillo de Iqos.

Esto significa que no es muy útil para los despistados. ¿Quién no ha perdido alguna vez un mechero teniendo un cigarrillo a mano? Es el llamado colmo de los fumadores: tener tabaco y no poder encenderte un piti. Al final acabas pidiéndole fuego a alguien cercano. ¿Pero qué haces con un Iqos?

En el mundo Iqos pueden ocurrir situaciones parecidas, pero la solución no es tan sencilla porque el producto, todavía, no es tan popular, aunque en Madrid cada vez hay más usuarios. En España se han vendido ya alrededor de 150.000 dispositivos.

¿La parte positiva? Que dejas de tener cara de estanco: ya nadie te puede pedir un cigarrillo por la calle.

Durante estos 15 días, en una ocasión en la que iba con prisas, salí de casa con el Iqos sin batería, y me negaba a recurrir al tabaco regular, me tuve que esperar a llegar a casa para cargar el dispositivo. Es decir, esperar otra hora y media más hasta poder encenderme un cigarro. Todo un drama.

Otro día la tragedia fue mayor: no recordaba dónde había guardado el dispositivo y estuve casi dos días sin probar tabaco, hasta que di con el cachivache. Me lo había dejado en la redacción. Son las consecuencias de depender de un aparato tecnológico para fumar. 

También puede ser problemático fumar dos pitillos seguidos. Sobre todo para los impacientes como yo. Con Iqos no se puede. Cuando acabas el primero, debes esperar unos tres minutos para que el dispositivo se cargue en la caja y solo entonces puedes disfrutar del segundo. 

Sé previsor al viajar

Mi aventura personal con Iqos coincidió también con un viaje a Nueva York, un mercado donde el gadget de Philip Morris todavía no ha aterrizado. La tabacalera está pendiente de que la FDA, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU, dé el visto bueno al producto. 

Eso quiere decir que si uno viaja a Estados Unidos, como me ocurrió a mí, no solo tienes que organizarte y llevar en tu maleta los adaptadores para el enchufe o cambiar euros a dólares, sino que tienes que ser previsor y comprar en España las cajetillas necesarias para tu estancia americana. Si se te agotan, no hay solución: o dejas de fumar durante tus vacaciones o te pasas al tabaco tradicional. En mi caso fui prudente y me abastecí de los suficientes cigarrillos Iqos para esos días.

Aunque no esté disponible en EEUU, en la actualidad Iqos está presente en más de 40 mercados a nivel internacional y lo consumen más de 6 millones de personas en el mundo, según datos de Philip Morris. 

A quién se lo recomendaría

En general, recomendaría Iqos para aquellos fumadores intentan dejarlo y saben que en el fondo no pueden. También se lo aconsejo a aquellos que están preocupados por su salud y buscan una alternativa menos dañina. Ojo, esto no significa más sana. Desde Philip Morris advierten: los efectos son "potencialmente" menos perjudiciales.

Iqos es un producto más higiénico –tu ropa no va a apestar a tabaco- y menos malo que los cigarros convencionales. Pero si eres un romántico del mechero y el pitillo de toda la vida, este gadget no es para ti.

Yo, de momento, seguiré utilizándolo, pero reconozco que a veces tiro del tabaco tradicional, sobre todo los fines de semana.

El siguiente paso es dejar de fumar. Pero eso ya mejor para 2019.

*** Ni el redactor de este artículo ni EL ESPAÑOL han recibido compensación de ningún tipo por parte de Philip Morris o alguna de sus empresas asociadas.