Borja Prado, presidente de Endesa

Borja Prado, presidente de Endesa

Empresas Energía

Endesa enfila hacia la transición energética: más ‘verde’ pero con nucleares y térmica

La transición energética es una oportunidad para las empresas del sector y Endesa no está dispuesta a dejar pasar la oportunidad para “seguir consolidando su posición en Iberia”. Esa es la etiqueta bajo la que la eléctrica que preside Borja Prado agrupa España y Portugal, dos mercados que su matriz, Enel, ha marcado como estratégicos a la hora de invertir en los próximos años.

La española ha confirmado este miércoles lo que la italiana, que controla un 70% de su capital, avanzó un día antes. La apuesta al ‘verde’ es la clave para el crecimiento sostenido en los próximos años y de los 6.400 millones -en términos netos- que se invertirán entre 2018 y 2021, un tercio se destinará al desarrollo de renovables. 

El objetivo, explicaba el consejero delegado de Endesa, José Bogas, a los analistas este miércoles, es “seguir descarbonizando nuestro mix de generación sin poner en peligro la estabilidad de suministro”. Al final del período, la base de generación renovable de Endesa habrá aumentado un 30%. 

Además, la eléctrica seguirá invirtiendo en redes inteligentes y en aportar valor a sus clientes, con foco en la eficiencia a través de la digitalización. El negocio regulado se llevará 2.500 millones de la inversión de los cuatro años, mientras que en comercialización se invertirán 700 millones, indica la compañía. “Todo orientado a maximizar el crecimiento en el largo plazo”, sostiene Bogas.

La nueva hoja de ruta de la eléctrica promete un avance en el resultado bruto de explotación (Ebitda) de los 3.500 millones en 2018 a 4.000 millones en 2021, con un crecimiento medio anual del 5% y un 14% en todo el período. El beneficio neto, por su parte, aumentará un 24% para 2021, hasta los 1.800 millones. 

Apuesta al ‘verde’

La generación renovable será la “principal plataforma de crecimiento” de Endesa en los próximos cuatro años, aseguraba durante la presentación el CFO, Paolo Bondi. La eléctrica prevé invertir 2.000 millones en los próximos cuatro ejercicios para el desarrollo de nueva capacidad renovable. 

La cifra, según la presentación enviada al regulador, supone duplicar la inversión marcada en la hoja de ruta 2017-2020. Con este impulso, Endesa prevé llegar a una capacidad instalada de 8,4 gigavatios para 2021, desde los 6,5 GW con que estima cerrar este ejercicio, un 30% más. El crecimiento vendrá del desarrollo de los 900 MW que se adjudicó en las subastas de 2017 y otros 1000 MW que tiene planeado construir.

Con esta base de generación, la eléctrica estima lograr una producción renovable de 15,7 teravatios hora (TWh) para 2021, repartida casi al 50% entre la hidroeléctrica y la solar y eólica. Pero la clave está en el impulso a estas dos últimas tecnologías: su portfolio solar y eólico más que duplicará la energía generada entre 2018 y 2021, pasando de los 3,7 TWh de este año a 8,2 TWh al final del período. Además, el peso del Ebitda de su división renovable, Enel Green Power, pasará de los 200 millones con que se espera cerrar este año a 300 millones para 2021.

“Con esta inversión en renovables compensaremos la menor generación térmica convencional y daremos otro paso hacia la descarbonización de nuestro mix de generación”, apuntó Bondi a los analistas. Del total de su producción, en 2018 cerrará con la mitad libre de CO2. Para 2021, las emisiones limpias serán un 56% del total, por encima del objetivo marcado inicialmente para 2020.

Su esfuerzo de reducción de emisiones en su mix de generación hará que deje de emitir CO2 para el año 2050, estima. La eléctrica habrá reducido sus emisiones en un 47% para el año 2020, respecto al nivel de 2005, y en la próxima década dará otro salto logrando bajarlas otro 44%. 

Mantiene la térmica y la nuclear

El plan de la eléctrica para los próximos cuatro años deja clara su posición respecto a la generación térmica y la nuclear. Como se esperaba, y como avanzó hace unos días, no se realizará la inversión necesaria para mantener abiertas las centrales alimentadas con carbón nacional. Al no adaptarlas a las exigencias en materia de emisiones que marca la Unión Europea, las centrales de Compostilla y Teruel echarán el cierre en 2020. 

Según la compañía, el valor neto contable de estas centrales asciende a 108 y 93 millones, respectivamente, al cierre de octubre. Además, tiene provisionados 178 millones para su desmantelamiento. El cierre de estas centrales supondrá una reducción de 2,1 GW en su capacidad térmica instalada, hasta los 6,3 GW. 

En tanto, una vez adaptada la planta de Litoral (Almería) en los próximos años espera terminar la adaptación de la central de As Pontes, que funciona con carbón importado, además de realizar las inversiones que requieren las centrales que tiene en las Islas Baleares y Canarias. 

Como ya han defendido en anteriores ocasiones, Endesa tiene claro que al menos la próxima década debe contar todavía con la energía nuclear. Según Bogas, la eléctrica apuesta por mantener la operación de las centrales “a largo plazo, en adecuadas condiciones de rentabilidad y asegurando siempre que se cumplan los más elevados estándares de seguridad que marca la legislación nacional e internacional”. 

La postura de Endesa se mantiene firme: es necesario alargar la vida útil de las centrales más allá de los 40 años para garantizar la transición energética a 2050. Ahora mismo, “no hay otra alternativa”. La energía nuclear, sostienen sus defensores, ofrece energía libre de emisiones y seguridad de suministro, además de mantener competitivo el nivel de los precios.

La eléctrica estima que la demanda de electricidad en el sistema peninsular aumentará más de un 28% entre 2017 y 2030, hasta los 325 TWh, con un incremento de la demanda punta de 8 GW, hasta los 49 GW. A medida que se introducen más renovables (Endesa cree que para 2030 la capacidad instalada ‘verde’ casi se triplicará, hasta los 86 GW), y la generación térmica con emisiones de CO2 se reduce para cumplir las metas de emisiones, la nuclear se convierte en pieza clave para dar estabilidad al suministro, consideran.

Sin los 7 GW de generación nuclear y el mantenimiento de la térmica más allá de 2020, sería necesario instalar 11 GW adicionales de capacidad de respaldo entre 2025 y 2030, apunta Endesa en su hoja de ruta.

Reacción fría del mercado

Pese a la prometida ‘lluvia de dividendos’, la buena previsión en beneficios y esta apuesta por las renovables para ganar músculo en la transición energética, el mercado no ha respondido con toda la alegría que cabía esperar. 

El recorte en el ‘pay out’, que pasará de un 100% a un 80% en 2021, habría sido el ancla para la cotización de la eléctrica. Las acciones de Endesa han cerrado en rojo este miércoles, con una caída de 2,64%, hasta los 19,74 euros por título. Aun así, mantiene la senda alcista del último mes: sólo en noviembre, su valor ha sumado 1,2 euros, una revalorización de un 6,5%.

La eléctrica prevé pagar un dividendo de 1,33 euros por acción este año. En 2019 y 2020 seguirá repartiendo el 100% del beneficio, con lo que se estima que repartirá 1.500 y 1.600 millones, respectivamente, de los que su matriz recibirá un 70%. Para 2021, en tanto, de los 1.400 millones que repartirá, Enel se llevará 980 millones.