El logo de Lidl, en una imagen de archivo.

El logo de Lidl, en una imagen de archivo.

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Lidl se pone las pilas con su nueva app mientras mira de reojo a Mercadona

Se estaba quedando atrás en lo que a digitalización se refiere, pero está tratando de ponerle remedio a pasos agigantados. La cadena alemana Lidl acaba de lanzar una aplicación distinta, en parte, a las que ya existen en las cadenas de supermercados.

Es distinta porque, a diferencia de otras, no está vinculada a ninguna tarjeta física. Es decir, es exclusivamente digital. Es, en definitiva, una app desde la que el cliente, tras registrarse, puede acceder a ofertas y cupones que se suman a las ofertas de las tiendas y que se canjean en la misma caja, escaneando el teléfono móvil.

Así, no hace falta papel. La aplicación almacena, además, una copia digital de todos los tickets de compra y, en función de la cesta habitual, recomendará la compra de ciertos productos. La nueva app, que está disponible ahora en cerca de 200 tiendas, estará disponible en todos los establecimientos de España "en los próximos meses".

Lo digital, casi invisible

Se trata de un nuevo paso adelante de Lidl en su estrategia de digitalización, que hasta hace muy pocos meses brillaba por su ausencia. Lo hace en un momento en el que todas las miradas se dirigen a Mercadona, su mayor competidor, que sigue trabajando en su nueva web.

Ante esto, la cadena alemana no se ha quedado cruzada de brazos. Hace poco más de dos meses, y tras unas semanas de prueba, Lidl puso en marcha su propia venta online donde, a diferencia de todos sus competidores, no vende alimentación. Esa es la carta con la que juega.

Portada de la nueva web de Lidl.

Portada de la nueva web de Lidl.

Con 550 supermercados en España, a la cadena alemana le preocupa mantener su rentabilidad. Según los cálculos de este periódico, lucha por el tercer puesto en este ránking de rentabilidad contra Auchan (Alcampo), y creen que lanzar así la web es la manera de mantenerlo.

Con la venta online, todas las cadenas pierden hoy dinero. La cifra de facturación apenas es relevante en su total de ventas, y la inversión necesaria en logística, sobre todo cuando se habla de frescos, es costosa. Por eso, Lidl se ha lavado las manos en este ámbito. Al menos, de momento.

¿Más rentable?

Apostando por vender solo artículos de bazar, que suelen ser además muy demandados, y cobrando casi cuatro euros por pedido, la alemana se garantiza que esta línea, la online, no sea un quebradero de cabeza.

Pero, ¿es esta apuesta suficiente? Si bien es cierto que Lidl es, junto a Mercadona, la única cadena que gana clientes, la valenciana tiene todo preparado para dar el salto online a lo grande, lo que podría seguir incrementando su ventaja frente al resto.

“Yo dije que no creía en el Mercadona online, ahora me he cambiado la chaqueta", asumía el presidente de la valenciana, Juan Roig, el pasado lunes. Un cambio de apuesta que, inevitablemente, cambiará el rumbo de las demás.

Lidl, aunque de momento no se la quiere jugar con la alimentación, no descarta entrar a competir también en ese segmento. De momento, su nueva web le sirve como laboratorio de pruebas y le da margen para investigar cómo hacer rentable el negocio que está dando dolores de cabeza a todas las cadenas.