Francisco Martínez Córcoles, director general de los Negocios de Iberdrola; Ignacio Galán, presidente de Iberdrola; y José Sainz Armada, director general de Finanzas y Recursos (CFO) de Iberdrola.

Francisco Martínez Córcoles, director general de los Negocios de Iberdrola; Ignacio Galán, presidente de Iberdrola; y José Sainz Armada, director general de Finanzas y Recursos (CFO) de Iberdrola.

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Iberdrola ve posible cerrar las nucleares a los 40 años sin riesgo de apagones

  • El presidente de la eléctrica, Ignacio Sánchez Galán, considera que es posible apagar las centrales sin poner en riesgo la seguridad de suministro.
  • La compañía asegura que ya se ha reunido con el nuevo Gobierno y que sus objetivos están alineados.

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Para Iberdrola, el apagón nuclear cuando las centrales cumplan 40 años es posible. Para España, es posible alcanzar el objetivo europeo de un 32% de energías renovables para 2030, algo que tiene el potencial de abaratar los costes del sistema, y da margen para cerrar las nucleares sin poner en riesgo el suministro energético.

El presidente de la energética, Ignacio Sánchez Galán, lo ha defendido así durante la presentación de resultados del primer semestre a los analistas.

"Ya está contemplado el cierre de las nucleares y nuestra visión es que se puede hacer sin afectar al suministro del país", ha respondido Galán a la consulta de uno de los analistas.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, confirmó en junio los planes del Ejecutivo socialista: apuesta por las renovables y cierre paulatino tanto de las nucleares -a las que no se renovaría la licencia transcurridos los 40 años de explotación- como del carbón. "No tienen futuro", afirmó entonces en contra de la que había sido la línea roja del anterior ministro de Energía.

Además, como ya ha defendido Galán en otras ocasiones, la extensión de la vida útil de las centrales nucleares no es algo gratuito

"Uno tiene que tener en cuenta que para prolongar su vida otra década hacen falta invertir miles de millones que van a afectar sobre los precios de la energía", ha señalado. 

El presidente de Iberdrola sostiene que para alargar la vida de las centrales se necesita una inversión de entre 6.000 y 7.000 millones. Almaraz y Ascó I son las siguientes centrales que plantearán debate sobre su continuidad ya que sus licencias vencen en 2020 y 2022.

La línea del Gobierno en cuanto al cierre del carbón coincide con la de Iberdrola, que en noviembre solicitó el cierre de sus últimas dos centrales en España. Apagar estas centrales es, además, clave para conseguir las metas de reducción de emisiones, sostiene Galán. "Hay que cerrar las plantas de carbón que cada año emiten 60 millones de toneladas de CO2, el 20% del total del país", apunta.

Oportunidades en la transición energética

El presidente de Iberdrola ha querido subrayar otra arista clave para la próxima década: con la apuesta por las renovables y el cierre de las centrales, tanto de carbón como nucleares, se abre la puerta a crear un nuevo sector e incentivar el empleo en todo el país.

Galán propone un plan más ambicioso en materia de renovables para España: alcanzar una penetración del 70%, frente al 32% marcado como objetivo para la próxima década.

"Con un plan para lograr un 70% de generación renovable, nos da un horizonte con inversiones de entre 70.000 y 80.000 millones que derivará en la creación de empleo en todo el país", afirma Galán. Además, "la parada de las centrales de carbón y nuclear servirá para mantener la mayor parte de los empleos existentes al menos una década más", dedicandose a las labores de desmantelamiento. Según el ejecutivo, el Gobierno -con el que ya han mantenido reuniones-, comparte esta visión.

El presidente de Iberdrola ha confirmado los contactos, a distintos niveles, con la nueva cartera de Transición Ecológica y, junto con subrayar que tienen objetivos alineados, ha señalado a los analistas que su expectativa es que el Ejecutivo socialista traiga un "cambio real" en la política energética española en línea con el proceso de transición energética.

Posiciones enfrentadas

La postura de Iberdrola contrasta con la de Endesa, que este mismo martes argumentaba lo contrario: es necesario extender la vida útil una década más para garantizar el suministro, mantener las emisiones de CO2 a raya en plena transición energética y, sobre todo, para dar tiempo a Enresa a recaudar el dinero necesario para costear el desmantelamiento de las plantas y gestionar los residuos.

"Al menos en nuestra opinión, el cierre temprano del parque nuclear puede provocar un impacto importante en la seguridad de suministro, en los costes del sistema eléctrico y en el nivel de emisiones de CO2. Es imposible asumir el cierre de todas las centrales al mismo tiempo", señalaba Bogas en la conferencia con analistas para presentar los resultados del primer semestre. Entre 2023 y 2028 cumplen su cuarta década en activo las centrales de Almaraz, Cofrentes, Ascó, Trillo y Vandellos. El Gobierno considera que 2028 es el año adecuando para el apagón definitivo, mientras que desde la patronal del sector, Foro Nuclear, no ven factible empezar a desconectar y desmantelar de forma ordenada hasta 2032 para evitar cuellos de botella en la gestión de residuos.

La clave en esta postura polarizada aun siendo socios en varias plantas nucleares está en el tiempo en que cada eléctrica amortiza los activos: en el caso de Endesa, lo hace a 50 años -frente a los 40 de Iberdrola-, con lo que le bastan ingresos más bajos para lograr beneficios y que le salgan las cuentas para mantenerlas abiertas. Las eléctricas sí coinciden en una de las grandes quejas del sector: la fiscalidad que soportan es muy elevada y, si se va a prolongar la vida útil, habría que revisarla.