El esqueletonista ucraniano Vladyslav Heraskevych ha sido descalificado de los Juegos Olímpicos de Invierno después de insistir en competir con un casco decorado con las imágenes de deportistas de su país muertos desde el inicio de la invasión rusa.
La decisión, anunciada tras la inspección de material previa a la prueba, culmina varios días de pulso entre el atleta y el Comité Olímpico Internacional (COI) en torno a los límites de la expresión en el gran escaparate del deporte mundial.
El casco, que Heraskevych bautizó como "casco de memoria", muestra los rostros de 24 deportistas ucranianos fallecidos en la guerra, algunos de ellos antiguos olímpicos y compañeros de entrenamiento del propio piloto.
El COI sostuvo desde el inicio que ese diseño vulneraba las normas que prohíben cualquier forma de manifestación política, religiosa o de propaganda en las sedes olímpicas, y advirtió de que, si lo utilizaba en competición, se exponía a sanciones disciplinarias, incluida la expulsión del torneo.
Lejos de dar marcha atrás, el corredor de skeleton mantuvo su decisión de tomar la salida con ese casco, después de usarlo ya en varias sesiones de entrenamiento oficiales en la pista.
El COI le ofreció alternativas, como llevar un brazalete negro en señal de duelo, pero el ucraniano rechazó el gesto al considerar que no hacía justicia a la memoria de los deportistas caídos.
La polémica dio un salto político cuando el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se volcó públicamente con el atleta en redes sociales.
El líder ucraniano destacó que el casco de Heraskevych lleva los retratos de deportistas como el patinador artístico Dmytro Sharpar o el biatleta Yevhen Malyshev, y defendió que ese recordatorio de las víctimas no puede considerarse propaganda, sino una verdad incómoda sobre la guerra.
Tras constatar que Heraskevych acudía a la revisión de equipamiento sin modificar el diseño, los jueces técnicos aplicaron el reglamento y decretaron su descalificación, una medida que deja fuera de la competición al abanderado de Ucrania en los Juegos.
Horas después, y en medio de la presión diplomática y mediática, el COI matizó parcialmente su postura: le devolvió la acreditación, permitiéndole permanecer en la Villa y acceder a las instalaciones olímpicas, pero mantuvo el veto a su participación en la prueba de skeleton.
El organismo quiso así rebajar la imagen de expulsión total, sin ceder en el punto clave del conflicto: el casco no puede entrar en competición.
Vladyslav Heraskevych, durante los Juegos de Invierno
La resolución provoca un nuevo choque simbólico entre el COI y el deporte ucraniano en plena guerra, y abre un debate incómodo sobre hasta qué punto el mensaje de neutralidad olímpica puede llegar a silenciar gestos de recuerdo hacia quienes ya no podrán volver a competir.
Los gestos de Heraskevych
La decisión llega además después de que Heraskevych se haya convertido en una de las caras más visibles del deporte ucraniano en estos Juegos, tanto por su papel como abanderado en la ceremonia de apertura como por su historial de gestos públicos contra la guerra en anteriores citas olímpicas.
El piloto ya había saltado a los titulares en Pekín 2022 al exhibir un mensaje de apoyo a Ucrania en plena competición, lo que consolidó su imagen de atleta dispuesto a aprovechar el escaparate olímpico para denunciar la invasión rusa.
