Noruega arrasa en los primeros días de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina. Sin embargo, entre tanto éxito los focos se los ha llevado en las últimas horas la confesión puramente humana e íntima de uno de sus medallistas en plena cita olímpica.
El protagonista que ha conmovido al mundo entero se llama Sturla Holm Laegreid. El noruego se alzó con la presea de bronce en la prueba de los 20 kilómetros individuales de biatlón, pero su discurso posterior ante las cámaras de televisión fue lo que más impactó de todo.
Después de un gran esfuerzo físico y con la medalla colgada al cuello, Lagreid contó su historia humana: "Es una medalla importante, es la primera individual y quiero dar las gracias a todos los que me ayudaron", comenzó diciendo el deportista.
Acto seguido, sus palabras más emotivas: "Hay alguien con la que quiero compartir esta medalla, que quizás no me esté viendo hoy. Hace seis meses conocí a la mujer de mi vida, la persona más guapa, más amable de este mundo. Y hace tres meses cometí el mayor error de mi vida, le fui infiel".
Su rostro, ya desencajado y al borde de las lágrimas, lo decía absolutamente todo: "Se lo conté hace una semana, y ha sido la peor semana de mi vida", confesó del medallista olímpico, ya en pleno llanto.
Todavía quiso entonar unas disculpas públicas más para asumir su error: "Tuve una medalla de oro en mi vida, y probablemente muchos me miran con otros ojos, pero yo solo tengo ojos para ella", dijo. "El deporte ha ocupado un lugar un poco diferente en mi vida estos últimos días. Sí, me encantaría poder compartirlo con ella. Sólo espero que este 'suicidio social' demuestre lo que la quiero".
Una historia viral
El estremecedor relato personal de Sturla Holm Laegreid corrió como la pólvora enseguida tanto entre los olímpicos como en las redes sociales. De hecho, "Ahora espero no haberle arruinado el día a Johan", dijo con humor sobre el ganador de la medalla de oro.
Posteriormente, volvió a hablar con la televisión noruega de una forma más reposada, pero su mensaje no varió ni un ápice. Al contrario, volvió al ataque y prácticamente lanzó un grito de socorro dirigido a su expareja.
"Se lo dije hace una semana, y luego se acabó, claro. No estoy dispuesto a rendirme... Asumo las consecuencias de lo que hice, lo lamento de todo corazón", dijo.
"Quiero ser un buen ejemplo a seguir, pero tengo que admitir mis errores. Hay que reconocer cuando uno hace algo de lo que no puede arrepentirse y cuando lastima a alguien a quien ama mucho", comentó.
Incluso los comentaristas de la televisión noruega entraron a valorar las palabras y la emoción de Laegreid: "Fue una completa sorpresa. Su acción estuvo mal, vimos a un muchacho arrepentido allí de pie. Desafortunadamente, la hora, el lugar y el momento no son los adecuados", dijo Johannes Thingnes Boe, excompañero de equipo de Laegreid.
"Creo que simplemente se le escapó. No sé si lo tenía planeado y no sé cómo ve ese comportamiento en retrospectiva", finalizó el exatleta.
