Cinco horas de diferencia. Un servidor desde Madrid y el entrevistado desde República Dominicana. Bnet (Madrid, 1998) atiende a EL ESPAÑOL desde la burbuja en la que han estado más de una semana los competidores de la Final Internacional de la Red Bull Batalla de los Gallos. A él le toca defender el título que ganó en un WiZink Center a rebosar el año pasado y puede convertirse en el primer bicampeón de la historia.

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Javier Bonet González, nombre real de Bnet, es un freestyler de 22 años que comenzó en los parques de Madrid. Una de sus primeras batallas virales fue contra el argentino Klan y al año siguiente, en 2018, se proclamaría campeón de España tras entrar como reserva en la Nacional ("entré como reserva y me fui como campeón"). Un año más tarde, otra vez como reserva y tras dejar muy buen sabor de boca en su primera Internacional, se colgó al hombro el título de campeón del mundo.

Un éxito precoz y repentino que no ha desligado a Bnet de sus raíces más puras, el rap. No es afín a entender el freestyle como deporte y al mismo tiempo lidera la tabla de la FMS España. Seguirá batallando hasta que no encuentre motivación, pero no dejará de improvisar. Un chico natural al que los resultados no quitan el sueño y solo quiere hacer de su rapeo arte. Así es el 'White Chocolate' de las Batallas de Gallos.

Skone y Bnet, en la 'burbuja' de la Red Bull Batalla de los Gallos Red Bull

Antes de empezar la entrevista nos confiesa que anda un poco "fastidiado" de la rodilla tras hacerse daño jugando al fútbol. Nos tranquiliza y confirma que no es suficiente como para hacer que este sábado no suba al escenario: "Estaré un poco cojo, pero como tampoco salto ni me muevo yo mucho por el escenario no lo vais a notar mucho -risas-".

Pregunta: ¿Cómo afronta Bnet los días previos a una competición así?

Respuesta: Pues la verdad que no hay ningún tipo de preparación detrás, si te soy sincero. No es algo que esté en mi cabeza los días previos ni nada. El año pasado si fue un poco más así, porque al ser en mi ciudad y demás pues sí tenía más motivación por ello.

Por norma general, cuando se acerca una competición mi modo de vida es el mismo que si no la tuviera. No es algo que tenga en mente, es más al contrario. Digamos que no soy ni consciente de que tengo una batalla el sábado. El sábado voy y estando ya allí sí me mentalizo de que tengo que rapear y demás, pero no hay previamente mucha preparación. Mi preparación es tomarlo más como un día cualquiera.

P: Defiendes título y puedes ser el primer bicampeón de la historia, algo que también pueden lograr Aczino y Skone. ¿Te motiva?

R: No te voy a engañar. Si lo lograse sería algo bonito y te diría 'bua, pues sí la verdad que es bonito ser el primer bicampeón'. Pero no es algo que esté en mi cabeza. Yo este año, y más después de haber ganado el año pasado que me quedé a gusto con el resultado pero no del todo con mi participación, mi mentalidad va mucho más a lo que vengo demostrando en los eventos y es a quedarme a gusto con mi papel.

Pongo siempre por encima el nivel y el contenido que cualquier resultado porque para mí vale mucho más el papel que uno hace que el resultado que uno obtiene. Obviamente, sería bonito ganar, pero no vengo mentalizado de ir a por el bicampeonato, sino de intentar dejar el papel que me gustaría.

P: Por lo que veo, tu motivación no va hacia 'ganar, ganar y ganar'. ¿Temes quedarte algún día sin ella?

R: No lo sé. Eso depende mucho de la motivación de cada uno. En el momento en el que no me vea con la suficiente motivación para subirme a un escenario a competir, me alejaré un poco de la competición. Si no tienes un mínimo de motivación no tiene sentido. Yo siempre voy a estar enfocado en el freestyle y dentro de lo que es freestyle libre no tengo intención de parar. Sé que voy a seguir improvisando. Ahora, el competir no es solo tener ganas de improvisar, implica tener ganas de competir y lo que supone.

P: Desde el año pasado tienes el cartel de favorito en todo, ¿pesa?

R: En mi caso no. A mi no me pesa. Yo trato de enfocarlo todo con la misma filosofía y a mi, que la gente considere que soy uno de los favoritos me da exactamente igual, como me daba exactamente igual en su día que considerasen que era el último capaz de ganar como en la Nacional de 2018. Son factores que, sobre todo, de cara al público y esa atmósfera que se crea cuando hay un evento pues siempre están ahí. Pero son cosas a las que no presto atención y no doy importancia. Yo intento centrarme en el arte de lo que hago.

P: Hablando de favoritismo, también está Aczino. Si se da esa revancha de 2018, ¿en qué crees que sería diferente la batalla?

R: De cara a lo que vería la gente, entiendo que para ellos sería distinta porque no es lo mismo el rival a batir contra la promesa a como sería ahora, a ojos de la gente, algo así como uno de los que en mejor forma que están actualmente, que sería yo, contra uno de los mejores de la historia, que sería Aczino. En la mentalidad de las personas, verían ese duelo como algo más grande e igualado que en su día.

Al margen de eso, que no sería como yo lo enfocaría, lo que tiene de distinto es que el tiempo pasa para todos. Por tanto, por las experiencias vitales como el tiempo acumulado rapeando, hemos evolucionado los dos como personas y artistas. Somos las mismas personas, pero dos años después y, obviamente, se notaría la diferencia.

P: ¿Cuál fue la última batalla en la que disfrutaste de verdad?

R: Por norma general, no suelo disfrutar mucho las batallas. Disfruto mucho más de los momentos de freestyle libre. Si tuviera que decirte algo, ya no una batalla en concreto, creo que en esta temporada de la FMS la sensación que tengo es de que sí estoy consiguiendo acercar la idea de freestyle que quiero traer. Estoy rapeando más tranquilo en el escenario, acercándome más dentro de una batalla a la idea que ejecuto en mi día a día y que a veces es difícil llevar a cabo en una batalla. Esta temporada estoy consiguiendo más calidad de rapeo, que es lo que busco.

En la época de los parques disfrutaba más. Bajaba con mis colegas, estábamos a lo nuestro, con litros...

P: ¿Qué ha cambiado en tu forma de vivir las batallas desde la época de los parques?

R: Es muy distinto. Entonces si que disfrutaba más las batallas, pero porque tampoco el ambiente es el mismo. Antes era decir: me bajo al parque con mis colegas, estamos toda la tarde a lo nuestro, con unas litros y de por medio hay una batalla a la que nos apuntamos. Ahora es competir en un evento tan grande, con todo lo que conlleva, lo que hay detrás, los días previos, que si los meet & greet, las entrevistas... Nada tiene que ver con bajar al parque con tus colegas porque te apetece.

Creo que es muy distinto, el freestyle se ha profesionalizado y las competiciones llevan una seriedad detrás. Es una experiencia totalmente distinta a la época del parque. Lo tomo como épocas y movidas totalmente distintas, aunque la esencia es la misma porque estás yendo a batallar.

P: Es curioso ese contraste entre tu sentimiento actual con lo que son las batallas y que, aún así, te mantengas entre los mejores.

R: Al final es el hecho de haber sabido transmitir a la gente lo que tú haces. No soy muy afín a esa corriente que ve el freestyle como un deporte, no soy un competidor como tal y me centro en la parte artística. Al final, considero que haciendo arte también se puede competir y no desde una mentalidad competitiva. Yo me subo a un escenario y no lo hago pensando 'compito contra esta persona', compito contra mi habilidad para ejecutar determinados formatos.

Trato de interpretar freestyle libre, como creo que ha de ser el freestyle, de la mejor manera posible y si eso me sirve para conseguir resultados, victorias y demás, pues genial. Y si no es así, pues no me va a importar porque me centro en el papel que ofrezco.

P: Un servidor trabaja en la sección de Deportes... -risas-. ¿Ves positivo para las batallas que se traten como deporte?

R: A ver, yo por un lado por supuesto que lo entiendo. Al final, cualquier competición que conlleva resultados va un poco por el lado deportivo y no me parece mal que sea así. Pero, al final el arte es algo muy subjetivo, no hay un criterio definitivo para el arte. Si hablamos de fútbol, si meto el balón en la red es gol y punto. Es objetivo. ¿Cómo mides si lo que yo estoy rapeando es mejor que lo que está rapeando el otro? ¿En base a qué criterio, a qué parámetro?.

Una decisión en base al arte nunca va a tener una validez global y, por eso mismo, no me centro en los resultados. Cuando se trata de arte es algo secundario. Lo importante es lo que uno plasma y por eso esa contraposición.

P: Esta semana se ha hablado mucho de la inclusión del breakdance en los Juegos Olímpicos. Por su cercanía dentro de la cultura Hip-Hop, ¿crees que se podría adaptar el freestyle a unos JJ.OO.?

R: En cierto modo, sí. ¿Qué criterio hay para considerarlo? Veo imposible que el COI diga que el freestyle es un deporte, pero sí veo capaz a una persona que diga: 'voy a montar los Juegos Olímpicos del freestyle'. Y lo montaría como se ejecutarían unos JJ.OO y sí se llevaría a cabo. Una competición deportiva de freestyle se puede montar, está demostrado. Hay ligas profesionales, eventos como el de este sábado...

Se puede montar una competición deportiva, pero de ahí a que pueda ser un deporte, pues claro, hay muchos criterios que hacen que sea practicamente imposible. Además, de la barrera del idioma.

Si preguntas a los raperos de España qué opinan del freestyle vas a ver que hay una brecha

P: La profesionalización del freestyle va a más. ¿Está separando los caminos de los que os decantáis por el 'arte' y los que lo hacen por el 'deporte'? ¿Hay una brecha?

R: Sí, creo que sí y cada vez es más grande además. Hay mucha gente que empezó simplemente por la corriente artística del rap y quería improvisar rap como una disciplina, como 'hijo del rap'. Ahora hay gente que solo piensa en las batallas y en competir.

Hay una brecha bien grande y creo que se ve cuando le preguntas a cualquier persona del mundo del rap. Si le preguntas a los raperos de España qué opinan del freestyle vas a ver en sus respuestas que, evidentemente, hay una brecha entre lo que se han convertido a día de hoy las Batallas de Gallos y de dónde vienen.

Ahora, yo entiendo también esa evolución. No es que una corriente sea mejor que otra o esté por encima, sino que simplemente que a mí la parte del freestyle que me gusta va por un lado y creo que las competiciones han creado otra vertiente completamente distinta, igual de lícita, pero que poco o nada tiene que ver con su origen.

P: ¿Ves batallas por tu cuenta?

R: Si te digo la verdad, a día de hoy no. No veo ninguna. Veo las batallas en las que estoy en directo sentado y veo a mis compañeros. Sí que disfrutaba antiguamente y creo que es mezcla por lo que se ha convertido, porque no me llaman la atención, y también de todo el tiempo que llevo involucrado yo, que hace que luego cuando llegue a casa no tenga ganas de ver más batallas. A día de hoy, no me llaman mucho las competiciones de batallas de gallos.

P: Y, ¿hacia dónde te gustaría que fuera tu carrera?

R: Totalmente centrada en la parte artística. Que la gente que viniese a ver a Bnet rapear, no viniera a ver si Bnet gana la Red Bull. Viniese a escuchar lo que va a improvisar Bnet porque el valor lo encuentran en el rato que hago freestyle y no en el rato que compito, por ver si voy a ganar o cómo quedo. Eliminar todos esos factores deportivos y que la gente se quedara con la parte de este chaval está improvisando rap y voy a disfrutar con ello.

En la NBA yo sería Jason Williams. Yo vengo, hago lo mío y me voy. 'White Chocolate'

P: Para terminar, sé que eres muy fan de la NBA. Skone, en otra entrevista, nos decía que a veces se sentía como Scottie Pippen. ¿En qué jugador se puede ver reflejado Bnet?

R: ¿Qué jugador? Déjame que piense, tío... -risas-. Te iba a decir (Charles) Barkley, porque me la suda, pero él era competitivo... Como últimamente me lo están diciendo en la FMS, lo de 'White Chocolate', en honor a Jason Williams, te diría él porque era un jugador diferente que, precisamente, estando en la NBA, donde están todos los buenos, aportaba algo distinto. Se centraba en su juego, en dar pases bonitos, en hacer disfrutar a la gente. Era un baloncesto más técnico. Yo sería Jason Williams porque a mí me da igual lo que opine la gente. Yo vengo, hago lo mío y me voy. 'White Chocolate'.

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