En el centro de natación M-86, en Madrid, el público calla, escucha y admira. Por los altavoces suena Padam Padam, de Edith Piaf; y en la piscina, una sirena –perdón, una persona-, Ona Carbonell (Barcelona, 1990) interpreta sobre el agua una partitura en la que hay de todo: sentimientos, amor, persecución y locura. Está en plenitud, según confiesa. Y no miente. A estas alturas, tras ser doble medallista olímpica en los Juegos de Londres 2012 (plata en dúo y bronce por equipos) y ganar 18 preseas en sus últimos cinco Mundiales, se conoce de sobra.

Afronta su sexta cita mundial con hambre y ambición: se encuentra bien físicamente y busca colgarse otras dos medallas (una en solo libre y otra en dúo, donde compite junto a Paula Ramírez). Pero, una vez apagada la música, y a la espera de volver a pulsar de nuevo el play en Budapest, atiende a EL ESPAÑOL.



Dicen que llega al Mundial de Budapest en plenitud. ¿Es así?

Bueno, lo afronto con ilusión, con la certeza de que llevamos un buen trabajo a nuestras espaldas y que tenemos muchas ganas de dar el máximo y brillar. 

¿Qué objetivo se marca? 

Ir a por todas, a por el máximo, porque sólo yendo a por el máximo puedes estar en la lucha por las medallas. A partir de ahí, sé que hay rivales que también compiten y que va a ser muy difícil.

Eso nunca ha sido un inconveniente para ustedes. ¿Nos han acostumbrado demasiado bien, por aquello de ganar siempre medallas?  

Sí, quizás. No es fácil estar ahí arriba siempre. Yo he estado en cinco mundiales y en todos he ganado medallas y, créeme, no es sencillo. Este es mi sexto Mundial y va a ser muy complicado. Pero bueno… Llegamos con ganas y en pleno cambio generacional a nivel de equipo, pero creo que hay un buen grupo y vamos a estar ahí luchando.  

A pesar de esos buenos resultados de los que habla, da la sensación de que la sincronizada está en crisis… 

Al final, como todo el mundo, como Rafa Nadal, o como cualquier humano, todos tenemos momentos buenos y malos. Hemos pasado por momentos gloriosos de la sincronizada y hemos tenido otros campeonatos no tan buenos. Aun así, no hemos dejado de ganar medallas en mundiales. En el último yo gané dos en solo. Y, aunque no sean en dúo o en equipo, son medallas para España. 

Lo decía, sobre todo, por la no clasificación de la sincronizada en equipos para los Juegos. 

Sí, está claro que no han sido los mejores años, pero creo que estamos en el buen camino. 

¿Esta 'crisis' habría llegado también con Anna Tarrés al frente de la selección? 

Yo creo eso que ya es historia y no toca hablar de ella. Llevamos cinco años en los que estamos a tope y tenemos que mirar al futuro. 

Ona Carbonell. Federación Española de Natación

¿Sufre España de ‘medallitis’, por aquello de que sólo valora los triunfos? 

Entiendo que es algo normal; es lo que la gente busca. Pero es importante acompañar a los deportistas tanto en los buenos como en los malos momentos. Eso ayuda mucho. Creo que, en el caso de la sincronizada, siempre hemos estado apoyadas por los medios y por el público. Eso es importante para nosotras.  

Y también lo es enseñarle a los niños que no siempre se gana. 

Sí, eso también [risas]. No siempre se gana. Y no pasa nada. 

¿Somos injustos los medios por hablar solo de los ganadores? 

Bueno, entiendo que al final la gente quiere ver a los que están ahí arriba, pero el trabajo está ahí y poco a poco va saliendo. 

Lleva toda la vida en esto, es capitana de la selección en este Mundial, tiene 27 años y todavía le queda mucho por ganar… Aun así, ¿se nota la edad? ¿Exige más sacrificio el seguir ahí arriba? 

Sí, sí, cada año cuesta más. Uno tiene más responsabilidades y más preocupaciones. Al principio esto es un hobby y no piensas en nada más. Luego tienes tu pareja, tu hipoteca y no todo es tan fácil. Pero bueno, al final siempre se puede mejorar y es lo que intento cada año. 

¿Se machaca mucho? 

Mucho. 

¿Se considera obsesiva? 

A veces, mucho. 

Eso imagino que tiene consecuencias… Decía Rafa Nadal que está acostumbrado a vivir con dolores. 

Sí, yo también. Cada dos por tres tengo cosas. O tengo líquido en el hombro, o una fisura no sé dónde, o no sé qué… Son cosas que pasan. 

¿Se levanta algún día con dolores? 

A veces no puedo dormir por el dolor de piernas que tengo; a veces me pongo hielo… El dolor forma parte de nuestro día a día y hay que asumirlo. Y, más que el dolor, muchas veces es la fatiga… 

Fatiga física y psicológica. 

Sí, sí, esa también. 

¿Hasta dónde llega la fatiga mental? 

Bueno, antes de las competiciones, a veces, no puedo dormir. 

Y Tokio, ¿le quita el sueño? 

Bueno, es mi reto a largo plazo: centrarme en cada objetivo ahora e intentar llegar allí en buena forma. 

Ona Carbonell. ASISA

Noticias relacionadas