Amaneció el circuito de Brno bajo un tremendo aguacero que encharcó la pista checa, aunque cuando llegó la hora de la carrera de MotoGP ya no llovía y eso hizo que la elección de los neumáticos se convirtiera en una verdadera tortura para los pilotos. La mayoría creía que el trazado terminaría secándose y que podrían entrar al pit lane para cambiar los neumáticos de lluvia por los de seco por eso casi todos terminaron apostando por el blando delantero mientras que la opción trasera varió entre el blando elegido por Marc Márquez o el duro por el que se decantaron los dos pilotos de Yamaha. Sólo Cal Crutchlow y Loris Baz decidieron jugársela al montar una goma dura delante y atrás. Una apuesta arriesgada que al piloto inglés del equipo LCR Honda le permitió sumar su primera victoria en MotoGP después de seis temporadas peleando en la clase reina y conseguir el primer triunfo británico 35 años después de la última victoria de Barry Sheene en el GP de Suecia en 1981.



“Aposté y gané. Es fantástico haber ganado aquí, pero lo mejor del mundo ocurrido hace dos semanas y no creo que vuelva a tener esa sensación otra vez”, explicó Crutchlow en referencia a su recién estrenada paternidad hace sólo dos semanas.

El piloto del equipo LCR Honda, que tomó la salida desde la décima posición y que tras la primera vuelta cayó a la decimoquinta, se vio obligado a hacer una remontada descomunal mientras Andrea Dovizioso, Andrea Iannone y Marc Márquez encabezaban una prueba en la que Valentino Rossi (duodécimo) y Jorge Lorenzo (decimosexto) rodaban muy retrasados en los compases iniciales.

Fue en el ecuador de la prueba cuando la apuesta de Crutchlow comenzó a funcionar porque comenzó a rodar más rápido que el resto y llegó a la cabeza de la carrera en un abrir y cerrar de ojos. Algo similar a lo que le ocurrió a Il Dottore, que también comenzó a escalar posiciones hasta situarse en los puestos de podio cuando restaban cuatro vueltas para el final tras superar a Héctor Barberá, que realizó una carrera descomunal y finalizó quinto tras verse superado por su compañero de equipo en el Avintia Racing.

Cuando restaba dos vueltas para el final, Márquez aprovechó la pelea entre Iannone y Barberá para situarse tercero, por detrás de Crutchlow y Rossi. “Hice una estrategia equivocada porque salí con los neumáticos blandos desde el principio. Pensé que iba a ser una carrera flag to flag”, analizó el piloto del equipo Repsol Honda, que continúa al frente de la general con una renta de 53 puntos sobre Rossi, que pasa a la segunda posición, y 59 sobre Lorenzo, que concluyó decimoséptimo y doblado por los pilotos del podio.

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