P. M.
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Fernando Alonso lleva media vida escuchando comentarios sobre la fabada, el cachopo y la contundencia de la cocina asturiana, pero cuando se le pregunta por su plato favorito, no mira al norte, sino al Mediterráneo.

Su elección sorprendió a más de uno cuando diversos medios recogieron que, por encima de cualquier guiso de cuchara de su tierra, se queda con una buena paella valenciana.

No es una relación casual: el bicampeón del mundo forjó parte de su carrera en la Escuela de Pilotos de Luis Moya en la Comunitat Valenciana y pasó años viviendo entre circuitos y arrocerías.

Mientras su alimentación actual se ha desplazado hacia un patrón casi vegetariano para seguir siendo competitivo a los 40 y tantos, con mucha verdura, legumbre y apenas carne o pescado, sigue reconociendo que, cuando piensa en un "plato perfecto", ve una paella bien hecha.

Así que, aprovechando esa confesión, vale la pena replicar en casa una paella valenciana clásica siguiendo la pauta de uno de los grandes cocineros del arroz: Quique Dacosta, chef con tres estrellas Michelin que ha codificado una receta "de manual" para clavar punto, sabor y socarrat.

La paella valenciana que firmaría un tres estrellas

La paella que defiende Dacosta parte de la ortodoxia levantina: arroz de Valencia, pollo, conejo, judía verde plana, garrofó y un sofrito de tomate, azafrán y pimentón trabajado con tiempo.

El arroz se cocina en una capa fina, a fuego vivo y con control absoluto del caldo, hasta lograr una superficie seca, un punto de grano suelto y ese borde ligeramente tostado que en Valencia se llama socarrat.

Frente a las versiones mixtas o marineras que pueblan chiringuitos de media España, esta propuesta vuelve al origen campesino del plato: carne de corral, verduras de la huerta y un caldo potente que se prepara antes y se respeta durante toda la cocción.

Ingredientes

  • 240 g de arroz bomba o sénia de Valencia
  • 120 cl de caldo casero de pollo y conejo
  • 2 alas y 2 muslitos de pollo de corral
  • 250 g de conejo troceado
  • 100 g de judía verde plana (bajoqueta)
  • 80 g de garrofó (alubia blanca grande)
  • 1 alcachofa limpia, en gajos
  • 1 tomate maduro rallado
  • 40 g de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Unas hebras de azafrán
  • 1 rama de romero fresco
  • Sal

Paso 1

En una paella de unos 40 cm, calentamos el aceite y doramos a fuego medio-alto el pollo y el conejo, salados previamente, hasta que queden bien tostados por fuera; los retiramos a un lado de la paellera para que no se sigan haciendo en exceso.

Paso 2

En ese mismo aceite salteamos la judía verde, el garrofó y los gajos de alcachofa hasta que se ablanden ligeramente y tomen color, y los retiramos junto a la carne.

Paso 3

Bajamos un poco el fuego y añadimos el tomate rallado, el pimentón y las hebras de azafrán; cocinamos hasta que el sofrito pierda casi toda el agua y se convierta en una pasta espesa y brillante.

Paso 4

Vertemos el caldo caliente sobre el sofrito, removemos bien para que se disuelva en el líquido y subimos el fuego hasta que rompa a hervir con fuerza; probamos de sal y ajustamos si hace falta.

Paso 5

Incorporamos de nuevo la carne y las verduras, repartidas de forma homogénea, y esparcimos el arroz en cruz sobre el caldo antes de distribuirlo con suavidad por toda la superficie, sin volver a remover.

Paso 6

Cocemos a fuego vivo unos 10 minutos, hasta que el arroz asome y el caldo se reduzca de forma visible; bajamos entonces la intensidad del fuego durante otros 5 minutos para que termine de hacerse sin pasarse.

Paso 7

En el último minuto de cocción, colocamos sobre el arroz una rama de romero ligeramente tostada en las brasas, que perfumará la paella mientras se forma el socarrat.

Paso 8

Apagamos el fuego y dejamos reposar la paella fuera del calor, tapada con un paño limpio, unos 5 minutos antes de llevarla a la mesa.

Un plato de fondo mediterráneo para un cuerpo de Fórmula 1

Desde el punto de vista nutricional, la paella valenciana tradicional es una pieza de dieta mediterránea en estado puro: arroz como fuente de hidratos complejos, carne magra de pollo y conejo como aporte proteico y una buena dosis de fibra, vitaminas y antioxidantes procedentes de las verduras y el azafrán.

No encaja ya en el día a día casi vegetariano que Alonso ha adoptado para alargar su carrera, con muy poca carne y pescado, pero sí en la memoria de un piloto que asocia Valencia no solo con podios y test de pretemporada, sino con esa paella que un día confesó como su debilidad