El mundo árabe, y en especial Arabia Saudí, lleva varios años intentando acercarse al deporte de élite y por ello intentan convencer a grandes competiciones y modalidades de que bajo el amparo de sus enormes chequeras y en sus instalaciones con todo lujo de detalles, el deporte se puede realizar de una nueva manera, de una forma más atractiva y exclusiva.

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Todo responde a un interés político y económico de estos países que pretenden dar una imagen al mundo de sociedades abiertas y multiculturales, algo que contrasta mucho con la imagen que se tiene de ellos y con la realidad que se vive realmente en estos lugares. Con inmensas ofertas han conseguido atraer a grandes eventos deportivos y así obtener durante un tiempo, una repercusión mundial.

Esto, que para muchos es intentar blanquear su imagen a golpe de petrodólar, tiene su principal enfoque en el mundo del motor, sobre todo en el caso particular de Arabia Saudí, que ha encontrado en este sector el punto en el que apostar toda su fortuna para abrirse su propio hueco en el mundo del deporte. Estas inversiones, que tienen como propósito ampliar sus negocios y abrirse al mundo mostrando la imagen que ellos pretenden dar, está siendo objetos de numerosas críticas, aunque a sus dirigentes parecen importarles bien poco.

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La Fórmula 1 ha sido el último puerto en el que han decidido desembarcar de forma ostentosa, poniendo todo su poder a disposición de la FIA y de Liberty Media, con quien pretenden crear una nueva sociedad y un nuevo imperio para el deleite de todos los aficionados al motor.

El GP de Arabia

Arabia Saudí ha decidido entrar en el mundo de la Fórmula 1 por todo lo alto. Llevaba ya tiempo intentándolo, ya que las especulaciones con que pronto tendría un Gran Premio dentro del calendario del mundial se llevan haciendo durante meses. Sin embargo, tras mucho trabajo, han conseguido tener luz verde para su gran proyecto, un proyecto de absoluta vanguardia y modernidad, especialmente en los tiempos que corren, aunque para la élite y el poder de Arabia, la crisis del coronavirus ha sido un cuento menor.

A pesar de que todavía no hay un calendario definido para la temporada 2021, tanto la FIA como el gobierno de Arabia Saudí ya se han apresurado a hacer su anuncio oficial para el próximo curso. Un proyecto tan ostentoso como la unión de ambos no ha podido ser callado ni siquiera hasta la comunicación del calendario oficial de la temporada.

Lewis Hamilton, en la salida del Gran Premio de Portugal en Portimao REUTERS

El circuito del Gran Premio de Arabia para el año que viene se creará en la ciudad de Yeda, en una idea cuanto menos ambiciosa de edificar un nuevo complejo en un terreno de unos 30 kilómetros y que se situará junto a la orilla del Mar Rojo. Además, se ha confirmado también que se tratará de una carrera nocturna, algo que no suele gustar mucho a los pilotos, pero que arroja otro punto más de exclusividad y esnobismo a esta nueva carrera.

Las fechas, al no haber calendario, no han podido ser comunicadas de manera oficial, sin embargo, todas las informaciones apuntan a que se celebrará en noviembre. Un equipo formado por el gobierno árabe y por la FIA ya se encuentra ideando cómo será ese nuevo trazado que pretenden que sea una sorpresa para todo el mundo, que sea diferente a todo lo visto anteriormente. Las únicas pistas que han dejado hasta el momento es que su intención es que tenga largas rectas y curvas muy estrechas y exigentes para exprimir al máximo la capacidad de los pilotos, elevando el espectáculo a la enésima potencia, gran fin de todo este proyecto en el que se está embarcando Arabia Saudí con la Fórmula 1.

Un proyecto de futuro

Con este acuerdo, Arabia Saudí pretende entrar de lleno en el mundo de la Fórmula 1 y, poco a poco, ir creando un imperio en torno al 'Gran Circo', en el que quiere tener voz y voto y ser representantes en el mundo de todo lo que sucede. Su afán por entrar no responde a otro interés que el de involucrarse en otro gran proyecto, camuflado con la cortina del deporte, para poder seguir ampliando sus negocios a nuevos horizontes que les sigan reportando vías de riquezas alternativa a sus actividades empresariales habituales.

Por ello, han llegado a la Fórmula 1 para quedarse. Con el Gran Premio de Yeda que se celebrará, casi con total seguridad, en noviembre de 2021, Arabia Saudí se convertirá en el 33º país que albergará un Gran Premio de Fórmula 1 en la historia. No obstante, su plan no solo se reduce a esta nueva carrera que se podrá seguir el próximo año, sino que su idea es mucho más ambiciosa y mira hacia el futuro con una gran cantidad de dinero en mente y en cartera.

Lewis Hamilton entra en meta en el Gran Premio de Eifel de Fórmula 1 REUTERS

El sueño del país árabe es consolidarse dentro del calendario de la Fórmula 1 a partir del año 2023, cuando tendrán terminado el circuito más exclusivo del mundo. Para ello, ya han comenzado un megaproyecto que tiene como fin celebrar con asiduidad la mejor carrera del mundo a partir de ese año, de manera que todo lo construido para el Gran Premio del curso que viene será algo provisional, a modo de parche, hasta que puedan cumplir su gran sueño de crear el circuito más impresionante que jamás se haya imaginado, con las instalaciones más lujosas y con la ambición de ser el nuevo referente del 'Gran Circo' gracias a su mastodóntica obra.

Esta nueva creación, que tiene prevista su llegada en el año 2023, es otro gran paso que quiere dar Arabia Saudí para abrazar, no solo a la Fórmula 1, sino al mundo del motor y del deporte en general a golpe de petrodólar. No obstante, a pesar de que estas carreras todavía no han visto la luz y que queda tiempo para ello, su plan ya está en marcha y se puso a dar sus frutos hace ya unos meses.

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Esta temporada, la megaempresa Aramco se convirtió en patrocinador de la Fórmula 1. Aramco está considerada como la compañía más poderosa del mundo tanto por beneficios como por capitalización bursátil, y se trata de una compañía estatal de Arabia Saudí que se dedica al petróleo, al gas y a la producción de productos petroquímicos. En el año 2019, provocó la mayor salida a bolsa de la historia y este año, se ha convertido en uno de los puntos fuertes de la Fórmula 1 a nivel económico después de un acuerdo sin precedentes con Liberty Media, la empresa que dirige el 'Gran Circo'. Por ello, el plan de Arabia Saudí con la Fórmula 1 marcha viento en popa.

Afición por el motor

El mundo árabe está demostrando tener una gran afición por el mundo del motor o, mejor dicho, han elegido al mundo del motor como una vía para ampliar sus negocios. Son muchos los países árabes que pretenden abrirse al exterior a través de la vía del deporte y, especialmente, atrayendo a grandes eventos de primerísimo nivel del mundo del motor. Arabia Saudí y su Gran Premio de Fórmula 1 será un ejemplo más de una lista extensa en la que no solo destaca el país saudí.

Otra de las grandes muestras de este planteamiento y que también encabeza Arabia Saudí es el Rally Dakar, que comenzará el próximo 3 de enero en la ciudad de Jeddah, punto que también será su meta en un recorrido especial que tendrá forma de bucle. Arabia Saudí consiguió rescatar el Rally Dakar después de 10 años disputándose en Sudamérica y firmaron un contrato de 5 años con la empresa ASO para que se realizase en el país árabe. La pasada edición, la primera en su nuevo territorio y ganada por Carlos Sainz, fue todo un éxito.

Carlos Sainz, en una etapa del Rally Dakar EFE

La otra gran apuesta por el motor que ha hecho Arabia Saudí en los últimos años ha sido la consecución de una prueba del Mundial de Fórmula E, la cual se realiza en la capital del país, Riad, y que tiene detrás un contrato blindado hasta el año 2029, por lo que el estado saudí se ha asegurado la presencia de la competición impulsada por Alejandro Agag durante los próximos años.

Sin embargo, la afición y las inversiones del mundo árabe no solo se reducen a Arabia Saudí. De hecho, se ha creado ya una rivalidad y hasta una carrera, parecida a la carrera espacial que iniciaron Estados Unidos y la URSS, por ver quien es capaz de dar mayor cabida al deporte mundial, y en especial al motor, en sus fronteras. Por ello, a pesar de que la Fórmula 1 aterrizará en 2021 en Arabia Saudí, ya lo había hecho antes en territorios como Abu Dhabi o Bahréin. De esta forma, el país que dirige el rey Salmán bin Abdulaziz ha tenido que ponerse las pilas en los últimos años para intentar ponerse al frente de esta guerra.

Fernando Alonso, durante el GP de Abu Dhabi

Quien tomó la delantera hace ya muchos años y quien dio una de las primeras muestras de que el mundo árabe iba en serio con su idea de comprar el deporte mundial para ofrecer una nueva imagen al mundo, fue Qatar. Ellos fueron pioneros al celebrar una de las pruebas más importantes del calendario motociclista, y dieron el pistoletazo de salida a este dispendio en el mundo del motor. El Gran Premio de Qatar de MotoGP en el circuito internacional de Losail fue el principio de esta expansión y apertura en el año 2004, convirtiéndose también en el año 2008 en la primera prueba del mundial que se celebraba de noche.  

El Plan Visión 2030

Arabia Saudí se encuentra inmerso en un pan estratégico llamado Vision 2030 con el que pretende meterse de lleno en el mundo del deporte y ser un punto de referencia para el planeta, conocido por albergar importantes competiciones. Sin embargo, se trata de un proyecto a dos bandas. Por un lado, con la intención de ofrecer una imagen al exterior renovada y maquillada para ahuyentar las críticas que recibe por diferentes instituciones por su dudoso respeto de los derechos humanos. Y, por otro lado, además de hacer negocio, pretenden ganar la feroz carrera que se ha creado en el mundo árabe por ser líder del deporte y en la que Qatar parecía llevar toda la ventaja.

El gran impulsor de este plan saudita llamado Visión 2030 es , príncipe heredero del reino de Arabia Saudí y que encabeza la expansión del país en el mundo del deporte, la cual se ha extendido ya por diversos ámbitos que van mucho más allá del mundo del motor, aunque no exentos de polémica.

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En los últimos años, Arabia Saudí ha sido capaz de crear su primer torneo internacional de golf, el Saudí International, que lleva dos ediciones y al que muchas estrellas han rechazado acudir a pesar de las suculentas ofertas, y todo por la polémica que rodea al país. Para contrarrestar eso, ya han creado también sus primeros torneos de golf femeninos. En otro deporte que también ha habido polémica ha sido en el tenis, ya que Arabia Saudí ha creado la Diriyah Tennis Cup, un torneo ajeno a la ATP y que utiliza como reclamo para las grandes estrellas su dinero.

La expansión del deporte saudí ha llegado también hasta el mundo de la bicicleta con la creación del Tour de Arabia Saudí, el cuál arranco en 1999 y se prolongó hasta 2001, cuando fue cancelado. Sin embargo, en 2020 ha sido adquirido y organizado por la empresa ASO y ha vuelto al calendario internacional como parte del UCI Asia Tour. Arabia Saudí también ha decidido invertir en el mundo de la lucha, atrayendo varios eventos de la WWE y firmando un contrato de vinculación con la empresa de lucha libre hasta 2027, y organizando en el año 2019 la pelea de boxeo del año entre los pesos pesados Anthony Joshua y Andy Ruiz Jr.

Esta expansión y este intento por modernizar Arabia Saudí tanto económica como socialmente el país, al menos de cara al exterior, no se ha olvidado del fútbol, extendiendo sus redes hasta clubes como el Almería y la inversión del jeque Turki Al-Sheikh, o el intento de compra del Newcastle al que intentaron convertir en el equipo más rico del mundo por encima del Manchester City y del PSG, pero cuyas negociaciones no terminaron siendo exitosas.

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De momento, sus mayores triunfos han sido llevar hasta sus dominios la celebración de las Supercopas de Italia y de España de fútbol, atrayendo hasta allí a equipos de la talla del Real Madrid, la Juventus o el FC Barcelona y contando con la presencia de jugadores como Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos o Leo Messi, reclamos todos ellos universales. Y todo, a golpe de talonario.

Este es el plan Visión 2030 y algunos de sus ejemplos más significativos con los que Arabia Saudí pretende abrirse al mundo y hacerse una de las grandes potencias a la hora de albergar eventos deportivos. Además, sirve para cerrar la brecha con el mayor competidor del mundo árabe, Qatar, que tomó a todos la delantera con la consecución del Mundial de fútbol que se celebrará en 2022 o con los campeonatos de atletismo celebrados en Doha en 2019, entre otras grandes competiciones.

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