Lo que parecía algo imposible terminó convirtiéndose en una realidad. Los opositores a Josep María Bartomeu consiguieron, tras una oleada de apoyo final, todas las firmas necesarias para sacar adelante la moción de censura contra el actual presidente del FC Barcelona. Eran obligatorias algo más de 16.000 rúbricas de los socios blaugranas y los dos últimos días se vivió un aluvión de apoyos. De hecho, se recibieron más de los que debían en un primer momento.

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Según lo confirmado por la plataforma Més que una Moció, se han obtenido un total de 20.731 firmas. Cifra que el Barça corrigió después. Pero, al fin y al cabo, una cantidad satisfactoria para los organizadores que pretendían recoger más apoyos de los necesarios para evitar cualquier sorpresa. Ese colchón, como siempre, era casi obligatorio para poder salvarse si algún voto sale como nulo, algo habitual en este tipo de procesos.

Ahora se inicia un proceso donde las fechas son fundamentales. Días concretos para actos concretos. Y todo para que el FC Barcelona viva un octubre de infarto y cuya tensión, en función de la velocidad de gestión que exista en el proceso, podría extenderse también a noviembre.

El cúlmen será en el referéndum para decidir el futuro de Bartomeu y su Junta Directiva, que es contra quien va planteada la moción. Aquí será obligatorio recibir casi el 66,7% del respaldo de todos los socios presentes. Un porcentaje que representa a los dos tercios obligatorios para echar a Bartomeu. Al cato, además, deberán acudir y votar un 10% del censo como mínimo. Si gana la moción, la Junta Gestora será la encargada de convocar elecciones y estas podrían ser en noviembre. Alargar los plazos podría llevar el proceso a enero.

Los tiempos de la moción

La moción de censura tenía 14 días hábiles para recoger los apoyos necesarios. Eso ya es un hecho. Ahora llega el proceso más importante: validar todas las firmas y recontar el número de socios que han secundado el movimiento contra el presidente. Es por ello que, tal y como recogen los estatutos del FC Barcelona del 2018, el club contará con "diez días hábiles siguientes a la presentación formal de la solicitud" para constituir una especie de mesa de moción de censura que se encargará de "promover y controlar todo el proceso". Es decir, será la encargada de validar las firmas recogidas.

Celebración de los impulsores de la moción contra Bartomeu EFE

La mesa tiene que contar con todas las garantías y por ello estará formada por representantes de todas las partes. Dos de los puestos los ocuparán miembros del FC Barcelona. Los otros dos serán los dos primeros nombres que figuran en la moción de censura -uno de ellos, Jordi Farré-. Y el último, el neutral, será un representante de la Federación Catalana de Fútbol.

Todos ellos deberán trabajar para que las firmas que se tengan en cuenta cumplan con los requisitos. En caso contrario, los estatutos subrayan que la mesa podrá "invalidar los apoyos que no estén suficientemente acreditados" y además podrá "realizar las indagaciones necesarias para averiguar su autenticidad". Como muy tarde, esta mesa debería estar constituida el 29 de septiembre dado que la solicitud se ha presentado el 17. Y, después de que esté organizada, volverán a tener otros díez días hábiles para publicar el resultado de verificación de las firmas. El plazo acabaría el 10 de octubre.

Una vez que las firmas se hayan confirmado, la moción de censura estará a un paso de ser votada. La mesa de moción debe transmitir a la Junta Directiva del FC Barcelona el resultado. Y esta, a su vez, tiene la obligación de convocar un referéndum para saber si Josep María Bartomeu sigue o no al frente de la presidencia.

Este acto, histórico para la entidad, tendrá que convocarse en un plazo mínimo de 10 días posteriores y en un máximo de 20 días. Por ello, los primeros días de noviembre serían los más tardíos para celebrar el referéndum donde se derimirá si Bartomeu sigue o Bartomeu se tiene que marchar.

Las opciones de Bartomeu

El presidente del FC Barcelona parecía tranquilo estos días. No se ha pronunciado en público sobre el asunto de la moción de censura. Y es que, en gran parte, no existía mucha confianza en que la moción saliera adelante. Las más de 16.000 firmas que debían recoger, en tiempos de la Covid-19 y con Messi habiendo confirmado que seguiría en el FC Barcelona, rebajó el potencial mediático de este movimiento contra Bartomeu.

Sin embargo, tras alcanzar las firmas necesarias para que se plantee, Bartomeu vuelve a estar en apuros. El fantasma de una posible dimisión vuelve a sobrevolar su despacho como ya sucediera en los días más tensos del 'caso Messi'. Y es que el actual presidente del Barcelona tendrá que enfrentarse a los socios del club para saber si sigue o no en el cargo hasta las elecciones del próximo mes de marzo.

Bartomeu, en la ofrenda de la Diada EFE

Josep María Bartomeu tiene dos opciones. La primera, obviamente, es quedarse en el cargo. El máximo dirigente del club mantendría su posición hasta el proceso electoral del año que viene. Sin embargo, también podría dar un paso atrás y dimitir para evitar ser evaluado en un referéndum. En este caso, volvería a estar sobre la mesa las consecuencias económicas que tendría para su Junta Directiva la decisión de retirarse al completo.

Las primeras reacciones llegarán cuando las firmas se hayan convalidado. Ahí, cuando se confirme que la moción de censura cuenta con las firmas necesarias y que todas ellas son válidas, el club deberá comunicar públicamente cuándo se producirá el referéndum. Y ahí Bartomeu no podrá mantenerse en silencio.

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