El Barça tiene un problema. La humillación del Bayern ha hecho evidente que la plantilla necesita un lavado de cara, pero la realidad es que todo esto ha pasado en el peor momento posible. El mercado de la Covid-19 restringe muchísimo los gastos y no todos los clubes están dispuestos a hacer una inversión seria por un jugador si no están al cien por cien convencidos.

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La masa salarial del equipo azulgrana es tan alta que la deuda ha alcanzado cifras astronómicas que superan los 1.000 millones y la mitad de esta tiene un vencimiento a corto plazo. Con elecciones a la vista, el siguiente presidente del Barcelona tendrá que afrontar una fórmula que pueda asegurar que se cumpla con esas obligaciones económicas. Pero todo pasa porque los salarios más altos salgan.

Bartomeu agotará su legislatura en la presidencia del Barça, pero, a un año vista de esas elecciones, tendrá que tomar decisiones que serán cruciales en el futuro del club. Solo vale un cambio de rumbo tras lo acontecido en la última temporada y la herencia que quedará será una incógnita ante el hecho de tener que afrontar una limpieza de cara completa a su plantilla.

Leo Messi, durante el Barcelona - Bayern Múnich de la Champions League 2019/2020 Reuters

Que se hable de una salida de Leo Messi no es una casualidad. Parece que la afición culé ya no ve al astro argentino tan determinante como en los últimos años y el hecho de que abarque gran parte del núcleo salarial supone que si se pone en rebeldía, no sea extraño ver su marcha definitiva. Con Inglaterra llamando a la puerta y el interés desde Italia, todo es posible a pesar de las restricciones del mercado.

Parece increíble que se cuestione al mejor jugador del mundo. Siempre se ha hablado de una retirada como azulgrana, pero los últimos acontecimientos y el agotamiento que ha provocado la actual directiva en el '10' ha desembocado en la situación que invita a Messi a decidir abandonar la entidad ya sea este mismo año o el próximo, cuando termina su contrato.

Pesos pesados

Lo mismo pasa con pesos pesados como Luis Suárez o Gerard Piqué. El uruguayo interesa en la Eredivisie que le vio nacer como jugador, pero es imposible afrontar el pago de un salario como el que tiene en el Barça. Lo mismo sucede con el central, por el que pasaría antes una retirada prematura que un cambio de camiseta. Los resquicios de la mejor plantilla de su historia parece que ahora son una carga y que son los responsables de que el vestuario mande más que la dirección.

Gerard Piqué durante El Clásico EFE

Jordi Alba también ha sido señalado como uno de los que ha agotado su trayectoria. El problema es que tiene aún cuatro años más de contrato por su renovación hace relativamente poco. Una situación similar a la de Sergio Busquets, superado completamente en el partido contra el Bayern y con la sensación de que sus mejores años ya pasaron. Uno de los hombres claves del mejor Barça de la historia también parece tener fecha de caducidad. Sergi Roberto, con Guardiola detrás de él, también está en la rampa de salida.

Capítulo a parte merece la situación de Philippe Coutinho. El autor de dos de los goles que recibió en Lisboa sigue perteneciendo a la disciplina del Barça y se le sigue buscando una salida para liberarse de su alta ficha. El Arsenal parecía el mejor colocado para llevárselo, pero la salida de Raúl Sanhellí lo complica todo. El mismo objetivo existe para otros cedidos como Carles Aleñá, Jean-Clair Todibo y Rafinha Alcántara.

Otras salidas

Antoine Griezmann fue la gran apuesta del último verano, así como Frenkie de Jong. Con unos salarios considerables también, todo hace pensar que seguirán en la entidad. Pero si el rendimiento sigue siendo como el que han mostrado a lo largo de este año, se convertirán en otra carga económica por la que no están consiguiendo un rendimiento inmediato.

Con el francés siempre se rumorea una posible salida rumbo al PSG para propiciar ese traspaso que se lleva buscando prácticamente desde que Neymar fue vendido. Lo mismo sucede con Ousmane Dembélé que, con sus continuas lesiones, no termina de convencer a la afición culé. También podría ser incorporado en algún cambio de cromos, pero todo indica a que no estaría en esa lista de la limpia de nombres.

Ousmane Dembélé, lesionado en el Barcelona - Borussia Dortmund de la Champions League Reuters

Los casos de Ivan Rakitic, Martin Braithwaite, Samuel Umtiti, Neto y Junior Firpo son los más claros para dejar un hueco en la plantilla. Arturo Vidal, por el interés que tienen varios clubes, y Nelson Semedo, que también podría ser incluido en algún trueque que beneficie a la economía de la entidad culé, tienen también el cartel de transferibles. Ter Stegen, Iñaki Peña, Clement Lenglet, Ronald Araujo, Miralem Pjanic, Riqui Puig, Ansu Fati, Pedri y Francisco Trincao serían los que sí tendrían asegurada su presencia en la plantilla del año que viene.

Fichar, misión imposible

Con Lautaro Martínez y Neymar Jr. como objetivos número uno para incorporar y el deseo del regreso de Eric García, la realidad es que no puede afrontar ninguna operación de compra hasta que no dé salida a varios jugadores. Las ventas serán capitales si el equipo quiere hacer algo este mercado estival, aunque aún así también sería complicado satisfacer las necesidades que pidan por estos jugadores. Además, hay renovaciones como la de Ter Stegen que afrontar.

Si se hicieran posible además todas esas fichas que han perdido la confianza del club y que están a la sombra de la revolución, el club tendría que incorporar otros jugadores también para sustituirles. Por lo que la apuesta por alguno de los nombres que se han citado antes tampoco podría ser tan lucrativa si se quieren afrontar otras operaciones que ayuden a mantener el nivel de un club que siempre está obligado a competir por todos los títulos.

A la espera de un nuevo jefe

Después de la Junta Directiva que tuvo lugar este lunes 17 de agosto, el Barcelona comunicó que se había acordado la destitución de Quique Setién como entrenador azulgrana. En su lugar no ha sido nombrado todavía un sustituto, pero en los últimos días se han postulado varios nombres como posibles relevos.

Es ahora Ronald Koeman el que parece el favorito para hacerse cargo del banquillo culé, bajo una fórmula de dos años de contrato, aunque con una cláusula en la que el futuro del holandés queda supeditado al visto bueno del próximo presidente. La confirmación oficial de quién será el sustituto de Setién llegará en estos días, tal y como ha confirmado el Barça en su comunicado.

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