El Liverpool - Barcelona ha empezado con la misma tensión con la que acabó el duelo de ida en el Camp Nou. Después del 1-0 firmado por Origi, el segundo pudo llegar desde el punto de penalti. Sergi Roberto derribó a Mané en el área azulgrana, pero Çakir no señaló nada en primera instancia y desde la sala del VAR tampoco se le avisó para que revisase la acción.

Penalti no pitado sobre el Liverpool

De haberse señalado la pena máxima, el partido se le habría puesto muy cuesta arriba a los hombres de Valverde en los primeros compases de juego. Y es que el conjunto de Klopp salió lanzado a por la remontada y Origi batió a Ter Stegen en el minuto 7, y justo instantes después, llegaría esta polémica acción que desataría la furia entre el respetable de Anfield.

La entrada de Sergi Roberto sobre Mané dentro del área era merecedora de castigo, pero el colegiado insistió en que no había pasado nada y ni siquiera se molestó en consultar al videoarbitraje para comprobar si había acertado o no. Tanto los jugadores como la afición del Liverpool se le echaron encima, pues no se podían creer que no lo hubiese pitado y que hubiese cortado en seco lo que podría haber supuesto el 2-0.

El Liverpool no se rindió

A pesar de ello, la intensidad del partido no cesó en ningún momento y el equipo de Klopp continuó generando ocasiones de peligro sobre el área del Barça. La tensión y los nervios se palpaban en Anfield desde el principio pese al abultado 3-0 de la ida, pero aun sin Salah ni Firmino, los reds no dejaron de creer en la remontada en ningún momento.

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