La tarde del miércoles será recordada por la terrible noticia que se recibió desde Portugal. El portero español Iker Casillas ha sufrido un infarto agudo de miocardio al final del entrenamiento del Oporto. Esta es una patología que provoca que la sangre deja de llegar al corazón debido a una obstrucción en una arteria. 

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El guardameta sufrió un fuerte dolor en el pecho y acudió a los servicios médicos del club. Fue examinado y se decidió su ingreso inmediato. Pero tal y como ha publicado él mismo en redes sociales, se encuentra fuero de peligro. Juan Antonio Corbalán, exjugador de baloncesto del Real Madrid y cardiólogo especialista, aseguró en TVE que el portero español no podrá seguir con el deporte profesional tras el infarto agudo de miocardio que sufrió en el último entrenamiento.

Uno de los motivos que pueden prohibir a Casillas volver a jugar es el 'stent' que le han colocado para que expanda el vaso sanguíneo que tenía obstruido y que permite que la circulación sanguínea fluya con normalidad. La función de ese artilugio es como la de un muelle. 

Casillas, en un partido del Oporto Reuters

Un posible adiós al fútbol

Corbalán ha confirmado además lo que muchos se podían temer: "No se puede jugar al fútbol con un stent coronario y mucho menos un portero. Iker acabará haciendo una vida normal pero no jugará al deporte profesional".

El portero de Móstoles no ha tenido muchas lesiones a lo largo de su carrera. Una de las más graves fue en Mestalla, cuando el Real Madrid de Mourinho jugó ante el Valencia en los cuartos de final de la Copa del Rey. Casillas sufrió una fractura en la base del primer metacarpiano de la mano izquierda. Dicho percance le apartó de los terrenos de juego dos meses. 

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