Rubén Semedo ha pasado página de su etapa en la cárcel y milita felizmente en las filas del Rio Ave portugués. No obstante, el camino recorrido no ha sido nada fácil, pues la pasada temporada pasó cinco meses en prisión cuando formaba parte de la plantilla del Villarreal. Por ello, ya con el ritmo encauzado, ha querido conceder una entrevista a A Bola para explicar nueve meses después cómo lo vivió.

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Rubén Semedo intenta rematar un balón con el Huesca Javier Blasco Agencia EFE

En primer lugar, el ex de Huesca y Villarreal confesó que "el primer y el segundo mes fueron eternos porque parecía que el tiempo no pasaba" y que además "no había novedades desde fuera porque el proceso judicial era siempre igual". Además, aclaró que la elección de los abogados que hizo con su madre "no fue la mejor", pero fue algo de lo que se dieron cuenta "más tarde".

Por otra parte, Semedo aseveró que no lo pasó nada bien y que lloró muchas noches, pese a que nunca lo hizo "delante de nadie". Añadió que solo podía pensar "en los hijos y en el sufrimiento de la familia" y que es una experiencia que le sirve "para pensar si realmente vale la pena dejar de pasar el tiempo con la familia para pasarlo con otra gente que no transmite nada positivo".

Al límite de la desesperación

Finalmente, sobre si llegó a plantearse dejar el fútbol profesional, señaló que "al principio no al pensar que los abogados solucionarían todo en un par de semanas", pero fue cuando pasaron dos meses cuando percibió donde se encontraba y se dio cuenta de que "estaba en riesgo seguir jugando al fútbol". Afortunadamente, esa etapa ya es pasado y ahora solo piensa y ayudar a su equipo con la camiseta del Rio Ave.

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