El arranque de la nueva temporada de La Liga ha dejado varios puntos a tratar. El VAR es uno de ellos, cuyo estreno en España ha estado empañado por la polémica. Y es que varios entrenadores se han quejado de su no aplicación, como es el caso de Quique Setién y José Luis Mendilíbar.

Pero también este comienzo del nuevo ejercicio en el torneo doméstico ha estado marcado por los estadios de los equipos de Primera División, que no han presentado el aforo que muchos se esperaban a pesar de que estamos inmersos en pleno mes de agosto. Sin embargo, este fin de semana tuvo lugar un suceso que evoca a ciertos fantasmas del pasado. Y es que algunos de los campos de fútbol de la máxima categoría esapañola sufren problemas estructurales graves. El último que ha quedado en evidencia ha sido el Estadio de Vallecas

Incidente en Vallecas

El regreso del Rayo Vallecano a Primera no ha sido muy dulce. El Sevilla goleó al equipo franjirrojo en el antiguo Teresa Rivero, pero esa no es la única mala noticia para los madrileños. Y es que durante el encuentro ante la escuadra hispalense, un niño se cayó por un hueco provocado por las obras que se están llevando a cabo en el estadio. El pequeño se acercó a una barandilla junto a la que había un socavón y cayó por él.

Estadio de Vallecas

Afortunadamente todo se ha quedado en un susto, pero es una prueba más de que los estadios de La Liga necesitan una remodelación porque ya se han quedado anticuados. De hecho, muchos de ellos no saben lo que es una obra. La totalidad de los campos de Primera se levantaron en la primera mitad del siglo XX o bien en los años 80 debido a la celebración del Mundial de España, aunque sí que es cierto que algunos han sufrido reformas para avanzar acorde a los tiempos. 

Balaídos, anclado en el pasado

Pero Vallecas no es el único estadio que ha estado envuelto en una más que gruesa polémica. Hace ya más de un año, Balaídos estuvo en el ojo del huracán, tanto mediático como meteorológico. Las inclemencias se cebaron con Galicia durante unos días y el hogar del Celta no pudo resistir un fuerte temporal de lluvias y vientos. Además, las obras para la reforma de la grada Río Alto se podían acometer y, por tanto, el partido de los locales contra el Real Madrid se tuvo que aplazar. 

balaidos

Pero no es la primera vez que el estadio, propiedad del Ayuntamiento de Vigo, es el protagonista por su trasnochada infraestructura. Y es que ya se denunció, tres años antes, que habían caído unos cascotes desde uno de los laterales del edificio que, de hecho, golpearon a un hombre en la cabeza. En diciembre del curso pasado, lo mismo pero con la fortuna de que no hubo vidas humanas en peligro. Entre tanto, el inmovilismo del alcalde, Abel Caballero, ha sido el protagonista.

De hecho, en el conjunto gallego están cansados de que el consistorio vigués no mueva un dedo para acometer las reformas de un estadio que se cae a pedazos y que a duras penas ha sido reformado.

Mestalla sigue esperando

El estadio del Valencia estaba sentenciado a muerte cuando se anunció que los chés tendrían una casa nueva, prácticamente sobre plano. Una época en la que la ciudad del Turia estaba en pleno auge y el equipo gozaba de una buena salud que fue perdiendo con el paso de los años. 

El Nuevo Mestalla parecía la casa de los valencianistas en los próximos años, pero nada más lejos de la realidad. Los aficionados del conjunto ché no pudieron - ni pueden - disfrutar de las presumibles comodidades de su nuevo hogar. No hay dinero para continuar unas obras que llevan casi una década abandonadas mientras el 'viejo' Mestalla continúa en unas condiciones cuestionables. 

El foco en los estadios municipales

La gran parte de los estadios que peores condiciones presentan son los que están en manos de ayuntamientos (Balaídos) o de comunidades autónomas (Estadio de Vallecas). Salvo el Nuevo San Mamés, Wanda Metropolitano y Cornellá-El Prat, el resto de estadios de Primera División se erigieron a mediados del siglo pasado. Por otra parte, Santiago Bernabéu y Camp Nou están en constante movimiento, aguardando la remodelación completa que aún tiene que esperar. 

El nuevo Bernabéu, un día cualquiera. Ayuntamiento de Madrid

El Huesca, por ejemplo, debuta en Primera en este ejercicio que acaba de comenzar. El Alcoraz, su estadio, es pequeño, propio de una entidad que no conocía la máxima categoría del fútbol nacional. Sin embargo, para este curso, se ha aumentado su capacidad y se añadirá una grada supletoria para los partidos ante los grandes. Una inversión que le ha costado 850.000 euros a las arcas del consistorio oscense. 

Pero el foco de este problema se pone en esta clase de estadios. Los campos que son propiedad de consistorios no suelen recibir ningún cuidado por parte de sus dueños, que son los que deben acometer las remodelaciones. Un hecho que hace de ellos como los más anquilosados prácticamente de Europa. El aspecto externo es anacrónico, al igual que sus infraestructuras, aunque la mayoría aguantan en perfectas condiciones. Un problema en el que habría que hacer excesivo hincapié para mejorar la imagen de La Liga. 

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