Pablo Machín no sorprendió, y apostó por el esquema que utilizó en el Girona: el 3-4-3. Con los recién llegados VaclikAmadouAleix VidalGnagnon, el técnico dio también la titularidad a dos canteranos: PejiñoBerrocal. Se trataba, además, de la primera vez que un equipo español se enfrentaba a uno lituano.

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El encuentro comenzó siendo un auténtico monólogo de los hispalenses, que en apenas quince minutos lograron su primera ocasión. No obstante, el portero rival, Bartkus, desbarató todos los intentos. Por si fuera poco, el Zalgiris dio su primer susto en el minuto 24, con un remate que fue bloqueado por Aleix Vidal.

Diez minutos después llegaría el gol del Sevilla. Ever Banega se encargó de lanzar un libre directo y puso el balón en la misma escuadra. Golazo del mediocentro argentino que no evitó que el Zalgiris volviera a asustar con dos ocasiones prácticamente consecutivas en los últimos minutos de la primera parte.

Celebración de un gol del Sevilla

Tras llegar al tiempo de descanso con la ventaja por la mínima, durante la segunda parte se pudo ver a un Sevilla muy gris, sin tener las ideas claras y sin fluidez en el juego. Esto provocó que los hombres de Machín pasasen por minutos de sufrimiento, viéndose atosigados y con el miedo de que el Zalgiris pudiera firmar el empate en cualquier llegada.

Es por ello que a partir del minuto 60, el técnico del conjunto sevillano buscó soluciones en sus hombres de banquillo. Muriel fue el primero en saltar al terreno de juego en el lugar de Pejiño, y un cuarto de hora después, llegaría el doble cambio con la entrada de Ganso y Sarabia, en sustitución del goleador Banega y de Nolito.

Pese a los recambios, el Sevilla se vio en aprietos y pudo ver como la eliminatoria estuvo a punto de complicarse, pues un gol del Zalgiris hubiera cambiado las circunstancias del encuentro y de cara al partido de vuelta. Finalmente, los de Machín se alzaron con el triunfo y son serios aspirantes a ocupar una plaza en la Europa League.