Enric Mas tuvo la fortuna de demostrar que estaba al nivel de Tadej Pogacar justo el día anterior a la caída que apartó al esloveno de La Vuelta. Ese detalle resulta fundamental, porque evita que sobre su victoria planee eternamente una duda: que ganó únicamente porque su gran rival tuvo que abandonar.

Sé bien lo que significa cargar con esa clase de comentarios. En mi caso, siempre hay quien recuerda que gané el Tour porque Floyd Landis dio positivo.

Con Enric podría haberse instalado un relato parecido: "Ganó la Vuelta porque Pogacar se cayó". Sin embargo, la carretera ya había ofrecido una respuesta. En el último gran puerto que afrontó Pogacar, Enric fue capaz de mantenerse a su altura e incluso de mostrarse superior. Su triunfo, por tanto, no necesita excusas ni asteriscos.

Esta victoria también le ha permitido cambiar una historia que durante mucho tiempo fue complicada para él. Enric mantenía una relación de amor-odio con la afición, pero en esta Vuelta ha conseguido enamorar al público y metérselo en el bolsillo. Corredor y afición parecían vivir distanciados; ahora forman un matrimonio que viaja unido.

En el aspecto táctico, su actuación ha sido perfecta. Su equipo, sin disponer de la fortaleza que podía tener un equipo como Decathlon, manejó las piezas de manera increíble en cada una de las etapas decisivas. Supo interpretar la carrera, arropar a su líder y responder en los momentos clave.

Enric Mas celebrando su victoria en La Vuelta 2026.

Enric Mas celebrando su victoria en La Vuelta 2026. Reuters

No encuentro ningún pero que ponerle a la victoria de Enric. Ha sido el mejor corredor de La Vuelta a España, el más fuerte en la montaña y quien más ha evolucionado en la contrarreloj. El día de la crono volvió a demostrarlo con un rendimiento extraordinario.

Probablemente esta Vuelta le haya llegado tarde, pero quizá también le haya llegado en el momento adecuado. Se retire cuando se retire, podrá hacerlo con una Gran Vuelta en su palmarés. Este triunfo justifica, de alguna manera, la apuesta que hicieron por él los aficionados y el ciclismo español cuando lo presentaron como el nuevo Alberto Contador.

Enric no ha llegado a ser Alberto Contador, pero tampoco necesita serlo. Ganar La Vuelta a España confirma el nivel, la calidad y la dimensión del corredor que siempre ha sido.

**Óscar Pereiro, leyenda del ciclismo español y ganador del Tour de Francia 2006.