David Gaudu se llevó la última gran etapa en la bonita ascensión a La Covatilla tras coger a todos los corredores de la fuga y rematarles en los últimos kilómetros de la ascensión en los que puso un ritmo que nadie pudo seguir. Solo el español Ion Izaguirre pudo soñar con el triunfo hasta que llegó el momento de gracia del menudo corredor francés que se exhibió para llevarse su segunda victoria de etapa [Así vivimos la 17ª etapa de La Vuelta 2020]

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En la clasificación general, Primoz Roglic aguantó con mucho sufrimiento el duro ataque de Richard Carapaz a falta de algo más de 2 kilómetros para la línea de meta. El ecuatoriano solo fue capaz de rebajar la diferencia en 25 segundos con respecto al líder y se quedó a las puertas de ganarle La Vuelta. Roglic, nuevo vencedor virtual, suma su segunda grande. 

La Vuelta 2020 tenía una bonita etapa final con el exigente puerto de La Covatilla para poner el colofón a la última grande del año, a la espera del paseo triunfal por Madrid. Un puerto en el que tradicionalmente no se hacen grandes diferencias, pero que prometía ser el juez de la carrera en una penúltima jornada con 180 kilómetros de recorrido y que comenzó con mucho movimiento y ataques desde el primer metro. 

Esta vez, la climatología no iba a dar tregua a los corredores que empezaban el día con algo de lluvia, lo que imprimiría peligro en los descensos. En primera instancia, se formó un grupo de tres corredores en cabeza con Sergio Henao (UAE Team Emirates), Michael Scharzmann (Bora-Hansgrohe) y Stan Dewulf (Lotto Soudal) que abrieron diferencias de en torno a los 10 segundos. Por detrás, Rémi Cavagna volvió a salir a la aventura mientras Mitchelton Scott ponía ritmo en el pelotón. 

La gran fuga

Tras ser neutralizado este primer grupo, se sucedieron más ataques en cabeza que terminaron formando un gran grupo de muchísimo nivel que prometía dar mucha guerra en la lucha por la victoria de etapa. Sus diferencias empezaron a crecer y pronto se situaron con 30" de ventaja en lo que era prácticamente un segundo pelotón de unos 30 corredores con nombres tan importantes como David de la Cruz, Guillaume Martin, David Gaudu, Arcas, Erviti, Oliveira, Izaguirre, Omar Fraile, José Herrada, Jonathan Lastra, Cavagna o Ackermann. Movistar parecía que quería jugar de lejos y metía hasta tres hombres. Jumbo por su parte solo, mientras que INEOS permanecía al completo en el pelotón. 

Este grupo tan numeroso pronto hizo camino y su renta aumentó hasta situarse por encima del minuto y medio. Era la primera vez que se consolidaba la fuga desde el inicio de la etapa a pesar de los múltiples movimientos. Al comienzo de la subida del Portillo de Las Batuecas, de 10 kilómetros al 6,5% de media, la ventaja se situaba ya por encima de los dos minutos. Mientras aparecía la niebla, Jumbo-Visma tomaba el mando de las operaciones en el pelotón reduciendo el ritmo y permitiendo que la gran escapada volase en libertad. 

Todo se mantuvo estable en la ascensión y ya en el descenso, las diferencias siguieron creciendo hasta situarse cerca de los cuatro minutos, lo que permitió a la fuga encarar la segunda gran dificultad del día, el Alto de San Miguel de Valero, de 3ª categoría, son 12 kilómetros al 3,4%, con una renta por encima de los tres minutos y medio. Fue en este segundo puerto cuando Jumbo tomó mayor responsabilidad y puso un ritmo más fuerte con Robert Gesink controlando para así, dominar también las opciones de la fuga. Todo permanecía estable. 

Sin embargo, a falta de 60 kilómetros para meta, llegó el primer aviso para el equipo del líder. Movistar se puso en cabeza del pelotón con la intención de debilitar al conjunto Jumbo y aislar lo máximo posible a Roglic, algo que terminó siendo imposible. Richard Carapaz tuvo un pequeño susto al quedarse cortado en solitario del pelotón, pero finalmente consiguió reintegrarse y salvar un momento muy delicado. El enorme ritmo del equipo telefónico provocó que en la fuga también se fuese más rápido, por lo que caían de maduro las primeras víctimas. 

Ataca Soler

Ya en el inédito Alto de La Garganta, la renta cayó considerablemente y se situó por debajo de los dos minutos. Movistar seguía buscando la manera de obtener algo positivo de un día que hasta el momento estaba siendo la defensa soñada por parte de Roglic. Sin movimientos de lejos y sin apuros de ningún tipo. A falta de 30 kilómetros para la meta y con más de 4 kilómetros de ascensión, Marc Soler se movió para intentar buscar la sorpresa. Todo hacía indicar que podía ser la jugada previa a un movimiento de Enric Mas en busca de la gloria, pero finalmente respondió únicamente a la búsqueda de la etapa. 

Marc volaba y recortaba diferencias a la fuga mientras Erviti le esperaba para ayudarle en los últimos metros. La exhibición del catalán estaba siendo portentosa, pero fue lo único que ofreció el equipo, que se descartó de lucha por la general o por el podio en vista de que las fuerzas de Enric Mas no eran ni mucho menos las mejores. 

Con cierto tinte de decepción llegó la carrera a La Covatilla, el último puerto de La Vuelta 2020. Nadie lo había intentado de lejos y los llamados a jugarse la carrera se habían mantenido intactos, algo que prolongarían durante los primeros tramos de la ascensión. Por delante, un grupo de tres corredores con Ion Izaguirre y Mäder liderando se iba en busca del triunfo. El español era el que mostraba más fuerzas, y a falta de 6 kilómetros decidía moverse en solitario para intentar sumar una nueva victoria española. 

Sin embargo, David Gaudu llegó por detrás como una exhalación y tras superar a Guillaume Martin, líder de la montaña y uno de los nombres propios de esta Vuelta, superó también a Mäder y a Izaguirre y se marchó en solitario a por el triunfo de etapa, su segunda victoria en la ronda española. 

Carapaz se mueve

Por detrás, Carthy fue el primero en probarlo a falta de kilómetros, demasiado tarde para buscar dar la vuelta a la general, pero algo es algo. Rápidamente se pudo ver la debilidad del líder, que seguía con su compañero Sepp Kuss, el cual tampoco podía seguir el ritmo del corredor del Education First. Roglic aguantaba el órdago, pero sufría como ya había sufrido en L'Angliru. La comodidad que le habían permitido tener sus rivales había sido hasta ahora su mayor aliado. 

Clasificación de La Vuelta tras la 17ª etapa

La diferencia no conseguía ser muy grande y tras un movimiento de Enric Mas, quien echó el resto fue Richard Carapaz, que lanzó el ataque definitivo a falta de 2 kilómetros para el final. El viento estaba haciendo muy difícil poder llegar hasta el final de la ascensión y el ecuatoriano abrió un hueco de 25 segundo que le hacía soñar con el triunfo final en La Vuelta. Sin embargo, Roglic, que pasó unos primeros momentos de apuro, fue capaz de regularse y llegar a meta salvando la distancia y consiguiendo su segunda Vuelta a España para resarcirse de su derrota en el Tour de Francia.

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