Difícil no abrir los ojos como platos cuando uno descubre que LeBron James podría unirse a los Golden State Warriors. Si ya se trata del equipo más temible del mundo, ¿qué cabría esperar de los vigentes campeones de la NBA con otra superestrella más en nómina? El rumor difundido por la ESPN este miércoles ha resultado toda una bomba para el sector de la canasta. Eso sí, ha generado una serie de dudas razonables, que no consiguen quitarle el aura de movimiento más digno de videojuego al hipotético traspaso. Aquí analizamos algunas.

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¿De verdad podrían juntarse LeBron, Curry y Durant?

El Rey respeta mucho la organización de Golden State y estaría dispuesto a negociar con ellos. Entre otras cosas, porque va a ser agente libre este verano. Pero que la posibilidad de sentarse con los Warriors exista no significa que en Oakland estén pensando en hacerse con LeBron sí o sí.

En el hipotético caso de que los californianos quisiesen a James, tendrían que liberar masa salarial. ¿Cómo? Chris Haynes, el periodista que ha desencadenado el debate, dice que el escenario más realista sería uno en el que Klay Thompson y Andre Iguodala acabasen en Cleveland.

Además, Shaun Livingston también tendría que dejar los Warriors y Kevin Durant debería bajarse el sueldo otra vez. ¿Seguro que en Golden State estarían dispuestos a perder a dos de sus grandes nombres propios y a uno de sus suplentes de lujo? ¿Y a obligar a hacer un esfuerzo económico más a su jugador número dos, e incluso uno, ahora mismo? En principio, el humo gana a la realidad. Aun así, Durant también parecía muy lejano en su momento y ya sabemos lo que terminó pasando.

¿Merece la pena tocar lo que ya funciona?

Golden State ya es un equipo lo suficientemente bueno. Quizá a la franquicia no le compense traer a otra estrella más. Sobre todo, teniendo en cuenta quiénes están a su disposición ahora mismo: Stephen Curry, Durant, Thompson y Draymond Green, principalmente.

Con dos anillos en la época reciente, unos cuantos récords de por medio, una química más que consolidada y un juego que casi roza la excelencia, no habría por qué acometer un gran movimiento el próximo verano. Con retoques de esos pequeños pero esenciales, bastaría. Tanto gallo en el mismo corral (si se fichase a James) requeriría de ajustes, como sucedió (en ese caso para bien) cuando Durant llegó.

Además, reunir a los dos mejores jugadores del mundo en la misma plantilla sólo contribuiría a desvirtuar la NBA. Por mucho que haya alternativas a los Cavaliers y a los Warriors a día de hoy, resulta algo complicado ver más allá de ellos. Si encima la estrella de los primeros acabase en las filas enemigas, apaga y vámonos.

¿Curry, Durant y Green en el mismo equipo? De momento, sueño más que realidad. Mike Dinovo Reuters

¿Pero LeBron no se iba a ir a los Lakers?

En realidad, James podría firmar por cualquier equipo que le ofrezca un proyecto atractivo de cara a la temporada 2018-2019. La opción de Los Ángeles ganó fuerza en su momento: se insinuó que LeBron podría juntarse allí con Paul George y Russell Westbrook, que ahora militan en los Oklahoma City Thunder. Sin embargo, parece que esa posibilidad ha perdido enteros.

Los New York Knicks (Kristaps Porzingis) y los Houston Rockets (Chris Paul y James Harden) también han aparecido en las quinielas para hacerse con el Rey. Normal que en la NBA se diga que tener a LeBron de agente libre es lo más peligroso que le puede pasar a la liga. ¿Quién dice que no podría acabar en cualquier otro lugar diferente a los mencionados?

La verdad es que hay esperanza para cualquier equipo más o menos decente. Sobre todo, por culpa de los otros agentes libres de pedigrí que nos dejará este verano: Paul, Carmelo Anthony, Westbrook, Dwyane Wade, DeMarcus Cousins... Pocos se esperaban que LeBron acabase en los Miami Heat en 2010 o que volviese a Cleveland en 2014. Y pasó. Sí, el '23' es impredecible.

¿Y si al final LeBron se queda en los Cavaliers?

La salida de Kyrie Irving rumbo a los Boston Celtics no ayuda. Tampoco la mala relación de James con la gerencia de Cleveland y la inestabilidad de esta. Lo que sí podría llevar a que LeBron firme de nuevo con el equipo de su tierra es un anillo.

O reunir talento más apetecible que el de ahora (que tampoco se queda corto) cuando llegue el período estival. Precisamente por los otros agentes libres golosos que andarán sueltos.

Aunque, no nos engañemos, sería sorprendente que James no traslade The Land. Pero también lo sería que diese con sus huesos en Golden State y estamos hablando de ello. Con LJ nunca se sabe...

Un fotomontaje que quizá no se cumpla: con LeBron nunca se sabe. SI