Corría el 16 de febrero de 2008 y llegó él. Apareció Superman. Con un mate a una mano y una puesta en escena increíble Dwight Howard se llevó consigo el título y el mote del superhéroe. Un año después el pívot llevó a Orlando Magic a las finales de la NBA pero no pudo contra el dúo formado por Kobe Bryant y Pau Gasol. Considerado como el sucesor natural de Shaquille O'Neal, pasó dos temporadas más en Florida antes de volar a Los Ángeles. Había nacido una estrella.

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Cinco años más tarde, Superman Howard es un proyecto de leyenda al que su ego y falta de velocidad le han llevado a ser despreciado por el equipo de su ciudad. Los Atlanta Hawks han acordado traspasarle junto con el pick 31 del draft a Charlotte Hornets a cambio de Marco Belinelli, Miles Plumlee y la selección 41 del draft.

Cinco minutos antes del traspaso tuiteaba desde su cuenta preguntando a sus fans por cuáles eran sus preferencias de traspaso antes de la lotería de este jueves. Descartado tan sólo un año después de ofrecerle un contrato de tres temporadas a razón de 70 millones de dólares, Howard ha sido rescatado por Michael Jordan.

Malas relaciones con sus compañeros

Era conocido que el nuevo director general de los Hawks, Travis Schlenk, quería deshacerse de él. Su estilo de juego individualista, su lentitud y su fama de marrullero no le han ayudado desde su salida de Orlando. Al acabar esta temporada, Howard se quejó abiertamente ante la prensa de sus pocos minutos de juego en playoffs: "Quiero jugar. Quiero marcar la diferencia y no puedo hacerlo desde el banquillo", dijo.

A pesar de negar en varias ocasiones que no tuviera nada personal contra Kobe Bryant y James Harden, su relación no fue fluida con ninguno de los dos. El choque de egos le llevó a salir de Los Ángeles por la puerta de atrás tan sólo un año después y a ser llamado "flojo" por Kobe en un encontronazo la temporada posterior.

En Houston las rencillas se dilataron, pero tres años después de su llegada, Harden se hartó de él y el pívot admitió que había mal ambiente: "Ojalá la relación hubiera sido mucho mejor, no era lo buena que era necesario para tener éxito ".

Cambio de estilo de juego

El aumento en el ritmo de juego en la NBA tampoco ha beneficiado a Howard. Los pívots tradicionales como él cada vez son menos utilizados y son reemplazados por jugadores que sí saben jugar más allá de la pintura. Los bases han tomado el mando de la NBA y Superman se ha quedado anticuado.

El pasado mes de mayo se rumoreaba que su valor había bajado tanto que sólo se podía conseguir a cambio un par de elecciones de segunda ronda del draft. Los Hawks han sacado algo más, pero los años en los que Howard se presentaba como cabeza de cartel de la NBA alrededor del mundo se han acabado.

El pívot llega a un equipo liderado por el eléctrico base Kemba Walker y comandado por Steve Clifford, un entrenador con el que tiene mucha confianza y buena relación tras sus años de asistente en Orlando Magic y Los Lakers. Una nueva oportunidad para ver si consigue resucitar el Superman que asombró al mundo o si se confirma que está de capa caída.