El fiestón de Stonehenge: regalos, queso y cerdos escoceses para los obreros. English Heritage.

El fiestón de Stonehenge: regalos, queso y cerdos escoceses para los obreros. English Heritage.

Patrimonio Patrimonio y construcción

El fiestón de Stonehenge: regalos, queso y cerdos escoceses para los obreros

Un estudio asegura que el círculo de piedra era un lugar de peregrinación y celebración: se trasladaban cerdos y vacas a más de 500 millas de distancia para ofrecérselas a los obreros y que trabajaran contentos. 

LGM

El pueblo prehistórico trasladó animales cebados -además de ingente cantidad de queso- a Stonehenge desde lugares tan lejanos como el noreste de Escocia, a más de 500 millas de distancia, para alimentar a los ingenieros y obreros que construyeron el monumento. No sólo eso: ya que estaban allí, aprovechaban para montar lujosas fiestas al atardecer, según ha detallado un estudio de los equipos de UCL y las universidades de York, Cardiff y Sheffield que se convertirá en exposición a partir de este viernes en el centro de visitantes del conjunto megalítico declarado Patrimonio de la Humanidad.

El examen de dientes y huesos de animales encontrados cerca del gran círculo de piedra en Wiltshire sugiere que las vacas y los cerdos que se llevaban como ofrendas fueron desplazados a la fuerza a lo largo de cientos de millas por caminos antiguos e incluso algunos podrían haber sido llevadas en bote al sur de Inglaterra. Estos hallazgos, según deducen los expertos, significan que en 2.500 a.C. Stonehenge era un lugar popular en toda Gran Bretaña, desde el oeste de Gales hasta las tierras altas del norte de Inglaterra y la costa escocesa: lugar de peregrinación y celebración, como el Magaluf de Reino Unido.

Stonehenge, el lugar de moda

Entre los descubrimientos más destacados se encuentra el cráneo de un bos primigenius, ganado salvaje ahora extinto que portaba enormes cuernos curvados y campaba a sus anchas por Gran Bretaña. También un caldero de bronce que data del año 700 d.C. que se encontraba en el fondo de un lago en el sur de Gales. Las revelaciones más intrigantes provienen del examen de algunos de los 38.000 huesos y dientes descubiertos en un pueblo neolítico llamado Durrington Walls, que se encuentra a una milla y media al noroeste del anillo de piedra principal.

Una historiadora experta en el patrimonio inglés, Susan Greaney, dice que la teoría es que las personas llegaban con sus animales para ayudar a construir el monumento y participar en las fiestas durante la construcción y después. “Esta investigación muestra que las personas estaban criando ganado y cerdos por toda Gran Bretaña y llevándolos a Stonehenge. Esto significa que la gente probablemente hablaba de Stonehenge en todo el país”, sostiene.

Derrochadores de comida

“Es increíble pensar qué grande era la cuenca de Stonhenge. Los que vinieron del noreste de Escocia probablemente llegaron en bote. Cada comunidad tuvo que traer su propio cerdo”. La mayoría de los cerdos entregados en ofrenda, según detallan sus dientes, “fueron asesinados cuando tenían nueve meses”. “Normalmente nacieron en primavera, por lo que tiene sentido sugerir que estaban siendo asesinados en pleno invierno. El solsticio de invierno está embebido en el diseño de Stonehenge, así que la gente iba allí a celebrar el solsticio. Esto también tendría sentido porque es una época del año en la que el pueblo estaba menos ocupada criando animales y así sucesivamente”.

El hecho de que muchos de estos huesos hayan sido encontrados “en articulación”, aún conectados a otros huesos en sus posiciones anatómicamente correctas, sugiere que los consumidores prehistóricos no aprovechaban toda la carne

Algunos de los dientes de cerdo se habían caído, lo que denota que fueron engordados con miel o puré de cereales. Las pezuñas y la parte inferior de las patas tenían marcas de quemaduras, probablemente una señal de que los asaban sobre fuegos abiertos. La carne de vacuno era cortada en trozos y podía haber sido cocinada en guisos. El hecho de que muchos de estos huesos hayan sido encontrados “en articulación”, aún conectados a otros huesos en sus posiciones anatómicamente correctas, sugiere que los consumidores prehistóricos no aprovechaban toda la carne, sino que desechaban la comida descuidadamente. “La comida no iba de la mano a la boca. Eran excesivos”.

El viejo pueblo entendió que era importante mantener a los trabajadores contentos y bien alimentados: “Elevar las piedras antiguas fue una hazaña increíble, pero también alimentó al ejército de constructores”, sonríe la experta.