Rosalía cantando por el Parrita en los MTV.

Rosalía cantando por el Parrita en los MTV. EFE.

Cultura Guerrillas culturales

La letra machista de El Parrita que Rosalía cantó a medias en la gala de los premios MTV

"Lo siento: eres muy moderna y no me gustas, eres muy libre de pensamiento. Te gusta salir con tus amigas...", canta El Parrita en la versión original de 'Cositas de ayer', rescatada por Rosalía. 

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Ya lo hizo en el Coachella, la cuna del pijoterismo hipster: Rosalía se arrancó por Te estoy amando locamente, de Las Grecas, y las influencers de la California ‘cool’ se rindieron a la canción sin conocer la historia que latía detrás del dúo formado por Carmela y Tina: gitanismo, cárceles, pobreza, marginación, drogas, hijos bastardos, violencia, dolor, familias desmembradas. Había pasado lo mismo con Me quedo contigo, de Los Chunguitos, versionada por la artista catalana en los Goya. De repente los modernos ibéricos flipaban con esos versos sencillos y suficientes: “Si me das a elegir entre tú y mis ideas -que yo sin ellas soy un hombre perdido-, ay, amor, me quedo contigo”. A ver si esto va a molar más que el trap.

Ahora, en su última performance en los premios MTV EMA, la cantante ha vuelto a homenajear a uno de sus artistas más admirados, El Parrita. Lo cierto es que hasta ahora parecía imposible que esas canciones, que una vez, allá en los setenta, fueron la banda sonora del relato marginal español -los excluidos de la verbena democrática, la música de los niños malos del extrarradio, del lumpen más tierno y atroz, del cine quinqui de Eloy de la Iglesia, de los ignorados por Felipe González- hoy suenen en los festivales más prestigiosos, internacionales y mainstream del mundo.

Es un bombón envenenado: Rosalía ha sofisticado canciones míticas del incomparable arte gitano -llenas de dolor, de amor rabioso, de precariedad-, pero, ¿son conscientes sus nuevos oyentes de lo que esos temas implican? ¿Conocen su contexto; su oscuridad, el drama social que les latía detrás? Por eso muchos han acusado a la artista de apropiación cultural, es decir, de descafeinar símbolos flamencos y gitanos, de quitarles verdad para perfumarlos y hacerlos pasar por la maquinaria del capitalismo. Ahora gustan a todo el mundo. Ahora están de moda.

La historia del Parrita

Guerrillas culturales aparte, ahora ha sido el cantaor canastero El Parrita el resucitado para todos los públicos desde la voz de Rosalía. Vicente Castro Jiménez nació en el barrio valenciano de Nazaret en 1957 y lleva toda la vida currando en la música, piedra a piedra, inspirado por su hermano mayor, El Peti, que había ganado el Festival de Cante de las Minas.

Desde los 16, el Parrita come gracias a su talento -después de sortear empleos como pescador, estucados, albañil o camarero-, pero su boom llegó en 1982, cuando lanzó su original versión de Dama, dama, el éxito de Cecilia: “Ardiente admiradora de un novelista decadente, ser pensante y escribiente, de algún versillo autora… aunque ya no estén de moda, conversadora brillante en cóctel de siete a nueve (…) Dama, dama, de alta cuna, de baja cama, señora de su señor… amante de un vividor. Dama, dama, que hace lo que le viene en gana”. Ahí la autora retrataba la hipocresía de la época: una mujer llena de inquietudes emocionales y culturales que se fingía una señorita bien ante la sociedad contentando a su severo esposo… mientras, por la espalda, le ponía los cuernos y se entregaba a la vida que realmente quería vivir.

Después de ese hit, El Parrita comenzó a labrarse un respeto infinito en el mundo del cante, hasta hoy. Ha colaborado con Paco de Lucía -que decía que su cante “duele” en la copla-, con Tomatito, con Benavent y Kitflus, con Niña Pastori -para la que escribió Cartita de amor- o con Joan Albert Amargós. En 2015, siguiendo un deseo del propio Paco de Lucía, publicó Copla flamenca, con canciones como La bien pagá, María de la O y Ojos verdes. “Yo le dije a Paco que eso lo había hecho ya mucha gente, y me contestó: ‘Pero tú no lo has grabado. Si lo haces tú, me vas a hacer mucho bien”, explicó El Parrita en su día.

Por supuesto, no le han faltado las críticas amargas de los puristas, como a la propia Rosalía. Cuando en 2001 sacó Fruto del amor, le acusaron de haber hecho “un disco para payos” porque quiso juguetear con nuevos sonidos y redujo los quejíos “para que lo entendiera el público no flamenco”. “Lo mío es fusión”, se limitó a decir el artista. “No hay cambios en el flamenco de verdad, porque todo ya está hecho. Ponerle instrumentos diferentes a los de toda la vida no es cambiar el flamenco y tampoco traicionarlo, como dicen los puristas… en todo caso es engrandecerlo”.

Una letra machista

Parrita es un artista profundamente religioso, un padre de su casa, un flamenco sin esnobismos que respeta a los djs y que entiende que la música es ancha, un hombre que lleva sus raíces por bandera. En cuanto a sus tradiciones gitanas, en una ocasión apuntó: “Lo único que nos queda es nuestra lengua, nuestro idioma y algo muy importante: el pañuelo que es la virginidad de nuestras hijas”. En esta misma línea se despliega Cositas de ayer, la canción elegida por Rosalía para deslumbrar en los MTV.

Aquí el cantaor canastero trata de deshacerse de un cariño rebelde que le vacila: “No me llames más que ya no voy, no creas que me tienes embrujao con tus amores”, canta. Esa es la parte repicada por la catalana. Pero la letra sigue: “Por favor, no vengas más a verme, ni me molestes mucho, lo siento: eres muy moderna y no me gustas, eres muy libre de pensamiento. Te gusta salir con tus amigas, de noche y de día… y yo no quiero. No te olvides: soy de otro mundo, soy canastero”, entona. Esa parte, bastante más problemática e impregnada de machismo, ¿sería cantada por Rosalía en 2019, en pleno auge del movimiento feminista?

Claro que el cante se renueva -Rosalía ya lo hace-, pero no deja de ser interesante revisar las viejas canciones que amamos y reflexionar sobre si tendrían cabida hoy. ¿Tiene sentido recuperarlas por entero; tiene sentido recuperarlas por extractos, como ha hecho aquí la catalana, o eso contradice el verdadero sentir del tema? Como cuando María de OT quiso cambiar "mariconez" por "gilipollez" en Quédate en Madrid, de Mecano. O como cuando Pablo Casado citó a Machado en su "ni está el mañana / ni el ayer escrito" pero omitió "ni el pasado ha muerto", porque no le venía bien con su programa sobre Memoria Histórica. 

En cualquier caso, tanto Parrita como Rosalía van a ser siempre outsiders en ciertos ambientes, por vanguardistas, por renovadores. Lo canta él mismo: "Da igual lo que digan, soy igual de gitano, ay, lerelere... cuando me parieron, ya salí cantando".