Miguel Hernández leyendo uno de sus poemas.

Miguel Hernández leyendo uno de sus poemas.

Cultura Memoria histórica

Así censuró la UA el nombre del secretario franquista del juicio contra Miguel Hernández

La Universidad de Alicante cumple la petición del hijo de Antonio Luis Baena Tocón, alférez que firmó el consejo de guerra que condenó al poeta, y elimina dos artículos de su web.

La Universidad de Alicante (UA) ha accedido a la petición del hijo de Antonio Luis Baena Tocón, un alférez franquista que actuó como secretario del Juzgado Especial de Prensa de Madrid cuando se celebró, entre otros, el consejo de guerra que sentenció a muerte al poeta Miguel Hernández, de retirar de su página web dos artículos publicados por el investigador y catedrático de Literatura Española Juan Antonio Ríos Carratalá. En concreto, el heredero de Baena Tocón reclamaba la eliminación de los datos personales sobre su padre.

La noticia, adelantada por El País y confirmada por este periódico, ha provocado un auténtico revuelo en las esferas de los historiadores porque puede sentar un precedente preocupante. La resolución de borrar estas publicaciones ha sido tomada por el gerente de la universidad, Rafael Pla, a petición del hijo de Antonio Luis Baena Tocón, que se ha amparado en la Ley de Protección de Datos Personales y el derecho al olvido.

Ríos Carratalá, especialista en la memoria histórica del franquismo y la Transición, ahonda en estos artículos y en su libro Nos vemos en Chicote. Imágenes del cinismo y el silencio en la cultura franquista, editado por Renacimiento, describe el papel del alférez Baena Tocón en el aparato represor del nuevo régimen tras resultar vencedor en la Guerra Civil.

Primera página del consejo de guerra a Miguel Hernández.

Primera página del consejo de guerra a Miguel Hernández.

Según detalla en su obra, "el secretario del Juzgado Especial de Prensa realizó durante el período 1939-1941 una labor esencial a las órdenes del juez instructor: el expurgo, vaciado y/o desaparición de los fondos de la prensa republicana depositados en la Hemeroteca Municipal de Madrid". Además, añade Carratalá, "el objetivo de Antonio Luis Baena Tocón era la búsqueda de los «delitos» cometidos por los periodistas, que el huérfano de padre por culpa de «los rojos» agravaba con comentarios o resúmenes cuyas consecuencias podían ser una condena a muerte".

Antonio Luis Baena Tocón participó como secretario en el consejo de guerra, bajo el título de "Procedimiento sumarísimo de urgencia nº 21001", celebrado el 18 de enero de 1940 que condenó a muerte —luego la pena sería conmutada por 30 años de cárcel— a Miguel Hernández. El poeta escribía desde su celda: "Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, triestes. / Tristes armas / si no son palabras. / Tristes, tristes. / Tristes hombres / si no mueren de amores. / Tristes, tristes".

El nombre y la firma del alférez aparecen este expediente, conservado en el Archivo General e Histórico de Defensa, según han confirmado este periódico el propio Ríos Carratalá y la doctora en Historia María del Olmo Ibáñez, quien en 2017 coorganizó en el Archivo Histórico Provincial de Alicante la exposición Miguel Hernández en la cárcel de Alicante. Un intento de silenciar la palabra. Ambos han tenido acceso al consejo de guerra y así lo acreditan.

Portada del libro de Carratalá.

Portada del libro de Carratalá.

El autor de Viento del pueblo, que al estallar la Guerra Civil se enroló en el 5º Regimiento del Ejército republicano, fue arrestado por la policía portuguesa y entregado a la Guardia Civil el 4 de mayo de 1939 en Rosal de la Frontera (Huelva), cuando trataba de acceder al país vecino. En los interrogatorios, advierte a sus captores que no cometan con él el mismo crimen que con Federico García Lorca.

Un error administrativo, y pese a haber reconocido sus "ideales antifascistas y revolucionarios", lo dejó en libertad en septiembre. En vez de huir de España se dirigió a su pueblo, Orihuela (Alicante), y allí lo volvieron a detener, siendo devuelto a Madrid. La sentencia le condenó a muerte, pero la conmutaron por una larga estancia en prisión. En la cárcel de Alicante, enfermo de tuberculosis, moriría a los 31 a causa de una grave afección pulmonar.

Decisión revocable

El hijo del alférez Baena Tocón, según ha explicado a El País, ha realizado esta reclamación tras constatar "falsedades" respecto a la forma de ser y actuar de su padre: "Lo presentan como verdugo y fue una víctima más". Aunque ha logrado su objetivo, la decisión acordada por la universidad no es definitiva, según indica José Luis Romero, abogado de Juan Antonio Ríos Carratalá, a este periódico: "Tenemos una reunión pendiente con el rector; y lo que vayamos a hacer depende de lo que decida la UA: si revoca su resolución, no hay caso; si no lo hace, haremos un recurso por vía administrativa".

El letrado espera que haya una rectificación y se revoque esta decisión "chocante": "La cuestión de fondo no son datos personales, sino históricos. Es como si un nieto de Franco dijese ahora que hay que quitar su nombre de todas las publicaciones. No tendría ningún sentido. Antonio Luis Baena Tocón tiene importancia histórica y su nombre aparece en los archivos militares. Mi cliente no se ha inventado nada". La UA ha anunciado la convocatoria de una "comisión de análisis" para estudiar  la conveniencia de aplicar o no el olvido digital en artículos científicos publicados en Internet.

La decisión también ha sorprendido María del Olmo Ibáñez, del Archivo Histórico Provincial de Alicante: "La Ley de Protección de Datos está dificultando mucho el acceso a los archivos. Me parece una incoherencia que este documento [el consejo de guerra del poeta], que ya tiene más de 50 años y por lo tanto es accesible, lo pueda consultar cualquiera pero no se pueda decir un nombre públicamente. No se puede reescribir la historia porque el documento está ahí, [Baena Tocón] aparece como secretario, solo hay que ir a los papeles".