El nuevo formato de El Hormiguero bajaba este jueves el telón de otra semana, y lo hacía con dos invitados de altura y muy ligados al mundo de la música: Chenoa (44 años) y el mítico Raphael (77). Ambos le contaron a Pablo Motos (54) cómo están viviendo esta etapa de confinamiento y por dónde pasan sus planes de futuro.

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Antes de ello, Motos continuó con sus consejos saludables, esta vez centrado en dar una explicación a "por qué estamos comiendo tantas guarrerías y por qué hay un momento en el que perdemos toda fuerza de voluntad". El presentador del talk show argumentó que “cuando vemos algo con azúcar, nuestro cuerpo graba qué estás comiendo y dónde está guardado, porque lo tienes como una recompensa, te sientes mejor”. Todo ello, al parecer responde a que "hay una parte del cerebro que nos ayuda a comer sano pero es la primera que se apaga cuando nos estresamos. Esto no nos debe servir de excusa. Lo chulo de esto es que al saberlo se tiene más fuerza de voluntad para la próxima vez".

Entonces, ¿hay un remedio? Según Motos, sí: "Un antojo de comer es una sensación corporal, la idea es que observes cómo te sientes cuando lo haces. Y luego observa cómo te sientes cuando no lo haces. Esa curiosidad te demuestra que en lugar de agobio te calma y que te llevas una alegría porque mandas en tu cuerpo".

Después, la mesa, compuesta por Marron (40), Juan del Val (49), Nuria Roca (48) y el propio Motos trató el tema de la desescalada. Para el presentador de El Hormiguero "habría que conocer los nombres, apellidos y experiencia de los sabios de Sanidad que deciden qué ciudad pasa al siguiente escenario. Tienen parte de responsabilidad y deberíamos saberlo". Roca, por su parte, valoró que "estamos yendo rápido, porque la enfermedad sigue estando en el mismo punto". "Nos han acostumbrado a un número; cada día estamos en un 11-M", apostilló Motos.

Realismo

Tras una charla un poco más distendida, llegó el turno de entrevistar a Raphael, a quien el inicio de esta crisis le pilló en Latinoamérica: "Acabé un concierto sinfónico en México. Salí para Colombia sin enterarme de nada, y al llegar al aeropuerto me toman la temperatura. Fui al hotel, era muy tarde y me quedé dormido. Al día siguiente vi que el concierto se había cancelado. Me volví a España, gracias a que mi manager hizo las cosas rápidamente. Es tremendo".

Su discurso estaba cargado de realismo: "Estoy un poco triste porque estoy viendo la televisión, tengo tiempo para ello, y es tremendo que la gente no quiere darse cuenta de lo que pasa, no va con ellos. Tampoco es tan difícil guardar una distancia. Es muy triste, le veo un remedio a muy largo plazo".

Motos trató de romper una lanza por la gente y el deseo de querer recuperar la normalidad, pero el artista de Linares se mostraba inflexible en su postura: "Es muy humano el querer salir a la calle, pero a mí cuando me trasplantaron, aprendí la lección de lo que es la vida. Han pasado 18 años. Hago solo lo que me dejan hacer o lo que puedo hacer. Ojalá sirva de algo".

Siguiendo con este debate sobre el coronavirus, Raphael opinó que "la cuestión es que no sabemos qué es, ni lo explican. Ahora nos cambian a la responsable de Salud de Madrid y nadie dice nada". Sobre la fiebre por el running en esta desescalada, cree que "estamos como si fuera San Fermín, todo el mundo corriendo… ¿hay algún premio importante al final? A mi edad no recuerdo una época en la que todo el mundo esté haciendo deporte, me río por no llorar"

Sobre el futuro profesional, confiesa que "no voy a esperar, yo me muero si no estoy en un escenario. Si es para diez o para 10.000, yo estaré". Además, adelantó que está grabando en su casa un nuevo disco y que irá a El Hormiguero "en noviembre" a presentarlo, ya que está celebrando sus 60 años sobre el escenario.

Lección de coraje

Con el paréntesis de un juego propuesto por Trancas y Barrancas, la siguiente en aparecer en escena fue Chenoa. La artista está pasando esta etapa con su perro y su pareja, que es médico: "Llega un poco agotado, ya sabéis que tienen mucho trabajo. Hoy ha podido respirar", explicó. Aprovechando que estaban hablando de su relación, la cantante despejó toda duda sobre su boda: "Ha quedado aplazada, buscaremos otro día. He hablado con otras novias y dices 'qué lástima'. La idea es hacerlo bien y que estemos con salud".

Tras abordar ese tema, Pablo Motos contó que había leído una noticia relativamente reciente sobre un presunto enfado de la artista con la prensa, porque una reportera le acercó un micrófono demasiado antes del inicio del estado de alarma: "Al final, todo es una leyenda urbana, tengo mucho sentido del humor, pero según con qué tema me pongo un poco más al ataque. Me la montaron con lo de la distancia de seguridad. Mi chico trabaja en un hospital y sabía que había que tomar precauciones".

Teniendo en cuenta que su pareja es médico, Chenoa está pasando mucho tiempo sola, algo que está aprovechando para documentarse en Historia: "Siempre me ha gustado. Cuando me fui a vivir sola, me dediqué a cantar y no pude estudiar. Estoy con las dos Guerras Mundiales, para tener memoria, que hemos salido de cosas duras y hay que dar un mensaje de valentía al ser humano. Como ha dicho Raphael, hay que tener sentido de la responsabilidad, y el coraje se puede sacar".

En este sentido, la artista recordó que no lo ha tenido nada fácil en la vida: "Nací en el 75, en Argentina, había una dictadura y la Guerra de Las Malvinas. Cuando salimos de allí lo hicimos con una mano delante y otra detrás. Por eso me siento mallorquina. El espíritu de sacrificio se mama en casa y yo lo he visto en mis padres. Hay que tener fe y vamos a tener que pelear".

En tono más distendido, confesó que "creo que no estoy bien, lo digo en serio, me relaja limpiar y me pongo a hablar conmigo misma. Estoy mal de la cabeza, pero me estoy conociendo mejor. Este periodo está sirviendo para ello. Cada día amanece y tenemos la posibilidad de hacer algo nuevo, y eso es la hostia. Me he dado cuenta de que soy muchísimo más simpática de lo que dicen", finalizó entre risas.

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