Desde que empezó La isla de las tentaciones ha existido un debate paralelo a la trama que ha sobrevolado en cada capítulo: son muchas las personas que aseguran, sin miedo a equivocarse, que los concursantes son actores, profesionales a los que se les paga para enamorar. ¡Personas guionizadas! Desde el minuto uno que arrancó este programa se ha repetido esa idea como un mantra y Twitter se ha plagado de incrédulos. 

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Y yo tengo que decir que no es verdad, que no estoy nada de acuerdo con esa infamia. ¿Por qué nos emperramos en decir eso? ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que esas personas tan solo son concursantes? Con sus pactos y sus tramas, sí, estrategas al fin y al cabo, pero no actores. No soy tonto: puedo llegar a comprender que exista una base de guion -por parte de los realizadores-, pero como es lógico en cada programa que se precie. Nada se deja al azar en cuanto a la estructura: los perfiles de las parejas están muy estudiados, claro que sí, ¡pero eso no quiere decir que también los sentimientos! Pues eso Twitter no lo entiende. 

Seamos sensatos: ese Rubén o esa Fani son personas normales y corrientes, de carne y hueso. Pueden ser perfectamente ese vecino o vecina con el que nos saludamos cada día. Lo único que hacen es dar lo mejor de sí mismos en su trabajo. Porque eso es un trabajo como otro cualquiera y saben que están en un programa de televisión y el show debe continuar. Como en todo reality, ¡la estrategia es un grado! ¿Ustedes de verdad se creen que el dolor de Christofer es fingido, que está escrito en unas hojas? ¿Acaso no lo han visto perder peso, llorar amargamente por las esquinas? Si fuera actor, ¡qué tiemble Antonio Banderas (59 años)! Que en la actualidad haya vuelto con Fani después de lo mal que lo ha pasado, ¡tampoco es delator de nada!

Es verdad que los concursantes son personas peculiares y carne de reality; nosotros no daríamos ningún juego y por eso no nos llevan a La isla de las tentaciones, pero dejemos de confabular: ser un buen personaje y dar juego no te convierte en un actor en nómina. Ojo, que igual que os digo esto soy capaz de ver los montajes, las tramas prefabricadas y al profesional del amor llamado Rubén Sánchez. Os recuerdo que JALEOS publicó en exclusiva que Rubén estaba agenciado en la compañía Elite Male by Julia Vega bajo el pseudónimo de Raúl Madrid y sus fotos confirmaban que era un escort de lujo. 

Nosotros llamamos y se nos confirmó que Raúl estaba disponible. A ver, que no quiere decir esto nada y Dios me libre de los juzgados de Plaza de Castilla, pero si ponemos la lupa en esta historia no es casualidad que Rubén haya sido el primero en conquistar a Estefanía. Si sus artes como profesional del amor lo ayudaron para conseguir atrapar a Fani solo lo sabe él, pero, insisto, ¡eso no quiere decir que sea un actor y que esté interpretando un papel! También se dice -y me lo creo- que Álex y Fiama entraron en el concurso con un pacto muy bien estudiado. Sí, pero eso no los convierte en actores. Y como ellos, todos los demás concursantes. 

Y mientras escribo esto, me pregunto: ¿por qué no se dice lo mismo de Mujeres, Hombres y Viceversa? ¡Es lo mismo! En fin, comprendo que a los que hacen este programa les moleste sobremanera que se hable de que está todo guionizado. ¿Por qué en vez de decir esto no somos capaces de reconocer que La isla de las tentaciones es un programón, que ha arrasado sin parangón porque está muy bien hecho, porque la elección de concursantes ha sido impecable y nos merecemos una segunda temporada? Dejemos de ser haters de una vez. 

[Más información: Rubén y Fiama, una relación bomba de La isla de las tentaciones que dará muchas sorpresas]