Donde cae una lágrima, hay una historia. Da igual como sea, la una y la otra. ¡Ahí estoy yo! Siempre he llevado la novela dentro, desde bien pequeño. A mí, nunca, fíjate tú, me han gustado las historias sencillas, esos viajes donde no cabían las preguntas y los finales abiertos, el principio era como el fin; un corazón abierto, siempre borboteando, inquieto y febril. Escarbaba un servidor con frenesí en el escombro de la vergüenza y la ignominia. En el pecado, ¡menudos revolcones! El sonrojo siempre asoma. Y debe asomar. ¡Nunca creía en los cuentos infantiles! Siempre existe, agazapado, el maligno, un estafador. Un delincuente emocional. De la verdad y de la moral. De la emoción más palpitante.

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El bullying se puede entender de muchas maneras; el abanico piruetea en una posición imposible. La complejidad convierte en bruma lo transparente. ¡Cómo he sufrido viendo este miércoles MasterChef Celebrity! No hay derecho a lo que se le ha practicado a Tamara Falcó (37). Nunca hubiera pensado que mi yo tendría un lado tan pijo e insoportable como el que tiene. Lo tiene, señores; ahí, esos cruceros de lujo que hice con mi familia. Costa, MSC... ¡Albricias!, la buena vida es cara, la hay más barata, pero no es vida. Carallo, ¡no lo es! 

Tamara Falcó durante el programa de este miércoles. TVE

Que sí, que me inoculé toda la vaina del siglo en que vivimos, tan vacua como endeble, que reza Mi libro de las buenas maneras. Ay, qué tiempos. Mi madre lo llevó a casa -de nuestra magna librería, Velázquez-. Anda, insensatos, visítenla en Almería, en mi pueblo Olula del Río. Juguetones, ya que estamos, os dejo la empresa de mi padre y hermano: Palasus, en Macael-, y aquello me taladró. Ahí cabalga la novedad. Ahí convive, con animales que boquean, seres que se debaten. Entre lo que existe...y esa sombra huida.

¡Id, id, que os lo quitan de las manos! Son buena gente, entes que intentan salir del fango honradamente. En el polígono de Macael y en la espina dorsal de Olula, respectivamente. Gladiadores de la vida. Combatientes de una guerra que nunca está lo suficientemente terminada.  ¿Qué me dicen de mi hermano David? Todo lo que diga de admiración es poca; mi sobrina es el resultado de unos genes inteligentes. ¿Y Ada? Ada es raciocinio peleado, boxeado, con la adolescencia. Una tía edificada, expansiva, estructurada. Con las ideas límpidas, en esencia.

Volvamos, que me pierdo. No veo nada justo el tratamiento que ha recibido Falcó este miércoles durante la prueba de exteriores. ¡Desalmados! Gente cruel, almas que ni sienten ni padecen. ¿No se da cuenta, querido jurado, de que es la ganadora moral y por justicia? ¿No se dan cuenta, ustedes, de que si se mofan de su ritmo cadencioso y pausado van en contra del programa? ¡Tamara es así, insensatos! "Es que no aprendieron nada del programa con Ana Obregón (64) . Ella acabó muy quemada de todo eso y llegó a decir, en círculos íntimos, que no terminó nada contenta con el trato", informa quien bien lo conoce.

Ay, las verdades, que son como los muertos; salen a flote a fuerza de imponerse por la gravedad. "Me consta que lo que hacen Tamara no lo sienta nada bien a ella, se sintió incomoda durante la grabación y lo hizo ver", desliza a este medio alguien cercano a Tamara. Y es que, no es justo que Samantha Vallejo Nágera (50) y Pepe Rodríguez (51) la reclamen, en tono de chanza, con tanta asiduidad, de un lado para otro como capitana. ¡Un poco de humanidad, por Dios! Que Falcó tiene su ritmo, exasperante, sí, puede ser. Pero, ojo, también cuenta con un ápice expectorante. La hija de Presyler es muy lista. 

Con esto quiero decir que cada vez que se la pilla en falta, ella no actúa como Anita Obregón. Alterna la incredulidad naíf con gestos serios. Adustos. De no traspasar las línea a la mínima de cambio. Tamara imprime más carácter. Y ojo con ella, que como le tabletees la sombra, te come viva. A lo que voy, que me disperso: si se sabe cómo es Falcó por qué se la estresa tontamente cuando sabido es que a ella, mientras camina, no la ataca un nervio. Tamara no engaña a nadie, por eso nunca entendió tamaño aquelarre. ¡Tamara es la...! Mejor, ¡Tamara se merece ganar!

¿Quién lloró tan pija como Tamara tras la expulsión de Avellaneda, como si fueran diamantes en bruto? Solo Tamara. 

Expulsado: Juan Avellaneda

[Más información: La noche que MasterChef Celebrity consintió la mayor humillación de Dell'Atte a Ana Obregón]