El 22 de octubre de 2001, el fenómeno Operación Triunfo llegaba para revolucionar la televisión y la industria musical española. Los concursantes de aquella primera edición se ganaron el cariño del público, llenando estadios y luchando frente a frente con figuras artísticas de peso que llevaban toda una vida labrándose su prestigio.

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Tanto la audiencia como los protagonistas de esa época lo han recordado siempre como una etapa dorada que marcó sus vidas. Pero el éxito siempre tiene una cara oculta que, 18 años después, los exconcursantes comienzan a revelar.

Es el caso de Rosa López (38 años), Gisela (40), Geno (37) y Natalia (36), que este domingo visitaban a Toñi Moreno (46) en Aquellos maravillosos años para revivir una etapa que, repasando sus declaraciones, no parecen recordar como maravillosa.

La primera en abrir la veda de los malos recuerdos era Rosa, que mientras les mostraban un vídeo sobre el gran éxito de OT 1 aparecía en pantalla apartando la mirada y confesando a sus compañeras que no puede ver las imágenes. La ganadora de la primera edición del formato explicaba después su actitud: "Recuerdo cosas que son muy bonitas, pero me estremezco", afirmaba, añadiendo que hay canciones de aquellas galas que no se atreve a volver a cantar. 

La cantante andaluza tuvo especial protagonismo en el programa cuando Toñi Moreno quiso ahondar en las declaraciones que hizo en el programa Mi casa es la tuya hace dos años, confesando que perdió la voz después de que durante un concierto le inyectaran algo en las cuerdas vocales. Rosa ha aclarado ahora esta polémica, afirmando que en aquel momento le curaron una afonía para poder seguir cantando, pero los problemas vinieron después: "Tuve un quiste por el esfuerzo que hice en tres días", revelaba.

Pese a los intentos de Rosa por no abrir viejas heridas, Geno decidía ser mucho más rotunda y afirmaba: "Hicieron una auténtica barbaridad con esta señora. No puedes cantar en unas tonalidades que no te corresponden, no adecuaron las canciones a su voz". En aquel momento la de Granada se derrumbaba y no podía contener las lágrimas: "Yo solo tenía seguridad en mi voz. Te quitan la voz y desapareces".

Las otras chicas también han contado sus peores experiencias en el concurso, cuya primera gira agotó todas las entradas en cuatro horas, un éxito que contrastaba con el trato que recibían los 'triunfitos': "En el primer concierto nos dieron un bocadillo y un refresco", revelaba Geno.

Gisela se sumaba a las críticas confesando que fue la primera exconcursante en romper con la discográfica, afirmando que, tras el estreno de OT 2, rechazaban ofertas de trabajo dirigidas a ella sin comunicárselo, proponiendo a cambio a los participantes de la nueva edición. Natalia apoyaba el relato de su compañera con su propia experiencia: "Al principio te impulsan muy bien, pero cuando los números no son los que quieren no recibes el apoyo".

De esta manera, las concursantes aprovechaban el altavoz del programa de Telemadrid para hacer una catarsis sobre sus años de más repercusión mediática. Algo con lo que Rosa López no parecía muy cómoda: "Hay cosas que no hay que hablarlas, la vida va fluyendo y cada uno está en su camino", comentaba. Pero Toñi Moreno aseveraba: "A los malos hay que ponerlos en su sitio", lo cual apoyaba Gisela afirmando que "el karma va muy lento, hay que darle un empujón". Unas declaraciones que toman especial relevancia ahora que se ha anunciado el inicio del casting de Operación Triunfo 2020.

[Más información: Lola Índigo critica la explotación del formato de 'Operación Triunfo']